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Salvad el fútbol, no vuestro negocio

Balón del Mundial 2014.
Balón del Mundial 2014.

Me da mucha pena ver en lo que se está convirtiendo el fútbol. No es de ahora, esto ya viene desde hace tiempo y ni siquiera es algo exclusivo de este deporte. La Superliga europea es un paso que 12 clubes han dado como si de un golpe de estado se tratase y, aunque muchos lo califiquen de sorprendente, lo cierto es que no es nada nuevo.

Los ricos quieren ser más ricos y no perder sus privilegios. Mi visión de este tema es, básicamente, esta. No voy a lanzar aquí un mitin político pero es que me molesta escuchar a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, de la Superliga y casi de la cristiandad, decir que vienen a "salvar el fútbol".

No, el fútbol no lo van a salvar ellos. Ni ellos ni la FIFA, ni la UEFA, ni LaLiga ni la OMS. Hay que diferenciar cuando hablamos de fútbol entre dos niños (y niñas, desde aquí en adelante en este artículo quiero que se sobreentienda que hablo con género neutro) pegándole patadas a un balón y al negocio de ver a futbolistas hacer bailes de Tik Tok en sus mansiones de piscinas infinitas.

No quiero criticar con esta última frase a los jugadores, ellos generan ese dinero y, en muchas ocasiones, son grandes personas que están dispuestas a ayudar y colaborar con las fundaciones necesarias. El problema es que la imagen que tienen los más jóvenes de ellos quizás exceda a su verdadera responsabilidad como simples trabajadores que practican un deporte.

El fútbol en su definición más básica es el que realmente está en peligro y es el que menos preocupa a Florentino Pérez. Llegará el momento en el que tengamos que donar un órgano para poder entrar a un estadio a un partido (precio de línea erótica, como rezaba aquella pancarta de unos aficionados del Schalke 04). Verlo por la televisión no es que sea mucho más barato, y entre paquete y paquete de compra de competiciones en las distintas plataformas al final el más perjudicado es el de siempre: el que no puede pagar.

No está hecho este mundo para el que no tiene dinero y esto, la casualidad, también ha llegado al fútbol. La Superliga que quiere Florentino Pérez sólo es una muestra más de que, el que tiene y genera más dinero, quiere tener más privilegios que el resto, más de los que merecen por decencia, por este simple hecho.

Muchos escritores han tildado desde siempre al fútbol como "el deporte del pueblo" y lo cierto es que casi siempre ha sido así. Nada impide a cualquier niño del lugar más recóndito del mundo agarrar un objeto más o menos redondo y darle patadas. El problema llega al producirse un cisma entre un fútbol y otro.

Neymar posa junto a tres niños durante la visita al hospital infantil parisino Necker.
Neymar posa junto a tres niños durante la visita al hospital infantil parisino Necker.

Los clubes de fútbol se han convertido en empresas que buscan rentabilidad aunque ello no implique siquiera el preocuparse por lo que suceda en el césped. Y aquí quiero puntualizar algo: habría que ver qué aficionados de verdad rechazarían esta Superliga si su equipo fuera el que está incluido.

Esta Superliga es una fiesta VIP en la que, el que está fuera, protesta, aunque unos lo hacen por cuestiones éticas y otros, por envidia. Porque, ¿qué es lo que os gusta? ¿El fútbol o vuestro equipo?

El fútbol de siempre va a estar ahí mientras haya un niño que sueñe con que los Reyes Magos le regalen un balón y pueda bajar a la calle o al parque a jugar con sus amigos (pocos niños pueden hacer ya eso), y esa ilusión es la que hay que mantener. El otro fútbol, el de las audiencias millonarias y ligas cerradas, está destinado a morir o al menos a reducirse como pasa con todas las modas por mucha reinvención que sufra. Si los ricos quieren mantener su pastel deberían preocuparse por el FÚTBOL en mayúsculas, y no sólo por un negocio al que muchos defienden sin siquiera llevarse un duro.

Por favor, hablo desde aquí a los clubes de la Superliga, a la FIFA, a la UEFA, a LaLiga y al club Bilderberg: proteged el fútbol aunque no ganéis dinero con ello.

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