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El Dépor, en la lona: las claves de un desastre

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Carlos Alberto Fernández

Domingo, 17 de Noviembre de 2019. 15:30

El Deportivo está sobre la lona tras haber encajado 16 golpes en los últimos 17 partidos, el primero en el último de la temporada pasada; el resto, en los 15 más recientes.

El colista de LaLiga SmartBank está inmerso en una situación que ha acabado con la paciencia de su afición, con la de su entrenador y con la de los propios jugadores, que han señalado al director deportivo y también al Consejo de Administración, cinco patas de un banco que cojea.

1. LA AFICIÓN

La temporada pasada arropó al equipo, creyó en el ascenso en la promoción, se vio en Primera División después de haber ganado al Mallorca en Riazor (2-0), pero le esperaba una amarga derrota en la isla (3-0) que le mantuvo en Segunda.

Esta campaña, empezó apoyando, pero no tardó en pedir las dimisiones del director deportivo y del Consejo de Administración.

La derrota de este sábado en Extremadura, con el equipo último, ha agotado la paciencia de los seguidores blanquiazules y tanto la Federación de Peñas como los Riazor Blues han anunciado movilizaciones: se han citado el viernes delante de la sede del club.

2. EL ENTRENADOR

El primer técnico de la temporada, Juan Antonio Albacete Anquela, fue destituido en el décimo encuentro del curso después de haber ganado solo el priero (3-2 ante el Oviedo).

Su despido se produjo después un empate ante el Almería (0-0) en el que el equipo había dejado mejores sensaciones que en partidos anteriores, pero que no convenció al Consejo de Administración.

Para entonces, ya se había pedido la cabeza del director deportivo, y con menos voces, la del presidente y los consejeros, pero, curiosamente, no la de Anquela.

Llegó Luis César y, lejos de mejorar, los resultados y la imagen del equipo han empeorado: en seis partidos, dos empates (fuera de casa) y cuatro derrotas.

Tras la última, en Extremadura, ha anunciado que dará un "vuelco" a todo en el Deportivo, un giro de timón para superar la tormenta.

3. LOS JUGADORES

Los que juegan son los futbolistas y estos asumen el bajo rendimiento que están teniendo esta temporada.

Dani Giménez, uno de los capitanes, admitió tras caer en Almendralejo que hay jugadores con menos minutos en la plantilla o incluso en el filial que lo pueden hacer mejor que los que están jugando.

También reconoció que hubo más tensión y palabras más altas que otras en el vestuario tras el choque con el Extremadura.

Fallos groseros en defensa, incapacidad para elaborar el juego de ataque y casi siempre por detrás en el marcador; el Dépor no levanta cabeza.

4. EL DIRECTOR DEPORTIVO

En su segunda temporada en el club, el director deportivo, Carmelo del Pozo, ha sido el primer y principal señalado por la confección de una plantilla que tiene el sexto tope salarial y que es la última de la fila.

Por apretarse el cinturón ante las dificultades económicas, optó por hacer caja con el centrocampista Edu Expósito y desprenderse de talentos como el argentino Fede Cartabia y o el uruguayo Diego Rolan, tras haber perdido a otras piezas claves de la temporada pasada como Domingos Duarte, Pablo Marí o Quique González.

Se le ha puesto en la diana por decisiones difíciles de entender como el fichaje de Luis Ruiz y la salida de Diego Caballo, que este sábado contribuyó al triunfo del Extremadura ante el Dépor, por apostar por jugadores de Segunda B, con futuro prometedor, pero mucho que pulir, y por dejar al equipo sin individualidades diferenciales.

5. EL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN

Aún no lleva medio año en el club, pero el actual Consejo de Administración tampoco se salva de las críticas de la afición como responsable máximo de la situación actual.

El presidente, Paco Zas, fue elegido en una Asamblea en la que los votos de su predecesor, Tino Fernández, resultaron decisivos, algo que le marcó desde el primer momento, al igual que su primer discurso, crítico con el expresidente Augusto César Lendoiro y con apuesta por una línea continuista.

Estuvo a punto de celebrar el ansiado ascenso, pero se quedó a las puertas del cielo y ahora está cerca del infierno.

En un mes, rendirá cuentas ante los accionistas en la Asamblea Anual y un descenso a Segunda B dejaría contra las cuerdas a un Deportivo que ahora está sobre la lona y que tiene un pasivo de más de cien millones de euros.

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