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Las cinco claves de la crisis del Dépor

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Carlos Alberto Fernández

Lunes, 21 de Octubre de 2019. 14:11

La crisis del Deportivo de La Coruña ha pasado del fútbol a la mente, una cuestión futbolística y también anímica que ha dejado al conjunto herculino como colista en solitario de LaLiga SmartBank, con únicamente ocho puntos en 12 jornadas y tras once partidos sin ganar.

En la derrota ante el Málaga, el técnico deportivista, Luis César Sampedro, utilizó el mismo once con el que se despidió Juan Antonio Anquela, pero con peor resultado. Además, los jugadores exhibieron una fragilidad mental y futbolística alarmante que se puede explicar desde cinco claves.

Mismo once, distintas sensaciones

Anquela fue despedido después del partido ante el Almería, una cita en la que sus jugadores se entregaron a la causa, presionaron, pelearon y lo intentaron. Pudieron ganar, pudieron perder y acabaron empatando a nada.

Frente al Málaga, que llegaba a la cita con los mismos puntos que el Dépor, Luis César eligió el mismo once que su antecesor, pero nada tuvo que ver el equipo con el de dos jornadas antes.

Fragilidad defensiva muy palpable

El Dépor se preparó para ser un equipo más sólido, para intentar crear juego y poder superar al Málaga, pero en los diez primeros minutos de partido concedió una ocasión clara y Montero personalizó la fragilidad de la plantilla con un pésimo despeje y nervios en la salida del balón, un error tras otro.

Eneko Bóveda, uno de los capitanes de la temporada pasada, ahora sin brazalete, lo analizó: "Intentar darle una explicación fijándonos solo en lo futbolístico y lo táctico no nos lleva a nada. Esto pasa a un plano más anímico, a lo psicológico".

Un mar de dudas

Luis César reconoció las dudas del equipo, pues ellos mismos se complican la vida y así "jugadas que se pueden resolver con facilidad se convierten en acciones de mucho peligro" en el área propia. "Hay lagunas de concentración por pensar en el error anterior. Hay que pensar en la siguiente jugada", explicaba.

El Málaga percibió los desajustes del Dépor, la debilidad defensiva, los problemas para generar fútbol y tuvo ocasiones para golear, pero desperdició varias ante Dani Giménez, que también se sumó a las pifias de su equipo en el segundo gol andaluz, ya en los instantes finales.

Las piezas no encajan

El Dépor es un puzzle y las piezas no conectan, con una defensa endeble, un centro del campo incapaz de tejer fútbol y un ataque desorientado. Cuenta con uno de los mejores jugadores a balón parado de la categoría, Ager Aketxe, pero sus prestaciones decaen con el balón en juego.

Otro arquitecto del fútbol, el japonés Shibasaki, está lejos de dar en el equipo la imagen que ofrece en la selección de su país. El fútbol no fluye por las bandas y los delanteros se desgastan sin rematar y, cuando tienen una, la fallan, como Longo ante el Málaga.

Juventud e inexperiencia

Varias de las posiciones claves del equipo están en manos de jugadores con muy poca experiencia en el fútbol profesional, como el centro de la defensa y eso, en el Deportivo, candidato, a priori, al ascenso, es un hándicap si el colectivo no acompaña y los resultados no llegan a un equipo que partía con el objetivo del ascenso y que demanda una gran responsabilidad.

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