Historia de los Mundiales | Francia 1938: la Italia fascista revalida el título
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Francia 1938: la Italia fascista revalida el título

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Fran Fuentes

Martes, 05 de junio de 2018. 17:25

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El Mundial de 1938 se celebró en Francia. Fue una cita muy marcada por la situación geopolítica: España se encontraba en plena Guerra Civil, el nazismo avanzaba de manera inexorable hacia la Segunda Guerra Mundial, apoyado por la Italia de Mussolini, y en Asia el la Segunda Guerra chino-japonesa, que acabó formando parte del conflicto global, tampoco ayudó a que hubiera presencia de aquel continente. La sede fue muy discutida. Los países sudamericanos consideraban que, tras celebrar el anterior en Europa, ahora "tocaba volver" al Nuevo Continente. Uruguay renunció de nuevo por el poder que Europa tenía en la FIFA, y Argentina, que propuso participar solo si jugaba directamente la fase final, tampoco fue, por presión de los clubes argentinos. De Sudamérica solo acudieron Brasil y Cuba, debutante en un Mundial. Indias Orientales Neerlandesas, colonia de Holanda, fue la primera selección asiática en participar.

Como equipos europeos se clasificaron 13: Alemania, Austria, Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Hungría, Italia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Suecia y Suiza. Sin embargo Austria, que fue anexionada por la Alemania de Adolf Hitler, finalmente no participó. Fue la primera cita en la que el país organizador y el anterior Campeón del Mundo se clasificaron automáticamente para la cita, costumbre que aún se mantiene.

Italia saca músculo en un escaparate mundial

La cita volvió a ser una demostración de poder militar fascista. Italia tuvo uno de esos gestos que pasaron a la historia. En su partido de cuartos de final contra la anfitriona, Francia, alguien dentro de la cúpula de Mussolini tuvo la idea de vestir a la Azzurra de color negro, en honor a ‘los Camisas Negras’ milicia dirigida por el dictador. Asimismo, realizaron el saludo romano, otro de los símbolos del fascismo italiano, ante los abucheos de la afición francesa. De esta forma se normalizaba y homenajeaba una división militar en un escapatare global como un partido de la Copa del Mundo.

En semifinales Italia se enfrentó a Brasil, que reservó a sus titulares (entre ellos a su goleador, Leónidas) e incluso sacaron los billetes de avión a París, rumbo a la final, antes de tiempo. Vittorio Pozzo, que lo interpretó como un menosprecio, lo utilizó para arengar a los suyos. Italia se adelantó por partida doble y, gracias a una gran disciplina táctica, consiguió salir victorioso a pesar de que Brasil recortó distancias.

En la Final se mediría a Hungría, en uno de los grandes partidos de toda la historia de los Mundiales. La selección magiar en aquella época agrupaba muchísimo talento técnico y goleador, y enfrentada a la gran generación de futbolistas italianos encabezados por Giuseppe Meazza dejaron un duelo muy disputado. Llegó con 3-1 al descanso, tras un gol de Italia en el 6’, una réplica fugaz de Hungría en el 8’ para poner el empate, Italia se adelantó al cuarto de hora y amplió su ventaja al filo del descanso. En el 70’ Hungría recortó distancias y, a diez del final, la Azzurra anotó el 4-2 definitivo que revalidaba su título de Campeón del Mundo, siendo la primera en lograr dos Mundiales consecutivos.

Campeón: Italia

Subcampeón: Hungría

Goleador: Leónidas (Brasil, 5 goles)

Curiosidades: la Selección de Austria, una de las favoritas, no disputó el Mundial tras ser anexionada por la Alemania nazi. Hitler quiso unificarla con el combinado alemán, pero muchos se negaron. La estrella austríaca, Mathiaas Sindelar, seguido por la Gestapo, aparecería muerto en su casa poco después, en extrañas circunstancias y con un dudoso informe forense. Todo apuntaba al asesinato por parte de la policía nazi.

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