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La puerta de la Liga y ganar irritando

Un contenido de:
Javier Santos

De lo que ocurre alrededor del entrenador del Sevilla FC, Julen Lopetegui, creo que está todo ya más que explicado. Sus números son absolutamente incontestables. De hecho, nadie en toda la historia del club de Nervión los supera: casi un 60% de victorias en sus 118 partidos de sevillista. La forma en que muchas veces, sobre todo en este mismo tramo de sus tres temporadas, las consigue sí que abre la puerta de la discusión.

Decíamos la semana pasada que la explicación a tanta ira (que realmente no es tanta como hace parecer el altavoz de las redes sociales) después de la primera derrota de la temporada radicaba en la acumulación de enfados iniciales que quedaron guardados en un cajón tras las alegrías (victorias) finales. En Vigo se ha llegado al sumun de esta teoría: partido feísimo y pobrísimo de un Sevilla que apenas atacó a una de las defensas más débiles del campeonato y que ganó gracias a una jugada de rebote. Alegrón tremendo que entierra el enfado generalizado, el cual será rescatado por muchos la próxima vez que estos planteamientos a lo pobre (hoy sí tenía atenuantes en las ausencias defensivas que le maniataron el atrevimiento para buscar la puerta del Celta de Vigo) no salgan bien, aunque sea dentro de tres meses.

Los jugadores del Sevilla celebran el 0-1 ante aficionados sevillistas en Balaídos.
Los jugadores del Sevilla celebran el 0-1 ante aficionados sevillistas en Balaídos.

Hablando de planteamientos a lo pobre y de resultados excelentes, y echando un vistazo a la clasificación, no queda otra que comparar al Sevilla de Lopetegui con el Atlético de Madrid de Simeone. Y eso siempre es bueno. Los del Cholo son especialistas en ganar desolando a los rivales e irritando a veces a los suyos. Los dos calcan unos números que reflejan en qué basan sus altísimas aspiraciones: solidez defensiva por encima de todo. Los dos han ganado cinco encuentros de ocho y perdieron sólo uno. Los dos marcaron 11 goles, pero el Sevilla defiende aún mejor que los colchoneros: tres goles encajados por seis de los rojiblancos.

Después de un decenio en el que Simeone ha labrado el mejor Atlético de la historia, aún hay mucha gente que le echa en cara la forma de plantear partidos ante los equipos que tienen espadas de madera. Sobre todo aparecen las poquísimas veces que el plan sale mal. Os va sonando la historia, ¿verdad? En Nervión Lopetegui sigue en sus trece: seguridad defensiva ante todo. Igual que Simeone pero bajo otro disfraz. Si el Atlético defiende normalmente sin balón, el Sevilla lo hace tocando y tocando. Esperando que pase el menor número de cosas y que el rival se canse.

Ocurre que, como en los dos exitosos ejercicios anteriores, al Sevilla, ya lento de por sí, le flaquean las piernas en este tramo del año. Por repetitivo, no queda otra que pensar que está todo planeado: los grandes buscan estar en su pico de forma a partir de febrero. Y en ese escenario, su juego asociativo extremo, que le sirve para sortear la presión de los rivales y para cansarlos, no tiene tanto éxito ahora mismo. A eso le unimos un excesivo respeto por los rivales modestos (los de espadas de madera) y estos se acaban creciendo y subiéndose a las barbas. Pero gana y los grandes, sobre todo los que están destinados a hacer cositas interesantes, te ganan así. De vez en cuando, eso sí, no como norma.

El once del Sevilla ante el Celta en Vigo (Foto: SFC).
El once del Sevilla ante el Celta en Vigo (Foto: SFC).

Pero en estas dos esferas, la de los resultados y la de los estilos, prima la primera. No por análisis simplista, sino porque son tantos y durante tanto tiempo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría mentar a la suerte o a la casualidad. Y de todos estos datos que acumula el Sevilla en esta tercera temporada de Lopetegui, el más esplendoroso es el de haber encajado sólo tres goles en ocho partidos. Si algún día quiere dar un golpe en la mesa de la Liga (estamos en unos años en los que la puerta se ha abierto al fin y no se sabe cuánto tardará en cerrarse de nuevo) el camino está trazado. Es el de construirse desde atrás, el de encajar poquísimo sacrificando quizás otras cosas. Lo exhibió el Valencia CF de Benítez de principios de siglo y lo reabrió el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. Es la única forma de vencer a los dos gigantes de siempre.

Ahora bien, ¿se le puede pedir a Lopetegui que adecente sus planes iniciales fuera de casa, que los eleve a la altura del nivel del Sevilla? Por supuesto. ¿Debiera dejar de autolimitar tanto recursos tan esenciales como el regate y el tiro de media distancia? Evidentemente. Es más, se puede y se debe. Por ahora de forma calmada, pues estamos en valle habitual del Sevilla, que cuando sí tuvo piernas sacó atrevimiento y poderío en campos de tronío en las temporadas anteriores. Esperen un poco más, al calor de estos 17 puntos que no alcanzó a estas alturas el Sevilla en los dos años anteriores de Julen. Ganar cuando no estás bien es el mejor síntoma del mundo cuando la mayoría del tiempo que dura una temporada sí estás bien. ¿No es todo esto un motivo más para la ilusión que para el pesimismo?

1 comentario

  1. Susana

    Ya se le ha olvidado al articulista todo lo que escribió tras la ultima jornada. Más veleta no se puede

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