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La base del sueño europeo

Un contenido de:
Javier Souviron

Once del Málaga ante el Terrasa (Foto cedida por Mariano Pozo).
Once del Málaga ante el Terrasa (Foto cedida por Mariano Pozo).

Eran los años noventa y yo acaba de llegar de África. Mi trabajo en el fútbol había desaparecido con la desaparición de CD Málaga y andaba muy alejado del mundo del balón. Una llamada de un buen amigo, Fernando Rosas, me invitó a unirme al proyecto que había creado en el Vélez CF, un equipo que militaba en Segunda B. Para mí, el mejor grupo de la Segunda B que ha existido. Allí estaban incluidos el Jaén, el Granada, el Córdoba, el Recreativo de Huelva, el Cádiz, El Xerez, los dos filiales de Sevilla... y, cómo no, también el Málaga. Lógicamente nos enfrentamos a quien había sido mi casa durante tantos años y allí surgió algo inesperado. El club me hizo una propuesta para volver y no podía rechazarla, así que de acuerdo con los dirigentes del Málaga decidimos aplazarla para la temporada siguiente. El equipo no se había clasificado para los play off y la temporada una vez más había sido un fracaso. Volví.

Comenzamos la temporada en Segunda B con un cuerpo técnico nuevo. Tolo Plaza (qepd) era el entrenador. La pretemporada fue en en Sierra Nevada, quizás para mí de las más completas y duras que he vivido. Se trabajaron todos los aspectos necesarios para un deportista con test de esfuerzos y análisis en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada. En aquella plantilla había muchos cambios de jugadores, pero de un carácter extraordinario. De aquel año guardo un grato recuerdo: cambio de imagen, de equipación, muchos jugadores nuevos, nuevo cuerpo técnico… y la vuelta a lo que había sido mi casa. Un orgullo.

Teníamos en aquella pretemporada cuatro entrenamientos y muchísimas horas del trabajo que no se ve pero que es terriblemente necesario. En los masajes nunca olvidaré la ayuda que me prestaron tanto Antonio Tapia como Miguel Zambrana. Yo iba solo de masajista y en aquellos tiempos el cuerpo médico se reducía a mí presencialmente. Miguel iba también solo de utillero. A todo su trabajo del día a día de material tenía que hacer la colada de todas las equipaciones. Era una labor dura, pero dado el buen ambiente que se estaba construyendo en el cuerpo técnico era muy agradable trabajar allí.

Tolo Plaza era un entrenador exigente en el trabajo pero su trayectoria lo avalaba, había hecho verdaderos equipos potentes en esta categoría. Como anécdota os diré que llevaba tanto control que todos los días sentaba en nuestra mesa para comer a un joven canterano que devoraba la comida. Así que sentado con nosotros se cortaba de comer tanto... y de engordar.

Málaga necesitaba que el equipo ascendiera y entraron las prisas. La prensa presionaba, la propiedad también y los fracasos anteriores produjeron cierto temor. Tolo Plaza fue cesado y llegó Ismael Díaz

La temporada echó andar con resultados variables, pero Málaga necesitaba que el equipo ascendiera y entraron las prisas. La prensa presionaba, la propiedad también y los fracasos anteriores produjeron cierto temor. Esto llevó a que cesaran a Tolo Plaza, un buen hombre y un buen entrenador que me enseñó que el trabajo duro puede ser bello si lo haces con amor y constancia. De él guardo recuerdos a pesar de ser un hombre serio e introvertido. Como siempre la cuerda se rompe por el mismo sitio. Tras el cese de Tolo llegó Ismael Díaz, otro concepto de entrenador, mucho más dialogante con el jugador y a su vez con nosotros.

A Ismael le gustaba toda la información que pudieras aportarle. Solíamos reunirnos antes del entrenamiento y compartíamos toda las aportaciones de cada uno para el trabajo del equipo. Ismael venía solo así que se unió con el cuerpo técnico que quedaba: Antonio Tapia y Juan Carlos Añón. Consiguió crear un grupo humano muy sólido, y se unieron en el mercado invernal cuatro jugadores que fueron quizás el aporte de calidad que al final ayudaron a decidir el ascenso.

La plantilla del Málaga en la temporada 97/98.
La plantilla del Málaga en la temporada 97/98.

Yo, que he visto muchas plantillas y he conocido a muchos jugadores, mantengo que el equipo que consiguió el único título europeo que tenemos está basado en esta plantilla. La base del equipo que hizo un ascenso rápido de Segunda a Primera y que dio grandes partidos en la élite consiguiendo la Intertoto se fraguó en esta plantilla. La unión que se creó, el ambiente, la amistad y compañerismo fueron clave del éxito. Nunca había conocido un vestuario que, a pesar de que se incorporaban nuevos jugadores, eran bien acogidos e integrados. Los Rafa, Larrainzar, Quino, Sandro, Roteta, Merino, Bravo, Movilla… hacían grupo. Como anécdota os contaré que toda la plantilla nos reunimos aquel año para celebrar el fin de año en un hotel. Éramos una familia y así lo hicimos por los de fuera.

Yo, que he visto muchas plantillas y he conocido a muchos jugadores, mantengo que el equipo que consiguió el único título europeo que tenemos está basado en esta plantilla.

Aquel año el equipo conseguía reunir en La Rosaleda más espectadores que muchos equipos de Primera en su estadio. A los jugadores cambiaron el estilo de juego, quizás más de toque de balón como le gustaba a Ismael Diaz, un entrenador que ya había triunfado con el filial del Sporting de Gijón, así que sabía trabajar con gente joven y trasmitir valores y sabiduría. Por primera vez nos clasificamos para jugar la liguilla de ascenso, pasando en un campo emblemático: San Pedro de Alcántara. Un partido con tensión pero que un Pablo Guede extraordinario nos daría el gol de la clasificación.

