Algún día moriremos

Los jugadores del Sevilla celebran el 1-0 (Foto: Kiko Hurtado).
Los jugadores del Sevilla celebran el 1-0 (Foto: Kiko Hurtado).

Sí, el Sevilla FC es humano. Y sí, el fútbol es impredecible. Por eso es tan maravilloso. El Sevilla-Dortmund sorprendería a algún iletrado de esos que dan por hecho las cosas antes de que pasen. Pero no a quienes saben que cuando el balón rueda sobre el césped los caminos por los que coge son del todo inescrutables. Tanto, que el equipo que llevaba mil años sin encajar recibió tres goles en 43 minutos. Tanto, que el conjunto que estaba mal en defensa se mostró, por momentos, como una auténtica roca. Este miércoles de Champions nos dejó un resultado negativo para el Sevilla. Pero este Miércoles de Ceniza nos brindó, a la vez, razones para renovar la fe. Para creer.

Le faltó al equipo de Lopetegui su hinchada gritando, aquella que llevó al Sevilla FC a una remontada ante el Liverpool como la que necesitaba esta vez. Y le faltó lo que otras veces tuvo, ese toque de los dioses en forma de paradón de Bono ante Haaland o de poste-gol en la falta de Óscar. Pero las razones para creer no hay que buscarlas en los altares. Ni siquiera en el himno sevillista. Sino en la pizarra. Allí movió ficha Lopetegui. Paró la sangría y reajustó a los suyos. Tarde para salvar el partido, pero a tiempo para mantener con vida la eliminatoria. Ese gol de De Jong, el héroe de las célebres remontadas al United y al Inter (¿he dicho algo?), no puede ser casual.

El camino es la segunda parte. Destaquemos, sí, el espíritu indomable de un equipo que no agachó la cabeza tras el 1-3. Pero centremos los análisis en por qué saltaron las costuras en la primera mitad. Indecisión en la presión por miedo a Haaland y Jadon Sancho. Dudas en la gestión del balón ante la presión, sí decidida y coordinada, del Dortmund. Un partido que aplastó el ritmo de Rakitic, la falta de chispa del Papu y la impotencia de Jordán y Suso. Una reacción táctica y física de Óscar, Óliver, Munir y De Jong que dejó en evidencia el error inicial de Lopetegui.

Equivocación, por otra parte, que hubiera cometido todo el mundo y que debe ser compartida con el acierto del rival. Aspecto éste que casi siempre cae en el olvido.  Lopetegui es un técnico intervencionista cuando las cosas no le salen bien. Y ayer fue derrotado por Edin Terzic de inicio, por eso tuvo que intervenir. Porque el vasco, como el Sevilla FC, también es humano. Pero también tiene argumentos de sobra para creer. Para empezar, un entorno convertido una vez más en el marco emocional ideal, no prefabricado, para que el equipo, herido, abra medio ojo, se levante, escupa sangre y encare otra vez al Dortmund, que ya se iba. Ha sido untado en la frente con la ceniza que recuerda la fugacidad de la vida, que algún día todos moriremos. Y algún día el Sevilla perderá... pero aún no ha perdido.

3 comentarios

  1. Es lo que hay

    Si quieres cambiar de coche te recomiendo el A 10 el la siguiente versión del A 29 del año pasado 😭😭😭😭🤣🤣😂😂😂😂🤫🤫🤫como la estáis saboreando la todavía

  2. Es lo que hay

    Jajajaja cómo los títulos de suerte,tiene más posibilidades de que el Betis desaparezca por impagos y malos resultados que baje el Sevilla a segunda. Salisteis a concurso no hace mucho no? haber si la próxima vez no os salvan el culo y desapareceis

  3. BANEGA se fue Gratis

    Pues claro, Que le pregunten al SUPER DEPOR Y MIRA DONDE ESTA AHORA.

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