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España da cera y pule medalla en el Miyagi Stadium (5-2)

Celebración de España tras uno de los goles a Costa de Marfil (Foto: @Sefutbol).
Celebración de España tras uno de los goles a Costa de Marfil (Foto: @Sefutbol).

El señor Miyagi sigue presente en el imaginario colectivo de varias generaciones. El maestro sensei de Karate Kid presta su nombre al estadio japonés donde España se ha metido en las semifinales del fútbol olímpico en los Juegos de Tokio'2020. Ha dado cera a Costa de Marfil (5-2) y ha pulido medalla, cual Danny LaRusso. Luchará por el metal tras imponerse en la prórroga de un igualado y duro combate donde no ha jugado especialmente bien, pero donde ha mostrado orgullo.

El orgullo no hubiera sido suficiente de no ser por el increíble desastre de la defensa de Costa de Marfil. Una marra infantil de Singo habilitó el primer empate de Dani Olmo y una auténtica peripecia defensiva coral se tradujo en el postrero empate de Rafa Mir que dio pie a la prórroga. Como el personaje de Johnny Lawrence en la película, Costa de Marfil aparentó mucho, aunque acabó hincando la rodilla puerilmente.

y en la crónica metamos esto

Tras haber apeado del torneo a Alemania en la primera fase, fue un rival tremendamente complicado. Hasta que Rafa Mir le puso cara a LaRusso. En la primera pelota que tocó, empató el choque en el descuento. Y luego lo terminó de decantar en la prórroga con dos goles de delantero puro. Hat trick del murciano y el público en pie aplaudiendo el final de una hermosa película.

Una serie de catastróficas desdichas

El juego de España en estos Juegos Olímpicos ha generado mucho debate y ante Costa de Marfil no ha sido menos. Lo que no admite división de opiniones es el amor propio de este grupo, que fue capaz de sobreponerse a, como diría en su serie literaria Daniel Handler, una serie de catastróficas desdichas. En dos minutos, entre el ocho y el diez, el cuadro de Luis de la Fuente se vio sin uno de los puntales en defensa y abajo en el marcador.

Primero fue la lesión de Mingueza, quien tuvo que retirarse del césped dejando su sitio a un central menos acostumbrado al lateral como Vallejo. El barcelonista forzó para estar en los cuartos y lo pagó pronto, por desgracia. Instantes después, un fallo de Eric García y Pau Torres en la marca de un córner permitió a Eric Bailly adelantar a Costa de Marfil con un golpeo blando desde el punto de penalti que dejó clavado a Unai Simón.

Dani Olmo celebra su gol en el España-Costa de Marfil (Foto: @sefutbol).
Dani Olmo celebra su gol en el España-Costa de Marfil (Foto: @sefutbol).

Precisamente el guardameta del Athletic Club personificó el estado de ansiedad del combinado español con otro error poco después que a punto estuvo de dejar el partido en franquía para los africanos. Cierto es también que salvó a los suyos con tres intervenciones de mucho mérito. Esos minutos resumían el mal comienzo de la selección, huérfana del criterio de Pedri y el talento punzante de Dani Olmo y Asensio. Si los problemas ofensivos habían sido evidentes hasta ahora, la ausencia de Ceballos los elevó a la enésima potencia.

Dani Olmo aprovecha el error de Singo

Con un físico envidiable, Costa de Marfil se había adueñado del partido, empequeñeciendo a España. Apenas un par de entradas por la izquierda de Miranda eran el bagaje hasta que Dani Olmo aprovechó un error de Singo en una cesión con el pecho en el área pequeña para empatar el choque. Es lo que tienen equipos como Costa de Marfil, con algunos jugadores experimentados en el fútbol europeo y otros con una ingenuidad impropia del máximo nivel.

El dibujo cambió y España empezó a parecerse mucho más a España. Con similares problemas para marcar, pero con mucho más personalidad y control del juego. El VAR anuló un gol de Oyarzabal tras una buena jugada de La Rojita, con gran pase interior de Pau Torres y asistencia de Miranda.

La segunda parte confirmó la igualdad del combate, con las dos selecciones intentando arrogarse el control e intercambiando golpes. Marco Asensio mandó a la cruceta un disparo tras aprovechar un error del portero rival, mientras que Costa de Marfil usaba su velocidad para poner en aprietos a Unai Simón buscando continuamente la contra. La inseguridad atrás de España siguió pesando en el debe.

La pelea a lo Kárate Kid iba subiendo la tensión. Pocas ocasiones, pero peligrosas por ambos bandos. El Miyagi Stadium asistía a los minutos de más suspense. La salida de Bryan Gil dio brío a España, que pudo sentenciar en el minuto 89 con una buena ocasión de Oyarzabal. Cuando la prórroga parecía irreversible, Costa de Marfil hizo de Johnny Lawrence y dio un golpe demoledor con el gol de Max Gradel en el 90. El capitán de la selección africana, con cara de tener más años que las Olimpiadas, se valió de la falta de agresividad de Vallejo. Además, su disparo tocó en el defensa español para batir a Unai Simón.

Rafa Mir, en el papel de Daniel LaRusso

La película pedía ya los créditos. Pero ahí emergió España, en plan Daniel LaRusso, para sacarse el golpe que pone a todo el cine en pie. En el descuento, y con la connivencia de una esperpéntica acción de la defensa de Costa de Marfil, Rafa Mir mandó el choque a la prórroga. Miyagi se hubiera sonreído. Y Luis de la Fuente sonrió, viendo a los suyos pulir cera de la buena.

Más que cera, en la prórroga no tardaron en pulir medalla. A los seis minutos, Eric Bailly hizo un penalti tan justo como evitable en el salto de un córner ante Pau Torres. El árbitro no lo vio, pero el VAR sí. Y Oyarzabal no falló en una de sus especialidades, en este caso mandando al portero de Costa de Marfil de retorno a su país.

Rafa Mir se encargó del resto. Ya con espacios y debilitada la fortaleza física de Costa de Marfil, España se encontró a gusto, tocando y saliendo bien a la contra. Los dos goles del delantero murciano abrocharon un triunfo que sabe a gloria. Y, por qué no, a medalla.