Dos años del ascenso en el Rico Pérez

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C.R.

Martes, 26 de Junio de 2018. 11:11
La plantilla del Cádiz celebra el ascenso sobre el césped del Rico Pérez.
La plantilla del Cádiz celebra el ascenso sobre el césped del Rico Pérez.

Corría el minuto 18 en el Rico Pérez cuando Dani Güiza hacía llorar de alegría a toda una ciudad. Con un gol de auténtico 'killer', valiéndose de un fallo de la zaga rival, el jerezano sentenciaba un ascenso que el Cádiz había encarrilado en el partido de ida. Carlos Calvo otorgó la ventaja en el Carranza gracias a un gol en las postrimerías del encuentro, y Güiza sentenciaba la faena en la vuelta. Minutos más tarde, el Cádiz era de Segunda.

Sin embargo, el Hércules no lo iba a poner fácil. Pese al 1-0 a favor de los amarillos en la ida, los blanquiazules comenzaron fuertes, conscientes de que un gol ante su público igualaría las fuerzas en una eliminatoria decisiva de cara al devenir del futuro de ambos equipos. Las llegadas al área cadista se sucedían, pero la pólvora mojada y la gran actuación de Cifuentes hicieron inútiles las ofensivas locales.

Entonces, apareció Güiza. El goleador aprovechaba un inexplicable resbalón de Álex Muñoz para internarse en el área rival y, con un balón cruzado, batir a Chema. Enmudecía el Rico Pérez. El gol del jerezano suponía un jarro de agua fría para el Hércules, que tras 20 minutos de intenso dominio, se veía con un resultado muy adverso para sus intereses. Aún había tiempo, pero nada más lejos de la realidad, los blanquiazules no eran los mismos que en el arranque.

En los últimos minutos del primer tiempo, el Hércules despertó, pero se topó con una defensa comandada por un soberbio Aridane y un Cifuentes en estado de gracia. Así se llegó al descanso, con un Cádiz sabedor de que el ascenso a Segunda división estaba más cerca que nunca.

Seis años en el infierno de bronce era suficientes. El conjunto amarillo llevó el partido a su terreno y controló el juego desde la retaguardia, sin arriesgar, aprovechando cualquier contra para intentar sentenciar definitivamente la eliminatoria. La tuvo Despotovic, por partida doble, pero el serbio no fue capaz de superar a Chema. Antes, el Hércules tuvo varias ocasiones para empatar el choque, pero Miñano, Atienza y Chechu Flores erraron sus respectivos chances.

El sueño de la remontada se fue difuminando rápidamente para los alicantinos, y dio paso a la fiesta de la plantilla cadista junto a la hinchada desplazada. Cuando Iglesias Villanueva señaló el final del encuentro, estalló el jolgorio. Los jugadores sobre el verde, los aficionados en las gradas. Seis temporadas después, de sufrimiento, de continuas decepciones... el Cádiz volvía al fútbol profesional, volvía al lugar del que nunca debió irse. Ahora, afrontará su tercera temporada consecutiva en la categoría de plata, con el objetivo de volver a 'la mejor liga del mundo' cuanto antes.

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