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Malaguismo en las más duras

Un contenido de:
J. M. N.

Sábado, 15 de Junio de 2019. 23:55

"Aquí cuando hay que renovar", se escuchaba en La Rosaleda con el muerto aún de cuerpo presente, ni siquiera amortajado. Es el corazón del malaguista, que florece en las más duras. El malaguismo ponía el hombro cuando el cuerpo sólo pedía llorar. El equipo de Málaga acababa de caer, aún de rodillas y con lágrimas en los ojos. Cuando Martiricos podía ser un funeral, brotó el sentimiento para alentar y levantar una tropa herida. A un club que tendrá que seguir peleando en el barro, al que se le resiste otra temporada la gloria. Otro año de sinsabores.

No bastó un recibimiento de los que se recuerdan. En La Rosaleda ya sonaban las gargantas a las seis de la tarde. "Vamos a volver", retumbaba con fuerza con más de una hora para la llegada de la plantilla. El ambiente era de día grande. Se engalanaba la afición, que dibujaría la mejor entrada del curso, para empujar a su equipo. Ahí se adentraba el autobús entre una pasarela blanca y azul, con gargantas al borde del desgarro. Poco se recordaba del 4-2 de Riazor, que había caído en el olvido. Ni la derrota más agría de la época reciente apagaba el ánimo.

Con Munir derrumbado, las caras llenas de lágrimas y las miradas perdidas el malaguismo sólo quería levantar las almas caídas. Después de una batalla cruel, con un equipo que venía tocado, no hundido de A Coruña. Allí recibió una cornada severa. No pudo reponerse en su casa, en su hogar. En el lugar en el que quería ser, pero en el que se le dobló la rodilla. Su gente le premió el esfuerzo, olvidó el fracaso. El sentimiento por encima de la razón. Ya habrá tiempo para digerir un tropiezo que se queda grabado en el imaginario blanquiazul.

Apoyos a Víctor

El error de Munir vació un estadio donde se quedaron los más fieles, los de siempre. "Espero que el año que viene seamos los mismos", soltaba con un tono de medio verdad otro aficionado. Cuando la mente lo primero que pide es el lamento, la grada ya anda lista para sufrir otra travesía por el desierto. Y La Rosaleda quiere a Víctor Sánchez del Amo como capitán general, pese al insuficiente esfuerzo. Hubo cánticos en apoyo a su continuidad, de manera clara. Empezó el 'Fondo Sur 1904', pero se extendió por los miles que resistían en pie. Hubo detalles sintomáticos, sinónimos de despedidas. Se acercaban a la grada Pau Torres y Harper, que regalaban la que seguramente era su última camiseta del Málaga.

Es la crónica de una noche de puro malaguismo, el más incondicional. El que vuela con el viente a favor, pero que sabe nadar a contracorriente. Que no abandona cuando lo más fácil sería soltar la mano y bajar la mirada. Agarra más fuerte y abraza. Mañana la digestión será cruda, pero no queda otra que levantarse. De eso sabe mucho el malaguista, con mil y una señales de bala. Esas que mañana escocerán, pero que acabarán cicatrizando. Para en agosto volver a ser el corazón del Málaga, que tendrá que seguir Primera por la televisión. Pero la grada demostró que el fútbol es más que once futbolistas detrás de un balón. El club tendrá más dificultades para volver a la élite, pero tiene una afición envidiable.

Imagen del final del partido en La Rosaleda.
Imagen del final del partido en La Rosaleda.

3 comentarios

  1. Madoxroper

    Esa ortografia, corazón malaguista!!

  2. Madox

    Esa ortografia, corazón malaguista!!

  3. Diego

    A ver cuando se habrá el periodo para abonarse exista el mismo sentimiento que anoche.Me temo otra cosa.Espero equivocarme.

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