Maradona no se define con palabras, se hace con el corazón

¿Cómo podríamos explicar la muerte de un ídolo como Diego Armando Maradona a alguien que no le guste el fútbol? Más allá: ¿Cómo podría explicar un argentino todo lo que el Diego significó para su país? Una tarea difícil la que tengo por delante, pues estas preguntas no se contestan con palabras, sino con el corazón.

Maradona es pasión. Argentina es pasión. El fútbol es pasión. Cuando estos tres factores se unen sale una figura de la talla de D10S. En Nápoles, otro lugar donde la razón va por detrás de las emociones, también sienten esta pérdida como la de cualquier familiar querido.

Hoy el fútbol no le dice adiós a un jugador fallecido: hoy, el adiós va para el fútbol

Y es que se nos va algo con una muerte como la de Diego Armando Maradona. ¿Quién no le conocía? Hasta uno de Birmingham se tiene que emocionar hoy al ver al 10 de Argentina regateando ingleses en el Estadio Azteca. Y hasta con la Mano de Dios.

Sólo Maradona podría conseguir que a todos se nos cayese una lágrima este miércoles escuchando la canción a la que puso título esa jugada: 'La Mano de Dios', el tema que inmortalizó Rodrigo y que el propio exjugador cantó como una forma de premonición contra esa batalla "que estaba por ganar".

Otro cantante, Andrés Calamaro, en una sola frase puede explicar por qué lloramos tanto el adiós de un futbolista irrepetible (esta frase, en su caso, es más literal que nunca). "Tiene el don celestial de tratar muy bien al balón". Su 'única' magia era pegarle como nadie a una pelota con su zurda.

Y eso le ha valido para entronizarle, para endiosarle. La iglesia maradoniana ha adquirido su propio Miércoles Santo este 25 de noviembre en un día que quedará marcado para siempre en la historia del fútbol.

Diego Armando Maradona levanta la copa del Mundial 86.
Diego Armando Maradona levanta la copa del Mundial 86.

Él sabe cuánto pesa la copa del mundo. Él sabía mejor que nadie cómo podía llenar de orgullo a todo su país, ya fuera un aficionado de Boca, River o cualquiera de esos equipos contra los que había brillado sobre el campo. Todos ellos lloran en un país que le tenía como el último gran faro vivo de un país que hoy no tiene consuelo.

Y, de lo que no es fútbol, ya si eso hablamos otro día. Él hubiera acabado todo tipo de debate sobre él mismo con la frase de un hombre al que llevaba tatuado en el brazo: "Hasta la victoria siempre". DEP Diego.

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