Los partidos de la promoción: Talavera, Beasain y Terrasa

Y llego la promoción y llegaron las dudas y los temores. Estábamos cerca de ascender, pero no comenzamos muy bien. Nos enfrentamos con el Talavera de Gregorio Manzano y el resultado no fue lo que esperábamos. Expulsaron a Bravo y al terminar el partido se lió una tángana terrible a la puerta del vestuario. Allí se enfrentaron de uno y otro equipo y recuerdo que hasta un periodista nuestro recibió un golpe del gerente del Talavera. Salimos como pudimos para Málaga.

Roteta, en el partido ante el Beasain en la fase de ascenso a Segunda.
Roteta, en el partido ante el Beasain en la fase de ascenso a Segunda.

Después llego Beasain. Este equipo filial de la Real Sociedad tenía un campo típico del norte, hierba alta, vestuario impresentable y barro. No sé si provocado o no, allí el equipo estuvo magnifico con un Roteta sensacional y nuestra afición una vez más de diez. Hicieron varias excursiones en autobús desde Málaga.

Después llego Beasain. Este equipo filial de la Real Sociedad tenía un campo típico del norte, hierba alta, vestuario impresentable y barro. No sé si provocado o no, allí el equipo estuvo magnifico con un Roteta sensacional y nuestra afición una vez más de diez. Hicieron varias excursiones en autobús desde Málaga.

Y llegaron los partidos más importantes contra el Terrasa. Ese encuentro lo preparamos bien, sabíamos de que su campo era de moqueta, así que entrenamos en el campo del Arroyo de la Miel. Miguel Zambrana había preparado botas de fútbol para césped artificial, sin tacos, y allí que nos fuimos. Cuando llegamos a entrenar en el campo del Tarrasa nos sorprendió el pésimo estado del césped (?). Una moqueta levantada y arrugada. No lo habrían tocado desde los Juegos Olímpicos de Barcelona'92. Aún no entiendo cómo la Federación permitió que se jugara en ese campo.

Nuestro entrenamiento en el Arroyo de la Miel.
Nuestro entrenamiento en el Arroyo de la Miel.

El partido nos salió muy mal, quizás por exceso de confianza o estado del terreno de juego. No sé, pero recuerdo que que el regreso era de derrota. Vi a personas del club llorar al ver que se nos podía escapar nuevamente el ascenso. En el club surgieron las dudas e incluso se nos consultaron situaciones de cambios, pero todos dijimos lo mismo: plena confianza en el equipo al completo. Había que salir a pelear contra el Terrasa. Procuramos abstraernos de los medios de comunicación y del pesimismo que rodeó al equipo. Recuerdo muy bien que la plantilla siguió creyendo en ellos y sobre todo en su entrenador, allí podíamos morir en la orilla del ascenso, pero el Terrasa no iba a encontrar un equipo hundido. Por orgullo y respeto a los miles de aficionados que habían acompañado a esta plantilla teníamos que salir a remontar.

Aquella tarde el que más y el que menos se arropó de todo lo que podría ayudar para vencer aquel partido. La madre de Quino y la mía coincidieron en el Santo, Y aparecimos con un San Expedito cada uno, otros iban a la pequeña capilla que tenía montada Miguel Zambrana en una pequeña habitación de almacén y allí estaba una imagen del Cautivo alumbrada por velas. El encuentro se presentó con cierta dificultad, pero los jugadores supieron remontar aquella eliminatoria con el apoyo incondicional de una afición que creía en su equipo. De aquel encuentro se han especulado muchas cosas, pero la realidad es solo una: se hizo un gran planteamiento y se tuvo fe en la remontada. El resto es historia.

Celebración del ascenso del Terrasa (Foto cedida por Mariano Pozo).
Celebración del ascenso del Terrasa (Foto cedida por Mariano Pozo).

Aquel año conseguimos el ascenso, atrás quedaron muchas anécdotas de una plantilla que con más o menos calidad supo unirse desde la pretemporada o desde el retiro sin balón del Balneario de Lanjarón. Para mí fue una temporada muy especial, yo había abandonado el fútbol desde la desaparición del Málaga y había vuelto a dejarlo donde lo dejé. Después esta plantilla siguió creciendo, y creo sinceramente que escribió páginas brillantes en la historia del fútbol malagueño.

Javier Souviron, en la reciente Vuelta al País Vasco con una camiseta firmada por los ganadores del Tour.
Javier Souviron, en la reciente Vuelta al País Vasco con una camiseta firmada por los ganadores del Tour.

Javier Souviron fue masajista del Málaga durante casi tres décadas. Actualmente, aparte de su vinculación profesional activa al ciclismo y su pasión por la literatura y la fotografía, es enfermero en el Hospital de la Axarquía. Ahora comparte sus vivencias desde dentro en el blog de ElDesmarque 'El niño que soñó pisar La Rosaleda'.

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3 comentarios

  1. JL

    Muy bueno este artículo. Gracias por compartir tan generosasmente estos recuerdos.

  2. JOSE

    Me encantan todas estas vivencias, mantienen en mi recuerdo tantas tardes de gloria y tantas penalidades de mi Málaga, que las comparto como parte de mi vida.

  3. José Morales García

    Bonitos recuerdos que él vivió desde dentro y otros lo soñábamos desde la grada...

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