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112

Un contenido de:
Ion Urrestarazu

No me refiero al teléfono de emergencias sino a los 112 años de historia que cumplió ayer la Real Sociedad de Fútbol. Los realistas del mundo estamos de celebración, estamos de cumpleaños y además viviendo una de las épocas más exitosas y prometedoras de su amplia historia. El que escribe, que cumplirá la cuarentena en poco más de un mes, nació con las ligas aunque como es lógico, no guardo recuerdos en primera persona de aquellos mis primeros meses de vida. Viví la primera en la tripa de mi ama y pude también vivir ahí dentro esa marea de alegría en los jardines de Alderdi-Eder. Desde entonces y a partir de cuando ya empecé a tener uso de razón, y parafraseando a nuestro One Club Man Xabi Prieto, no soñaba con ser futbolista sino con ser jugador de la Real. No pudo ser, pero cada vez que me pongo a ver un partido me siento uno más del equipo, convencido de que mis ánimos y apoyo tendrán su consecuencia en el resultado final. Desde hace años el fútbol ha tomado derroteros que no me gustan nada, hasta tal punto que mi relación con el fútbol se va reduciendo cada vez más a la directamente relacionada con la Real y su entorno.

Decía al principio que la Real pasa por un gran momento, con un título reciente en sus vitrinas, con buenos puestos ligueros y haciendo de su presencia en Europa una circunstancia inseparable de su condición de equipo de primer nivel. Siempre he dicho también que su mayor patrimonio es su afición, la que se aúna en la provincia más pequeña del estado y a la que hay que añadir la de miles de seguidores por cientos de rincones del resto del mundo. Una afición que ha vivido grandes alegrías y grandes disgustos, deportivos y personales. Aitor Zabaleta seguirá por siempre en la memoria y el recuerdo de todos, pasen otros 112 años o los que tengan que pasar. Una afición que ha dado ejemplo en innumerables ocasiones de cómo disfrutar de un viaje, de un desplazamiento, de una ciudad ajena, con respeto y civismo.

Enumerar títulos, partidos o viajes históricos, goles decisivos, victorias en derbis tanto de local como de visitante, o rememorar jugadores y personas que han hecho de la Real en estos últimos 112 años lo que es hoy en día, sería además de un ejercicio interminable, un pequeño acto de injusticia porque alguno se quedaría atrás, y todo lo vivido por todos y cada uno de los que formamos parte de esta gran familia es lo que nos ha traído hasta aquí. Pero como siempre puede haber un pero y como para cada regla hay una excepción, aprovechando la inminente visita a Cádiz del próximo domingo, me resulta imposible no hacer mención a aquel partido de 2010. Entones, el Ramón de Carranza se disfrazó del antiguo Atotxa cual chirigotero en el Falla, y los más 1500 realistas que allí nos juntamos en representación de toda la hinchada txuri-urdin, vivimos y celebramos el desahogo y la liberación del ascenso dejando atrás el famoso infierno, que como siempre he dicho, el nombre se queda pequeño. No subimos aquella tarde, pero no podíamos sentirnos más arriba. Cádiz siempre ha sido, es y será un destino deseado y querido por los realzales más allá de ese gran recuerdo.
En estos 112 años muchas han sido las generaciones que de un modo u otro han crecido y han hecho crecer a la Real. A todos ellos y a ti Real, zorionak eta eskerrik asko, el domingo soplamos velas, y para eso dónde mejor que en Cádiz.
Y un barquito de vela, y un viento de levante pa llevarte a todas partes…

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