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Ligamentos cruzados, una "epidemia" del fútbol que rompe más a las mujeres: los motivos

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Jordi Font Comas d'Argemir

La lesión de Alexis Putellas, en El Córner del Doctor

Factores físicos y hormonales propios de la mujer hacen que la lesión de ligamentos cruzados de la rodilla, como el sufrido por la azulgrana Alexia Putellas, sea cuatro veces más frecuente entre las futbolistas que entre los varones, por lo que es importante prevenir esta "epidemia" con una buena educación técnica que reduzca el riesgo de rotura.

El ligamento cruzado anterior es clave en la estabilización de la rodilla, porque conecta el fémur con la tibia, y durante la práctica de deportes que implican aceleraciones, cambios de dirección repentinas o saltos puede producirse un desgarro o esguince.

La última lesión de la Balón de Oro Alexia Putellas ha ampliado la mala racha de cruzados anteriores en el FC Barcelona: en los últimos diez meses, han sufrido la misma desdicha Bruna Vilamala, Jana Fernández y Cata Coll, mientras que Asisat Oshoala también ha sufrido una lesión similar en la rodilla.

Alexia Putellas celebra su gol ante el Real Madrid en la final de la Supercopa femenina (FOTO: EFE)
Alexia Putellas celebra su gol ante el Real Madrid en la final de la Supercopa femenina (FOTO: EFE)

La lesión de Alexia Putellas que afecta a las mujeres

No es problema solo del Barça, sino que es la lesión más frecuente en la Liga Primera Iberdrola (la primera división de fútbol femenino) y tiene una explicación científica.

"Se lesionan más porque tienen una anatomía de pelvis y extremidades inferiores diferente al hombre, lo que comporta una mecánica diferente, y además biológicamente, con el ciclo menstrual, tienen unas subidas y bajadas de hormonas que crean una alteración en el colágeno", lo que provoca que los tejidos musculares "resistan menos y se rompan con mayor frecuencia", ha explicado en declaraciones a EFE el doctor Ramon Cugat.

Este traumatólogo, con una larga trayectoria a sus espaldas en el tratamiento de futbolistas de élite, resalta que la mujer tiene la pelvis más abierta, lo que hace que el eje entre fémur y tibia desvíe la rodilla hacia dentro (genu valgo).

Al flexionar para regatear o hacer un quiebro, la tendencia a "genu valgo" de la mujer aumenta la posibilidad de rotura en comparación al hombre, que en cambio es "genu varo", es decir, tiene las piernas arqueadas, de manera que goza de más margen de recorrido de la articulación desde el exterior al interior.

Según Cugat, también hay estudios que indican que la alteración de los estrógenos durante la menstruación podría afectar a la resistencia de la fibra muscular, aunque todavía queda camino en la investigación para ahondar en las diferencias de género, como históricamente ha ocurrido en muchas otras patologías.

Más allá del "por qué", los datos epidemiológicos no dejan lugar a duda de que ellas se rompen más: por cada varón que se lesiona de lo ligamentos cruzados, son cuatro las mujeres que les ocurre lo mismo.

Alexia Putellas celebra un gol con la selección española: se ha roto los ligamentos cruzados (Foto: Cordon Press).
Alexia Putellas celebra un gol con la selección española: se ha roto los ligamentos cruzados (Foto: Cordon Press).

El caso de Jennifer Rojo y los ligamentos cruzados

Le sucedió a Jennifer Rojo, conocida actualmente por ser una de las cantantes españolas con mayor proyección pero que acumula en sus piernas jugadas y goles marcados con diversos clubes catalanes, entre ellos el Riudeperes, Gavà, Club Esportiu Premià o el FC Barceloneta.

Desde la sala de rehabilitación del Instituto Cugat, Rojo explica su particular vía crucis, que empezó hace dos años cuando su rodilla falló en un campo de fútbol.

Tuvo un primer diagnóstico erróneo, hasta que llegó a las manos del doctor Cugat, quien la operó y pudo iniciar una larga recuperación de casi un año.

Queda la cicatriz, pero de ese traspié emanó una rodilla más reforzada y una futbolista más experimentada: "Sales más recuperada y fuerte, y ahora ya sé cómo hacer correctamente los movimientos", explica Rojo.

En una lesión tan frecuente -unas 700 al año contando varones y mujeres futbolistas solo en Cataluña- no existe el riesgo cero, pero sí se puedan aplicar medidas de prevención.

"En los entrenamientos habría que dar más contenido técnico para enseñar a las futbolistas cómo tienen que saltar y que caer, para tratar de evitar en las caídas los "valgos" de rodilla (que la articulación vaya hacia el interior)", destaca el doctor Cugat.

También es importante que las deportistas usen un calzado y unos tacos adecuados, y que los campos de césped artificial, que son los más habituales en las competiciones femeninas, estén en buenas condiciones.

Son medidas que, si se incorporan en el fútbol femenino desde edades tempranas, propiciaran que ellas sean portada más por sus éxitos que por sus lesiones.

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