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Dani Orozco, de prometedor central a ojeador del Brighton

Un contenido de:
Daniel Marín


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La vida de Dani Orozco da para novela en los 27 años largos que lleva consumidos. Este joven fuengiroleño ya conoce cómo se las gasta el fútbol profesional. Espigado y elegante central, Orozco debutó con el primer equipo del Málaga en la temporada 2009/2010 y quería ser futbolista de élite, pero dos roturas consecutivas del ligamento cruzado de su rodilla le bachearon el camino al éxito. Como a tantos otros. Tuvo que aparcar el fútbol, frustrado, el año pasado, pero lo que el balón le quitó ayer se lo ha vuelto a regalar hoy. Desde el mes de enero, este fuengiroleño extrovertido y licenciado en Empresariales a falta de una asignatura es ojeador del Brighton (equipo de la Championship) en la mitad Sur de España.

El calvario de Orozco empezó en Trípoli, una ciudad interior de Grecia cercana a Atenas. En su equipo, el Asteras, había ido a parar el defensa tras cuatro partidos a buen nivel con el Málaga de Muñiz. Allí coincidió con el malagueño Juanito, con el ex malaguista Usero y con varios españoles que militaban en aquel conjunto. Orozco ofreció buenas temporadas de fútbol. Hasta que un día, un mal día, se lesionó gravemente de rodilla en un entrenamiento cualquiera y empezó el principio de su fin. Se había roto el ligamento cruzado. Pasaron varios meses de silencio, precariedad sanitaria en Grecia (contó con la buena ayuda de Tsartas, ahora agente) y un calvario sin fecha de caducidad. Así, al poco de recibir el alta médica y sin llegar a jugar, volvió al romperse el mismo ligamento. Durísimo.
Orozco tuvo fuerzas para levantarse una segunda vez y logró reaparecer y volver a disputar partidos oficiales. De Grecia se marchó a Hungría, al Lombard Papa, donde disputó ocho encuentros en la segunda vuelta, logrando incluso marcar un doblete (vídeo superior) en su debut ante el Ferencváros, del mítico barrio de Budapest. Eran tiempos aparentemente felices, en los que la maltrecha rodilla apenas daba ruido. Todo se estropeó después, durante el reconocimiento médico con el que iba a ser su nuevo club, el Widzew Lodz polaco. Su rodilla fue catalogada como “de riesgo” y se paralizó el fichaje. “Yo me encontraba bien, pero el médico hizo su informe y el presidente se asustó”, recuerda Orozco, que se buscó luego una prueba en el Partick Thistle escocés, donde volvió a caer lesionado, en este caso a nivel muscular.
La temporada 2013/2014 estaba a punto de empezar, por lo que decidió volver a Málaga para recuperarse de esa lesión en el cuádriceps que se produjo en Escocia. Fue poco después en otra prueba que se buscó en Malasia, Orozco no desfalleció en su empeño, cuando volvieron a aparecer los temidos fantasmas. “A la semana de estar en Brunei me empezó a doler la rodilla otra vez y me tuve que volver. Luego todo fueron problemas, el cartílago, el menisco…”. La decisión fue dura, pero Orozco se vio obligado a dejar el fútbol de una manera precoz. Tenía solo 27 años.

Su nueva vida de ojeador

“La rodilla nos retiró, pero nos hemos enganchado de otra manera al fútbol”. Orozco habla en primera persona del plural porque uno de sus mejores amigos, Ryan Harper, firma debajo de sus penurias articulares. Harper, un escocés de Fuengirola, es otro buscavidas profesional de estirpe de futbolistas. Jugó en la cantera del Betis, y recientemente en el Fuenlabrada, Guadalajara en Segunda, y en el Algeciras durante la campaña pasada, su último equipo, ya que el delantero también se retiró a los 27 años por problemas de rodilla. Calcado.
Fue él, Ryan Harper, quien le ofreció a Orozco la posibilidad de trabajar como ojeador del Brighton. “Ryan era quien hacía la labor que hago yo actualmente. Y me ofreció el puesto. Yo mandé mi currículo y mis méritos universitarios y de idiomas. Querían una persona que hubiera jugado antes al fútbol y me cogieron”, cuenta Orozco, que recopila para el club de la costera ciudad británica toda la información futbolística posible “desde Madrid para abajo”. Harper, por su parte, trabaja ahora en la agencia Stellar Group, que lleva los designios, entre otros, del madridista Gareth Bale.
La labor de Orozco se centra en visionar durante la semana partidos on-line y elaborar informes de equipos y jugadores, y hacer lo propio los fines de semana con su presencia en encuentros en directo. “El mercado de mi club (de la segunda división inglesa) se centra fundamentalmente en los ocho últimos de Primera y en los equipos punteros de la Segunda División”, aclara.
“Seguir en este mundillo me da la vida”, reconoce Orozco, al que solo le resta una asignatura para licenciarse en Empresariales. No le faltan proyectos e ilusiones al fuengiroleño aunque, de momento, se siente igual de cómodo como ‘scouting’ que cuando le tocaba defender al delantero de turno. “Es un puesto agradecido porque todos se quieren llevar bien contigo”, finaliza Orozco que, ante un calvario de lesiones, ha sabido reciclarse y seguir vinculado a su pasión desde otro prisma, el de ojeador de un equipo de fútbol profesional. En su caso, la retirada vino antes de lo deseado, pero igualmente supuso una victoria.

1 comentario

  1. Tensi

    Muy grande nuestro orozco, no pudo ser en el campo por mala suerte pero seguro que lo va a ser fuera de el, porque lo vale y se lo merece

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