Un año sin pisar el Carranza: el vacío del cadismo lejos de su templo

29 de febrero de 2020. El Cádiz CF recibe al Almería en el Carranza y la afición amarilla celebra con alborozo una victoria que supone un gran paso adelante en el sueño de conseguir el ascenso a LaLiga Santander. Cuando el cadismo abandona el estadio no se imagina que será la última vez que pisa el templo en mucho tiempo.

Este fin de semana se cumplirá un año de aquello. El Cádiz recibirá al Betis el día 28 de febrero, ya en Primera División, pero será otra tarde anodina sin el calor de su gente. El equipo lo está llevando muy mal y los números están ahí. Las victorias como local han sido escasas desde entonces. Pero mucho peor lo llevan unos aficionados para los que ir al fútbol es mucho más que un entretenimiento.

"Nunca pensé que podría sentir lo que he sentido este año: un vacío enorme, tanto por el Carranza como por El Rosal y por mis amigos tanto de la peña Anticueva como de otras peñas. Jamas pensé tampoco que pasaría por el estadio y me pondría a llorar como una niña pequeña y me pasó", explica Celeste Rivas.

Y ofrece un dato más: "Mi madre, que vive por la zona de Fondo Norte, me manda en vídeo todas las llegadas del bus del Cádiz en cada partido. Me lo graba desde la ventana para acercarme un poquito al estadio".

En la misma línea se expresa Miguel Ángel Vázquez, de la peña Aguada Amarilla. "No tengo palabras para describir lo que supone para mí la ausencia de mi Carranza. Pasan las semanas y no poder visitarlo se hace muy duro. No haber podido disfrutar de un ascenso junto a los míos, pero con la enorme esperanza de volver la próxima temporada y seguir disfrutando de la Primera División. Lo más duro no es la ausencia del fútbol, es no ver a los amigos, esas previas... Eso se echa mucho de menos".

"Para mí está siendo muy duro como para todos los cadistas no poder ir al estadio. Este año mi hijo cumple seis años y era el primer año que iba a ir al Carranza. Así que todavía más duro", afirma Alicia Cervera, que había colgado un tuit expresando sus sentimientos.

Ana Montero, otra gran cadista, ha vivido la pandemia en primera persona al ser enfermera en el Hospital Puerta del Mar. "Para mí ha sido difícil porque ir a Carranza es un acto familiar. Siempre he ido con mis padres, hermanos, sobrinos y ahora, incluso, con mi marido y mi hija. Echo de menos todo: reunirme con ellos, ver a mis amigos en la previa, los nervios del partido, la pasión. Vivo la vacunación con mucha esperanza porque pienso que el momento de volver a pisar Carranza está más cerca. Sé que voy a llorar ese día de emoción y estoy deseando que podamos reunirnos todos en nuestro estadio".

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