Lo que el ojo no ve: un día en la 'nueva' Rosaleda

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ElDesmarque

Miércoles, 13 de Mayo de 2020. 14:18
Jugadores y miembros del club, en un día de trabajo en La Rosaleda (Fotos: Málaga CF).
Jugadores y miembros del club, en un día de trabajo en La Rosaleda (Fotos: Málaga CF).

La Rosaleda es hoy por hoy un espacio totalmente diferente al que se conocía antes del coronavirus. El estricto protocolo de LaLiga obliga a controlar pormenorizadamente cada movimiento de cualquier persona que trabaja en Martiricos. Desde los encargados de material hasta los jugadores, pasando por Pellicer o el resto del cuerpo técnico. No se deja nada a la improvisación, es la única forma de evitar que el COVID-19 dé un susto que nadie quiere. En un vídeo compartido por el Málaga (ver imágenes inferiores), el responsable de Infraestructuras y Mantenimiento del club, Javi Pérez, detalla cómo es un día a día en el seno de la entidad blanquiazul. En honor al recientemente fallecido Michael Robinson, sean bienvenidos a 'Lo que el ojo no ve' en La Rosaleda:

"Desde que entramos por la puerta ya venimos con guantes y mascarillas. La desinfección es súper profunda y meticulosa", asegura, realizando un croquis de cómo actúan los jugadores para entrenar: "Tiene que hacer su primera parada en el coche donde tiene su gel hidroalcohólico, sus guantes y su mascarilla. Vuelven a subirse y esperan su turno para acceder al campo, porque viene ya con su ropa para entrenar. En ese momento el jugador sí se quita la mascarilla y accede al campo, pero cuando sale se vuelve a desinfectar. Al entrar se quita sus zapatillas de deporte y se pone sus botas. Cuando se retira vuelve a pasar por otra zona distinta a la que entró, donde deja su GPS y sus botas, que se desinfectan y se limpian, y recogen sus zapatillas de deporte, se las vuelven a poner y se vuelven a desinfectar. El jugador pasa por el punto de control de salida, vuelve a coger su gel, sus guantes y su mascarilla, coge el coche y se va".

Pellicer, desinfectándose las manos a la entrada de La Rosaleda (Foto: Málaga CF).
Pellicer, desinfectándose las manos a la entrada de La Rosaleda (Foto: Málaga CF).

Con un ojo puesto en la siguiente fase

Celebra la presencia del inspector de LaLiga, que "ayuda bastante" para que "todos" vayan de la mano. "Cada día es un reto, porque quieras o no surgen historias en las instalaciones y no te puedes saltar nunca el protocolo. Es una prueba de fuego", detalla para hablar de esta primera fase: "Ahora mismo son todo espacios abiertos, es bastante más llevadero. Cuando empecemos la otra frase será otro reto que tenemos que afrontar. Empezaremos algo más grupal, pero también escalonado. Tendremos que estar desinfectando los vestuarios y se  utilizarán todos los de las instalaciones. Son seis vestuarios y va a ser algo más complicado".

En La Rosaleda "cada valla, cada cono y todo lo que rodea al jugador", además de los "utensilios del cuerpo técnico", son desinfectados. Las instalaciones están divididas en dos partes (las han llamado campo 1 y campo 2) para que no haya contacto entre jugadores: "Acceden a una parte del parking señalizada y no se mezclan. Los del campo 1 y el campo 2 ni se cruzan". Así transcurren días que no terminan hasta que se acaba de desinfectar "a las nueve de la noche". Por medio, entrenamientos intercalados y limpieza del gimnasio para dejarlo todo preparado. "La verdad es que no paramos. Vamos con turnos, pero siempre hay limpieza", aclara.

Hicham, realizando un ejercicio con balón (Foto: LaLiga).
Hicham, realizando un ejercicio con balón (Foto: LaLiga).

La unión hace la fuerza

"Hay más unión. Estamos más cerca, pero no tan cerca. Por los protocolos de seguridad tenemos que guardar las distancias, pero convivimos más con ellos. Estamos atentos a ellos, especializados en ellos. Donde va el jugador, vamos nosotros detrás. Convivimos más con ellos. Es agradable volver a estar con los compañeros, hay buen ambiente, sonrisas… Es especial", sentencia antes de mandar un mensaje de cariño a sus compañeros por el espectacular trabajo: "Los chicos de mantenimiento están haciendo una labor especial, brutal. El equipo de mantenimiento no para, está a tope".

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