Un fichaje relegado a la instrascendencia: de estrella a suplente habitual del Atlético de Madrid

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Iñaki Dufour / EFE

"Joao Félix tiene un talento especial, que puede sacar algo que nadie puede tener en el partido que se pueda jugar", avanzó el sábado Diego Pablo Simeone. El entrenador del Atlético de Madrid, en contraposición, apartó de nuevo al once al atacante, relegado a la última media hora en el derbi ante el Real Madrid.

Un papel secundario en un encuentro de tal dimensión a un futbolista destinado, cuando fichó por el conjunto rojiblanco, a un protagonismo principal del que sí ha dispuesto en algunos tramos. Como por ejemplo el inicio de este curso, pero que ya no tiene y que aún rebusca, mientras alterna titularidad y suplencia últimamente.

En sustitución de un activo Yannick Carrasco, entonces el que más desbordaba a la zaga madridista, como lo describe tanto su ocasión ante Thibaut Courtois en el 52 o el pase para la oportunidad de Luis Suárez instantes después, también frustrada por el sensacional portero belga, Joao Félix entró al campo en el minuto 64.

Ni siquiera fue el primer recurso al que atendió Simeone. El primero fue Saúl Ñíguez, dentro del plan que pretendía, por Thomas Lemar en el 57. El segundo fue el atacante portugués, que repitió suplencia por segundo choque y que no tuvo opción ni de rematar en el tiempo que jugó, cuando el Madrid más atacaba, en la búsqueda del empate, y el Atlético más defendía para sostener el 1-0 a favor.

Joao Félix, atascado en el Atlético de Madrid

El "empezará uno y otro tendrá que esperar" que anunció en la víspera el técnico se tradujo en la titularidad de Ángel Correa -inmóvil de la alineación los últimos seis duelos y autor de cuatro dianas en 32 choques esta campaña- y en la suplencia de Joao Félix.

Ya es tan frecuente en los últimos tiempos -en seis de los diez últimos encuentros disponible- que ni siquiera sorprende. Ni el gol del Villarreal lo repone en la posición que se le presupone pero que hoy cuanto menos es ajena. No es indiscutible. Ni siquiera habitual.

Su último compromiso como titular fue contra el Chelsea, en la derrota por 1-0 en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones en Bucarest, cuando fue destinado a un ejercicio más defensivo que acorde a sus cualidades, netamente ofensivas. Fue el único que se cayó de la alineación para el siguiente duelo, para el 0-2 frente al Villarreal en el estadio de La Cerámica.

También es cierto que su momento no es del principio de la temporada, cuando asumió un papel principal, incluso de líder, goleador y desbordante, del que hay un rastro difuso en la actualidad, quizá porque tampoco existe la continuidad inalterable que sí tenía entonces en las alineaciones de Simeone.

Que haya marcado nada más tres goles en sus últimos 19 partidos oficiales, el más reciente el pasado domingo en el estadio de La Cerámica, insiste en tal sensación, cuyo contraste es evidente. En los diez primeros encuentros oficiales del curso, el atacante portugués marcó siete dianas, pero sobre todo fue determinante.

Ya no lo es tanto en el Atlético de Madrid, en ese desafío constante al que se ve sometido.  Siempre en el foco por lo que costó su millonario fichaje, pero sobre todo por lo que se espera de él. Con todas las condiciones que tiene, la exigencia sobre su fútbol crece en la misma medida que se perciben sus cualidades, fuera de toda duda, pero relegadas a la intrascendencia en el derbi, de nuevo suplente.

Joao Félix, en una sesión del Atlético de Madrid (Foto: ATM).
Joao Félix, en una sesión del Atlético de Madrid (Foto: ATM).
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