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La cuarentena de un contagiado por coronavirus del Trops: "Me doy con un canto en los dientes"

Domingo, 05 de Abril de 2020. 11:15

"Ojalá que acabe pronto, pero sobre todo que lo haga de la mejor manera", es la despedida de Álvaro Armada al otro lado del teléfono. Catorce palabras para una oración contundente y realista de una persona que ha sufrido en primera persona el coronavirus, la pandemia que tiene al mundo contra las cuerdas. Él fue uno de los cinco positivos del Trops Málaga, el primer club en tener a jugadores contagiados. Un caso especial el suyo porque fue asintomático y su cuarentena fue en la habitación de su casa aislado. Ahora ya está limpio e insiste en mandar un mensaje de responsabilidad y tranquilidad. Un mensaje necesario en una época donde las muertes diarias por el COVID-19 aún se acercan a los tres ceros.

"Aunque no se pueda salir de estar normal a no estarlo es un cambio grande", resume el malagueño, que recuerda el momento en el que comenzó a concienciarse: "Cuando empezó en el equipo asumes que con el contacto en el vestuario tienes altas posibilidades. Me lo tomé con tranquilidad y responsabilidad. No le tuve miedo". Aunque su vida se redujo a cuatro paredes contadas, el virus le ofrecía algo de tregua: "No tuve síntomas y me hizo pasarlo menos mal. Al no tener síntomas me permitía hacer todo con normalidad".

Sus palabras son en pasado, un detalle que no es baladí. "Tenía que estar en mi habitación y si salía era con mascarilla, tener mucha más higiene personal. Mis propios platos, toallas... Las cosas que tocaba eran mías y las desinfectábamos", explica Álvaro, que profundiza: "Los cubiertos y la bajilla metiéndolo en el lavajillas ya vale, eso lo haces normal. Con las toallas, lo mismo. La habitación cada dos días la desinfectábamos limpiándola con lejía y las sábanas las cambiábamos. No es nada del otro mundo, sólo que lo tienes que hacer más a menudo".

"Cuando empezó en el equipo asumes que con el contacto en el vestuario tienes altas posibilidades. Me lo tomé con tranquilidad y responsabilidad. No le tuve miedo"

La soledad la paliaba el jugador con el trabajo físico que le mandaban desde el Trops y también con las clases online del grado de Marketing que cursa. Dentro de las circunstancias, una vida normal. El principal caballo de batalla era la mente. "Ves lo que hay, eres consciente de que podías estar mucho peor y poder estar ingresado. Me doy con un canto en los dientes, lo pasé muy bien. Te empiezas a aburrir, pero cuando ves que todo el mundo va a estar como tú te tranquilizas", relata el protagonista, que vivió un punto de inflexión cuando recibió el alta: "Tener contacto con la familia la cabeza lo agradece. Te sientes un poco raro porque antes no podías darle un abrazo ni comer con ellos".

En el club de balonmano malagueño se ha tratado este complejo panorama con la cabeza fría. "Normalidad máxima, en mi entorno y en el equipo. Estamos en contacto y tenemos reuniones donde nos vemos. Apoyándonos y hacer que parezca normal aunque no lo sea, que esté todo tan tranquilo ayuda", cuenta Álvaro, el único en hacer pública su identidad de los contagiados: "Lo pasé bastante bien, dentro de lo que cabe, y de cara a la gente quería mandar un mensaje de tranquilidad, de que todo no es tan malo. Por desgracia está falleciendo mucha gente, pero quería mandar un mensaje de responsabilidad de que entre todos podemos".

"Fallecen muchas personas diariamente, las cifras son una locura y te entra algo por el cuerpo. Quería mandar un mensaje de responsabilidad. Yo habiéndolo pasado me vi con esa responsabilidad, hay que estar concienciado. Al principio no nos lo tomábamos muy en serio y hemos visto las consecuencias", añade el pivote, que reflexiona sobre la trascendencia que se le dio al COVID-19: "Yo propiamente cuando salió todo en China normalicé el mensaje de más gente muere por el virus o la gripe común en Europa. Esto en menos tiempo lo ha pasado por la derecha. Hasta que no nos ha explotado en la cara no nos hemos dado cuenta. Son cifras diarias que dan susto. Es un papelón dirigir algo así, pero al principio no estábamos tan concienciados como deberíamos".

"Lo pasé bastante bien, dentro de lo que cabe, y de cara a la gente quería mandar un mensaje de tranquilidad, de que todo no es tan malo. Por desgracia está falleciendo mucha gente, pero quería mandar un mensaje de responsabilidad de que entre todos podemos"

"No he salido para nada", dice Álvaro Armada, que lleva un mes recluido en casa, que no tiene la seguridad de que no podrá volver a contagiarse. Él explica cómo vive con esa incertidumbre. "No me lo han querido dar porque nadie lo sabe con certeza. No pueden ni deben darlo porque no lo saben ni los expertos. Si me creo inmune y me salto la cuarentena puedo volver a contagiar gente si lo tengo. Habiéndolo pasado, sé que tengo que tomar las medidas necesarias", asegura.

Armada, en primer término (Foto: Raúl Romero).
Armada, en primer término (Foto: Raúl Romero).

"Debería asegurarse la salud de todo el mundo"

Tiene un discurso con buenos cimientos el joven, que da su respuesta cuando se le cuestiona sobre la idoneidad de retomar la competición. "El deporte haya público o no supone que el equipo visitante tiene que viajar, el viajar supone tener unas 20 personas juntas. No creo que sea una medida de seguridad. Y como han dicho muchos, si no se puede jugar a puerta abierta es porque sigue existiendo peligro. No se está teniendo en cuenta la salud de los jugadores. Las Federaciones hablan de jugar, pero a los jugadores nadie les pregunta. Es un poco incertidumbre y malestar por esa parte porque no se nos trata como personas", explica.

"Debería asegurarse la salud de todo el mundo. Si hay un peligro para los aficionados, para los jugadores también", insiste el pivote: "El tema del deporte será el último en entrar en normalidad porque cuando acabe el estado de alarma no va a ser salir a la calle y normalidad. Volveremos a estar como en la primera cuarentena. De hecho las clases presenciales en la universidad se han suspendido. El deporte es como las clases, juntas a 20 personas en un vestuario en un deporte que estás en contacto...".

Su solución con las ligas (él compite en la División de Honor Plata) es clara. "Debería quedar un año en blanco y el año que viene empezar en blanco y desde cero. Se decida lo que se decida habrá gente que piense que no es justo. Habiendo tantos puntos en juego no me parecería ético en lo deportivo. Más con lo que supone un descenso para una entidad deportiva teniendo posibilidades de salvarse", termina Álvaro Armada, un ejemplo de vitalidad y de madurez. Detrás de él, una historia de superación, sobre todo mental, y un mensaje del que aprender.

Jugadores del Trops Málaga en un tiempo muerto.
Jugadores del Trops Málaga en un tiempo muerto.
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