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Historias de una cuarentena: la malaguista que pasó de la obra a ser la mejor en el fútbol playa

Un contenido de:
J. M. N.

Sábado, 04 de Abril de 2020. 17:02
Carol González, con el Málaga y con la selección española (Fotos: Málaga CF).
Carol González, con el Málaga y con la selección española (Fotos: Málaga CF).

El tiempo de cuarentena está abriendo la puerta a grandes historias que merecen ser contadas con su espacio, que nunca será equivalente al trabajo que tienen detrás. Una de ellas es la de Carol González, que hace poco más de un lustro trabajaba en una empresa de construcción en Galicia. Hoy es la mejor jugadora de fútbol playa del planeta. Galardón que recibió en Dubai hace unos meses la futbolista del Málaga CF Femenino después de proclamarse campeona del mundo con España. Una escalera hacia la cima en la que fue peldaño a peldaño.

"Estando en el Oviedo me iba sola a entrenar cuando mis compañeras se iban de paseo a tomar un café. Me decían que a dónde iba, que igual estaba lloviendo, pero el fútbol playa me gusta tanto que me ayuda a desconectar", contaba en una entrevista en ElCorreo la gallega, que consiguió una portería cuando un ferretero le regaló una portátil de fibra de vidrio para que pudiera ganara puntería. Cinco tantos metió en el Mundial pasado.

"Estando en el Oviedo me iba sola a entrenar cuando mis compañeras se iban de paseo a tomar un café. Me decían que a dónde iba, que igual estaba lloviendo, pero el fútbol playa me gusta tanto que me ayuda a desconectar"

Hay muchas diferencia entre el fútbol en el césped y en la arena. "El balón es distinto, y el ambiente, se suele jugar con música. Hay otras reglas y no llevas unas botas con tus tacos sino que te hundes más o menos hasta la mitad del gemelo. La arena te engancha para abajo y se te hace más largo el campo, aunque en realidad sea más pequeño. Engaña mucho, hay que tener mucha técnica", explicaba Carol González, una joven con mucha inquietudes. Siempre fichó por un equipo con mar y es aparejadora, teniendo también el carnet de conducir de autobús. Ahora estudia el de entrenadora.

Lejos de los grandes sueldos, ni esa medalla le permite un contrato con muchos ceros. Este verano llegó al Málaga Femenino, fue el primer refuerzo para el nuevo proyecto en la Liga Reto Iberdrola. "Independientemente de lo que gane me quedo con la experiencia que vivo y con la gente que conozco. De un premio a la larga nadie se acuerda y la experiencia de poder ir a Doha a jugar, de ser campeona con España o de estar jugando ahora en el Málaga no se paga con nada", aseguraba la blanquiazul, que lo ve con perspectiva. De la arena de la obra a la de la playa, donde no hay nadie mejor.

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