Gaizka Garitano Necesita Más Ambición con el Athletic Club
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Gaizka Garitano: jugador de pequeña, sí, pero ¡a por la bandera!

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Toni Garzón Abad

Miércoles, 09 de Octubre de 2019. 09:46
El cineasta y escritor bilbaíno Toni Garzón Abad.
El cineasta y escritor bilbaíno Toni Garzón Abad.

Incluso los que no hemos jugado demasiado a las cartas pero hemos andado en torno a esas mesas donde se disputaban las copas después de las comidas en reñidas partidas de mus, hemos escuchado y aprendido esa famosa coletilla que todo buen jugador de mus conoce, asume y que dice, jugador de pequeña, perdedor seguro.

Y si se me ha ocurrido durante estos días semejante gracieta no ha sido por otra cosa que por el panorama hacia el que apunta nuestro queridísimo Athletic Club de Gaizka Garitano. Y así también podríamos añadir aquello de, al César lo que es del César, ya que si por algo se ha caracterizado el bueno de Gaizka y, por ende, las plantillas a las que ha entrenado, han sido por ser venerables ejemplos de equipos que encajan pocos goles sí, pero que también ellos meten muy pocos.

Aunque esto que no dejaría de ser una opción, y muy buena, para todos aquellos equipos que no están capacitados para meter cuatro o cinco goles por partido (cierto, pocos hay de éstos), y ya que marco pocos goles que me marquen también pocos: correcto, esconde una trampa que puede acabar siendo mortífera.

Iker Muniain coloca un balón en una acción a balón parado (Foto: Athletic Club).
Iker Muniain coloca un balón en una acción a balón parado (Foto: Athletic Club).

Porque aspirar a ser los campeones del 1-0, del 2-1 o del ¡2-0 a lo sumo! o, cuando se juega como visitante, claro, del 0-1 o del 1-2, amén de ser un auténtico gurú de los empates a 0 o a 1, entraña unos peligros que, desgraciadamente, nuestro Athletic ya estamos sufriendo durante las últimas jornadas ligueras.

Porque estemos al loro y reconozcamos que la distancia que separa un 1-0 de un 0-0 es mínima, el capricho o la tontería de un VAR, por ejemplo; la misma que separa, cuando jugamos fuera de la Catedral, un digno 0-0, de un ingrato y puñetero 0-1. Pero son éstas las cosas que tienen el ser jugador de pequeña. Y todos tenemos la obligación de saber, por lo menos, a qué jugamos.

Sólo que el problema no tiene, a bote-pronto, una solución sencilla. Lo escuchamos a menudo por la calle, con esa tosca y simple sabiduría que tan bien nos supo transmitir Bujadin Boskov, donde no hay, no hay. Así que si el Athletic de Gaizka no puede meter 4 o 5 golitos por partido que no los meta y juegue a pequeña.

Jon Rahm asistió al partido ante el Valladolid en su asiento en el fondo sur de San Mamés.
Jon Rahm asistió al partido ante el Valladolid en su asiento en el fondo sur de San Mamés.

Vale, de acuerdo. Pero no nos olvidemos, entonces, de un par de detalles, nada sencillos…

1º. Cerrar nuestra portería con candado y con clave desconocida para desmoralizar a los más habilidosos mangantes. Defenderla con uñas y dientes, que aconsejaría un bestia. ¡En fin, dejar la portería a 0! Pero…

2º. Si no se puede lograr lo anterior, cuando el partido se vaya decantando por el rácano (es lo que tiene ser jugador de pequeña) 0-0 o 1-1 (me acuerdo del CD Leganés) entonces sí, ¡ir a por todas!, ¡ir a por la bandera!, que diría el bueno de Jon Rahm (y así ha vuelto a ganar el Open de España), ir a por 0-1, o a por el 1-2 (me acuerdo otra vez del Leganés).

Porque, como a todo jugador de pequeña, le llegarán los días de vacas flacas y no podremos permitirnos el lujo de haber dejado pasar ni la más mínima oportunidad de largo (me acuerdo del Leganés).

Luego juguemos a pequeña si, pero con los mil sentidos alerta. Esto es, con un gran sentido. No pasemos ni una y cuando intuyamos, con ese gran sentido que reclamo a los jugadores de pequeña (al Athletic de Gaizka), que, más allá de una pírrica derrota o de un pírrico empate, podemos igualar la contienda o ganar el partido, pues ¡a por él!, ¡hinquémosle el diente!, ¡y no cojamos prisioneros! Que luego no nos acordemos de lo que pudo ser y no fue. Que siempre es un irreversible y jodido pensamiento.

Por Toni Garzón Abad, director de cine, ensayista y creativo de publicidad

lavueltaylatuerca.blogspot.com

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