Ramadán en tiempos de cuarentena: un reto desde la piel de Boulahroud y Benkhemassa

Jueves, 23 de Abril de 2020. 21:34

Son vecinos y, aunque en el mundo del fútbol es una palabra sobrevalorada, se consideran "hermanos". Boulahroud y Benkhemassa se tienen el uno al otro. No es poco en estos tiempos hoscos. Hoy más que ayer dos son multitud. La pandemia les ha pillado solos y lejos de casa, pero también les ha unido un poquito más. Viven a pocos metros y hacen parte de su vida juntos, llevando en pareja los entrenamientos individuales y sacándole compañía a la cocina. No se sabe si es más triste guisar para uno solo o comer sin nadie con quien compartir.

Así que Boulahroud y Benkhemassa sobrellevan la rutina. Ahora les toca un nuevo nivel en este confinamiento: el Ramadán en tiempos de cuarentena. En pocas horas llegará el noveno mes del calendario lunar islámico, y ambos, al igual que Hicham, Sadiku, Munir, el consejero Ben Barek, o jugadores del filial como Abqar o Youssef Takioullah ayunarán de forma voluntaria en las horas diarias de sol hasta el próximo 23 de mayo. Tendrán unas semanas de recogimiento espiritual.

Está manido en Málaga el asunto de cómo aúnan los futbolistas la religión y la profesión, pero sí es verdad que el escenario actual es novedoso. Podrán/deberán estar las 24 horas en casa (tentación rima con meditación); y evitarán entrenar al sol y el calor; pero también se encontrarán con las mezquitas cerradas y no podrán rezar en comunidad. Será, sin duda, un Ramadán atípico, triste, el primero que Benkhemassa pase fuera de su país, Argelia. "La cuarentena cambiará algunas cosas del Ramadán, aparte de salir y la comida en familia o con amigos. Eso sí lo echaré de menos, porque para aprovecharlo más debe hacerse en grupo", explica.

Benkhemassa, en una imagen reciente en su casa, y Boulahroud.
Benkhemassa, en una imagen reciente en su casa, y Boulahroud.

Boulahroud, que cumplió 27 años el martes, pasará el Ramadán lejos de Marruecos por segundo año consecutivo. En un español muy tímido, aparenta normalidad cuando habla del precepto religioso en la actual situación: "No es difícil para mí quedarme en casa porque estoy acostumbrado a hacerlo después de los entrenamientos. La única tentación es la comida, acostumbrado a la tarde o a la noche de ir y comer algo". Aclara 'Boula' que este mes es mucho más que el ayuno voluntario: "En once meses comemos todos los días. Es bueno ayunar para limpiar nuestro cuerpo y purificar nuestra alma. Al final es sólo un mes de adoración con el confinamiento".

Benkhemassa y Boulahroud forman parte de esa camarilla, ya clásica, de jugadores norteafricanos del club, con Ben Barek como tótem irreductible: Abdallah Málaga, al que tan bien le sienta el Ramadán. "Somos muchos musulmanes y hablamos sobre esto en el vestuario”, confiesa el argelino. “El año pasado, alguna vez, uno de nosotros preparaba todo y nos invitaba a desayunar", le sigue el marroquí. ¿Y dónde adquirir los productos ahora en cuarentena? "Es diferente la compra. Hay algunos sitios marroquíes que venden la comida para el Ramadán", responde Boula. "En Ramadán me gusta mucho el pescado", añade Benkhemassa, que aclara que "la mesa debe estar llena de comida y con todo presente". Es una de las tradiciones que sí se seguirán manteniendo.

"La salud es lo principal"

Más allá del Ramadán, Boulahroud y Benkhemassa llevan como pueden estas semanas. Añoran la rutina de los entrenamientos. "Es un poquito aburrido, no es como en grupo, pero no tenemos otra opción. Echo de menos el fútbol, el vestuario… ¡Todo! Hay que seguir. No queda mucho, ojalá", reflexiona el internacional por Argelia que antepone la seguridad sanitaria: "La salud de los nuestros es lo principal, tenemos que seguir hasta que haya una solución. Seguimos con los entrenamientos individuales y debemos estar preparados en cualquier momento".

"Por la mañana hacemos un desayuno, una hora y media de entrenamiento, cuando termina la ducha, después una siesta de 30 minutos o una hora. Jugamos a la play, películas… Y dormir", escruta Boulahroud como un día normal en su actual rutina. “A mí me gusta cocinar”, añade Benkhemassa, que dice ser "profesional", en el FIFA. Se pone más tierno para hablar de su país, "no hay tantos contagios como aquí, pero la gente lo respeta y se quedan en casa", y se congratula por no tener afectados entre sus cercanos. "Alhamdulillah" (sic), alaba.

Ambos tienen ganas de volver a la acción. Como todos. "Jugar delante de nuestro público es mágico, los necesitamos porque son fuerza para nosotros en casa. La sensación de competir sin afición ya la veremos", zanja Boulahroud, al que apostilla Benkhemassa: "¿Por qué no volver a puerta cerrada si es la mejor posibilidad?". "Tenemos muchas ganas del nuevo futuro y que todos estemos bien pronto para disfrutar de esta hermosa ciudad, pero la salud o la vida de la gente vale mucho más", finalizan.

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