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La servilleta de varias generaciones

El Ramón Sánchez Pizjuán, en la previa del Sevilla-Roma.
El Ramón Sánchez Pizjuán, en la previa del Sevilla-Roma.

La gran primera época dorada del Sevilla FC tuvo su culmen con la Liga de 1946. Aquella era de grandeza es la que pervivió entre las generaciones posteriores y la que, durante décadas, las mantuvo con vida durante su peregrinar por el desierto de la frustración. Pero en la transmisión oral e intravenosa de sevillismo de padres a hijos también marchaba una buena dosis de cabreo con el mundo exterior. Al menos con esa parte del mundo que pretendía su pleitesía más allá de Despeñaperros. Una rabia, aquella, por la Liga de 1951, la que quedó sepultada por un banderín levantado al viento por la fuerza de los elementos en el viejo Nervión.

El Sevilla FC no volvió a tocar plata hasta muchísimo después. Pero antes de lograrlo, lo soñó. Desde la rabia contenida de aquel 22 de abril de 1951 hasta el éxtasis inenarrable del 10 de mayo de 2006 tuvo tiempo de imaginarlo muchas veces. Desde que apretara los dientes Ramón Sánchez-Pizjuán hasta que José María del Nido escribiera en una servilleta el nuevo testamento sevillista. Aquel manuscrito era una profecía en toda regla, cumplida casi al completo. El casi es por otro momento de esos duros que futuras generaciones rememorarán en palabras de sus abuelos, hoy jóvenes. Si en el 51 fue el banderín del asistente de Ramón Azón, nadie sabe aún qué impidió a Iturralde González pitar en 2007 en Mallorca el penalti más claro de la historia.

Iturralde González, en el Mallorca-Sevilla de 2007.
Iturralde González, en el Mallorca-Sevilla de 2007.

Pero el fútbol no le debe absolutamente nada a nadie. Y por supuesto, tampoco
al Sevilla. En todo caso, es el Sevilla el que se debe a sí mismo luchar de
verdad por otra Liga. Y en eso está. Como le pasó en mayor medida al Atlético de Madrid, ha tenido la mala fortuna de vivir su mejor época histórica en mal momento, valga la aparente contradicción. Es lo que tiene coincidir con un Real Madrid y un FC Barcelona que han multiplicado por mil su poderío económico en este siglo y que, además, han tenido en sus filas a Messi y Cristiano Ronaldo, los dos jugadores más determinantes en la historia moderna.

A finales del siglo XX el Dépor ganó una Liga con 69 puntos y a comienzos del
XXI el Valencia CF conquistó dos con 75 y 77. El Sevilla batió su propio récord
con 76 en 2015 y el premio fue quedar quinto. El Atlético tuvo que llegar hasta la increíble cifra de 90 para firmar la mayor proeza de su historia, ganar la Liga de 2014. Pero así es el fútbol, así es la vida, que no consiste en otra cosa que en adaptarse a las circunstancias, sobrevivir a ellas y tratar de avanzar. Ahora ya no está CR7 y Messi es sólo un superjugador, no un extraterrestre. Pero la Liga sigue siendo muy diferente a las de principios de los 2000.

Monchi celebra la Europa League conquistada en Colonia por el Sevilla.
Monchi celebra la Europa League conquistada en Colonia por el Sevilla.

En 2019 el Sevilla FC de José Castro y Monchi decidió exprimir aún más esa idiosincrasia rebelde y ambiciosa transmitida de generación en generación y elaboró un osado proyecto a cinco años para dar otro saltito más en su estatus. Entre otras cosas ha desempolvado aquella servilleta de Del Nido en la que faltaba (falta) tachar una cosa: ganar la Liga. A falta de ocho jornadas de LaLiga Santander, el Sevilla está mucho más cerca de los tres primeros que del quinto. Cerca pero lejos. Lejos pero cerca.

Cuando se dice que es imposible que el Sevilla FC gane esta Liga no se está desconfiando del equipo blanquirrojo, ni queriendo protegerlo ante una posible frustración, como algunas mentes infantiles deslizan entre temblores. Se analiza la realidad sin pensamientos delirantes. La cordura obliga a proclamar a los cuatro vientos que es imposible que el Sevilla gane esta Liga en la que los tres equipos que casi nunca fallan tienen que hacerlo tres veces cada uno, mientras el Sevilla firma un 24 de 24 (a unir al seis de seis que ya lleva). Una locura.

El Sevilla, con el trofeo de campeón de Liga (Foto: Área de Historia del Sevilla FC).
El Sevilla, con el trofeo de campeón de Liga (Foto: Área de Historia del Sevilla FC).

