Dépor | La consecuencia de la salida de Carles Gil del Deportivo

Sin Carles Gil, ¿quién?

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Carlos Rosende

Domingo, 03 de febrero de 2019. 03:15
Carles Gil, en la previa del Dépor-Sporting en Riazor (Foto: Iris Miquel).
Carles Gil, en la previa del Dépor-Sporting en Riazor (Foto: Iris Miquel).

La salida de Carles Gil del Deportivo trajo consigo paz y alivio para algunos e incomodidad para otros –entre los que me encuentro–. Su figura había acumulado más detractores que partidarios con el paso de los meses, y las críticas hacia su contribución sobre el césped, más o menos vehementes, se habían multiplicado durante el bache de juego y resultados del equipo. Entendiendo casi todos los puntos de vista, e incluso compartiendo algún que otro reproche, en mi opinión el debate se terminó llevando a un absurdo (Carles Gil sí o Carles Gil no), cuando el enfoque debería haber sido otro totalmente distinto: sin Carles Gil, ¿quién?

Con el expediente médico de Fede Cartabia sobre la mesa y los últimos infortunios musculares de Carlos Fernández amenazando con privarnos del delantero más talentoso de la plantilla, como así ha sido, vender al ex del Aston Villa sin cubrir su plaza con un futbolista que supiese descifrar el juego, o al menos ofreciese soluciones para dinamizar la lenta circulación blanquiazul, suponía (y supone) pagar un precio demasiado elevado.

A día de hoy, tan solo Edu Expósito se sale del guion en un equipo plagado de centrocampistas del mismo corte: Pedro Mosquera, Álex Bergantiños, Vicente Gómez e incluso el colombiano Didier Moreno –"ahora creemos que es un jugador no de tan arriba, sino de más atrás", dijo el míster esta misma semana en las páginas de DXT Campeón– responden, con un millón de matices, al mismo patrón de medio más o menos posicional pero con enormes dificultades para zafarse de un contrario en conducción o para dejar atrás a un rival con una finta o un quiebro de espaldas a portería. Y depositar las esperanzas y la confianza en el actual Michael Krohn-Dehli y sus achaques supone hacer un auténtico ejercicio de fe.

Edu Expósito conduce la pelota en Riazor (Foto: Iris Miquel).
Edu Expósito conduce la pelota en Riazor (Foto: Iris Miquel).

Uno no busca discutir el fichaje de Nahuel Leiva, un especialista de banda para apuntalar el 4-3-3 hacia el cual se ha orientado el Dépor en las últimas jornadas. Únicamente se quiere mostrar cierta inquietud o recelo, que no alarma, ante la firme apuesta por ganar verticalidad y uno contra uno a costa de empobrecer el juego interior. O al menos así se puede interpretar el balance del mes de enero del conjunto coruñés. La decisión tomada por el club no ha sido ni mucho menos insustancial, pues la plantilla se configuró para darle forma a un sistema de juego muy concreto (4-4-2 en rombo), y cambiarlo sobre la marcha exigía efectuar sí o sí algún retoque en el mercado de fichajes de invierno. Finalmente ese ajuste llegó desde el Olympiacos griego. En paralelo se intentó hasta el final la contratación de un centrocampista bisagra entre el mediocentro y la delantera. No fructificó.

A estas alturas, y ponderando no solo el pinchazo contra el Tenerife en Riazor sino también los triunfos conseguidos ante el Albacete y el Sporting de Gijón, no frustra la decisión de traspasar a Carles, pues su rendimiento en muchos momentos no se ajustó a lo esperado –y no me refiero a los fríos números (goles y asistencias)–, pero sí escama perder lo que el valenciano debía aportar y en ocasiones no supo plasmar, a pesar de que cuando lo hizo tampoco se le valoró lo suficiente: continuidad en la circulación de la pelota, acierto en la toma de decisiones e ideas para desarmar sistemas defensivos consistentes.

En definitiva: la cuestión nunca ha sido el propio Gil, porque él mismo se despidió de la afición reconociendo su incapacidad para demostrar "todo lo que pienso que llevo dentro". El problema, más bien, está relacionado con la imposibilidad de encontrar a alguien que, al menos, pueda aportar lo que el enganche ofrecía en sus días menos buenos –para muchos, la mayoría–. Con el traspaso del '10' al New England Revolution de la MLS se optó por eliminar de la ecuación a un perfil de futbolista fundamental en una plantilla configurada para ascender siendo protagonista con la pelota. El riesgo es evidente.

2 comentarios

  1. Francisco Perez

    ‌Totalmente de acuerdo. Lo echaremos de menos sin duda. Jugador de talento, talento que no es el atributo preferido por Natxo. Fue señalado varias veces por el entrenador lo que no hizo con otros. El medio campo del Depor sin Carles es de lo más plano. Buenos centrales y delanteros sin medio campo, eso es el Depor.

  2. Placido Rial

    ‌Estoy de acuerdo en que era uno de los mayores activos de esta plantilla, y cuesta entender que se haya descartado, cuando no queda nadie que mejore su calidad en Suu puesto

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