Ramón, un alpujarreño con sentimiento malaguista que nunca jugó en el Granada

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D.M.

Ramón se besa el escudo tras marcar en Fuenlabrada (Foto: LaLiga).
Ramón se besa el escudo tras marcar en Fuenlabrada (Foto: LaLiga).

Un derbi Málaga-Granada siempre encierra rivalidad histórica, ya amansada, y muchas conexiones. Da igual la competición y la categoría. Se trata de dos equipos vecinos que dejaron atrás lo de enemigos para seguir siendo íntimos. En medio de ambas ciudades, estratégicamente ubicada, se encuentran las Alpujarras, conjunto de municipios refugiados de Sierra Nevada en los que vio la luz una de las estrellas en ciernes de este Málaga: Ramón Enríquez, natural de Órgiva, que ha cultivado desde los 12 años un hondo sentimiento malaguista y que nunca jugó en el Granada CF. Una historia curiosa.

Ramón comenzó su formación en la Escuela Municipal de Fútbol de su pueblo. Allí militó en las categorías aguilucho y prebenjamín. Era aún un mico que fue reclutado por el Ciudad de Granada en virtud de un convenio con el ayuntamiento de la localidad alpujarreña. Allí militó varios años, de benjamín a alevín, dejando una huella que sus tutores aún recuerdan. Y ganando torneos. Es significativo porque el Ciudad de Granada, al igual que lo eran el Granada Atlético, el Granada 74, el Veteranos de Granada, o incluso el Motril, era un equipo con bastante rivalidad con el Granada CF, el club capitalino por excelencia.

Nunca he sido mucho de ir a ver al Granada, también porque hay una hora de distancia. Yo no jugué allí, jugué en el Ciudad de Granada, con el que había cierta rivalidad. Ese sentimiento con el Málaga no es el mismo. Pero me gusta que al Granada le vaya bien, que esté en Primera y cumpliendo las cosas que están haciendo porque es un equipo de mi tierra”, explicó Ramón al respecto en Radio Marca Málaga con la misma pausa que demuestra jugando al fútbol.

Ramón Enríquez, jugando con el Málaga en años de cantera.
Ramón Enríquez, jugando con el Málaga en años de cantera.

Con 12 años fue captado por el Málaga, poniendo la primera pica a un trazado ascendente con cumbre en el primer equipo, donde asombra con sólo 19 años y una madurez inusitada. Cuenta Ramón que su sentimiento blanquiazul se inició en el 0-5 del Celta de Luis Enrique al Málaga de Schuster, octubre de 2013. Empezar con un tropezón sonoro es de primero de malaguismo: “La primera conexión que tuve fue difícil. Fue la primera vez que fui a un estadio, que era recogepelotas, y que tenía a la afición tan cerca. Me quedé marcado hasta el día de hoy”.

De modo que Ramón, si es empleado por Pellicer este domingo, se enfrentará por primera vez en la élite al equipo de su provincia, aunque con unos sentimientos muy marcados: “Es un partido bonito para ambos equipos, un derbi andaluz, Copa del Rey… Queremos hacerlo bien, pero ellos son un buen equipo. Estos partidos motivan y está el extra de que yo soy de allí y esas cosas. Yo tenía claro desde el principio dónde quería estar y es donde estoy. Quiero disfrutar y vivir el sueño”.

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