Pero en el Sevilla no hay nadie cuerdo. Ni que rinda pleitesía servil a todo el que cruza Despeñaperros esperando que diga algo gracioso. De lo que sí estamos seguros es de que el Sevilla dará por saco e intentará ese imposible de tocar lo que no hay que tocar. Y esas dos cosas son las que lo hacen especial, aunque conlleve la antipatía en una España (Andalucía a la cabeza) madridista y culé por castigo. Con la docilidad, nada de los ocurrido en los últimos 15 años habría tenido lugar.

Para ganar una Liga como las actuales se tienen que dar al menos seis condicionantes. No se dan todos ahora, pero sí uno básico de cara al futuro: creer. Ahí empieza todo. Si peregrinó durante décadas por el desierto soñando con el oasis de Eindhoven, que encontró en 2006, ahora imagina directamente el Jardín del Edén. Soñar, imaginar, intentar y... quién sabe. Ganar la Liga es imposible hasta que un día deja de serlo. Creérselo ahora, aunque lo logren los que vengan después. El gran Sevilla del siglo XXI es también obra de todas aquellas generaciones anteriores a las que les fue imposible la gloria pero nunca dejaron de soñarla.

9 comentarios

  1. Memphis

    incultura, lo que no es ético es las faltas de ortografía que tienes, o cómprate un teclado con tildes criatura

  2. incultura

    no se enteran algunos que escribir en mayüsculas no es ëtico y daña a la vista

  3. 14 puntos??? Seguro que son 14??? Os recuerda algo?

    14 puntos???

    De qué me suena a mi esa barbaridad de puntos?

    14 puntos??? 🤔

    No sé, pero de algo me suenan..

    14 puntos, distancia sideral, me empiezan a sonar 🤣

    Señor,qué malo debe ser el dolor de cuello crónico...

    Rafa Salado

  4. lete

    Calla Menphis aburridor jajajajaja que arte

  5. Memphis

    L Fernandez, que 14 puntos llorón? hace poco salio la clasificacion con VAR y sin VAR y salis ustedes las criaturitas envidiosas ganando, que escribes la sandez para sentirse mejor del ardor? se respeta, pero decir chorradas para que la gente se ria es para hacérselo mirar, te doy un consejo, no mires tanto al vecino que la COSA ES SIDERAL, y menos lemas de manquepierda y mas echarle pelotas como las echa el HEXACAMPEON, saludos desde CHAMPIONS, 16 años seguidos en Europa, 21 finales, 11 titulos mientras otros escriben para aliviarse por dentro

  6. L Fernandez

    Total si algo falla y no gana el Sevilla la liga sera porque se la han robado, y no se habla de los 14 puntos indebidos que estan en el casillero de puntos del Sevilla Fc? esos no cuenta? hay que tenerla dura y apreta

  7. AZOTE VERDOLAGA

    NO PUEDO ESTAR MAS DE ACUERDO CON TU COMENTARIO FRAJORBE.AMEN HERMANO.

  8. matolajar

    Enhorabuena por el artículo, tras tantas imbecilidades leídas, tanta noticia mediática y tanta bufanda de muchos juntaletras, este artículo, sin insultos, con objetividad e incluso con la añoranza pasada sorprende por lo grato que se siente uno al leerlo. Enhorabuena de nuevo.

  9. FRAJORBE

    Magnífico comentario, magnífico Del Nido, magnífico Monchi. Nos han robado ya demasiadas veces, por la cara y por imposición. Itur (para sus amiguetes), es el mayor sinvergüenza de los últimos tiempos del fútbol español y un estómago agradecido, que tuvo su recompensa, colocarlo en las televisiones para seguir viviendo del cuento, y encima se permite ser Juez de otros árbitros (ver para creer). Lo que es cierto y lo que siempre será, es, que lo único que no nos han podido robar es nuestra ilusión, y gracias a ello no nos rendimos. Mientras más allá de Despeñaperros esperan las graciosás (como decimos por aquí) del pobrecito Andaluz que con su cante y sus chistes que alegran todos los saraos por tres miserias pesetas, hay un equipo que se hace respetar y que es respetado y admirado en el mundo entero, el Sevilla FC, los grandes clubes, y digo grandes, por su Señorío, no como otros de esta Liga tan prestigiosa que se reparten las 3/4 partes de la tarta de los ingresos televisivos y no dejan que los demás avancen por el miedo a perder su estatus, estatus producido por el dinero, si no creo yo que tendrían poco nombre y poca fuerza. Gracias a mi padre soy Sevillista y gracias a mi Club he disfrutado y seguiré disfrutando de lo que está por venir, si o si, y me sentiré orgulloso de no rendir pleitesía por mucho que nos han robado.

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