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Más p'arriba

Cada generación forja su madurez al calor de una serie de acontecimientos que marcan su carácter para siempre. En el sevillismo hay algo que comparten el hincha de 25 años y el que supera ya los 80: ambos forjaron su pasión al calor de un Sevilla campeón. Ese contexto grabó a fuego en el ADN de los hoy abuelos sevillistas un carácter exigente, ambicioso, inconformista y rebelde. Una forma de entender al Sevilla que transmitió a la siguiente generación, la cual tuvo que digerir décadas de mediocridad. Lo hizo frustrada, precisamente por ese carácter de grandeza heredado que demandaba más gloria, la que no llegaba. Lo llevaba en la sangre y, aunque hibernando durante la segunda mitad del siglo XX, esa idiosincrasia permanecía latente en su interior.

Tanto, que fue esa forma de ser la que impulsó la nueva época dorada que ahora vive el Sevilla y no al revés. El sevillista que aún no ha cumplido la treintena también recibió esa herencia, pero además la ha solidificado dándose un baño de plata. Dos dosis de grandeza en una sobre la que ha cultivado una versión 2.0 de la tradicional ambición blanquirroja. Las tres generaciones comparten ahora un anhelo y una ilusión: pelearle la Liga al Real Madrid. Una barbaridad para la que hay que reunir muchas cualidades. Las primeras, convencimiento, ambición y experiencia. Todas ellas se encuentran clavadas en el carácter del sevillismo. Los más viejos vieron ganar la que hoy luce en el museo sevillista y perder otra de forma increíble en 1951. Los más jóvenes recuerdan lo cerca que estuvo en 2007 y un amago de pelotazo el año pasado.

Anthony Martial, sonriente tras ser presentado como jugador del Sevilla (Foto: Kiko Hurtado).
Anthony Martial, sonriente tras ser presentado como jugador del Sevilla (Foto: Kiko Hurtado).

Como quiera que los que regentan el Sevilla son hinchas del Sevilla, la ambición y el inconformismo están presente igualmente en las grandes decisiones de la entidad. La forma en la que el equipo nervionense decidió no vender a Koundé en verano o a Diego Carlos, por ahora, en invierno, la manera en la que ha resistido el huracán de los dos últimos meses y la fortaleza con la que ha labrado durante varias semanas la llegada de Anthony Martial ha regenerado la ilusión. Porque el sevillista no sólo exige y protesta, también se ilusiona.

El Sevilla tira la casa por la ventana, sabedor de que el dificilísimo reto en la Liga ya no es imposible. Y eso, por pequeña que sea la posibilidad, es más que suficiente. Tan sólo eso basta para apostar todo a un solo número, el 2022. Fichar a dos jugadores contrastados y de equipos grandes de Europa es un all in que, a la espera del rendimiento final, que es lo que lo marca todo, sólo merece un aplauso. Precisamente el fichaje del delantero francés sirvió para refrendar todo lo expuesto al principio. Martial vio en el museo no sólo copas, antiguas y nuevas, sino a estrellas como los laureados Kanouté y Reyes y también la prueba de que el Sevilla siempre quiso volver a ser grande: Maradona abrazando a Suker.

Parte del mural que está expuesto en el Museo del Sevilla, con Suker y Maradona (Foto: ElDesmarque
Parte del mural que está expuesto en el Museo del Sevilla, con Suker y Maradona (Foto: ElDesmarque

Sin embargo, me detengo en una anécdota. El presidente José Castro, junto al vicepresidente José María del Nido Carrasco y al director deportivo, Monchi, aprovecharon el cumpleaños del vetusto Sevilla para telefonear al socio número 1 del club. Le quisieron anunciaron en primicia el fichaje de Martial. De hincha a hincha. Cuando se iba a despedir Monchi, Domingo Muñoz, que así se llama el primer abonado sevillista, no se pudo resistir y dio rienda suelta a su torrente de puro sevillismo acumulado: "Ah Monchi, que eso, que vamos con el Sevilla p'arriba, más alto, que sería ya el éxito total". Ea.

El Sevilla ha ganado diez títulos en 15 años, el último hace menos de dos. Marcha segundo clasificado, acaba de batir su registro histórico de puntos en la Liga y va camino de pulverizarlo de nuevo. Hace horas que se ha reforzado por todo lo alto pese a las apreturas económicas, muestra de su ambición. Y al socio número uno lo primero que le sale del alma son tres palabras que en Andalucía resultan dos: "Más p'arriba". No, no hay sevillistas jóvenes o viejos, ni sevillistas de Oviedo o de 2006. Simplemente hay sevillistas, de ilusión en ilusión, de generación en generación.

3 comentarios

  1. FRAJORBE

    Ese es el Sevillismo, grande por su historia e idiosincrasia, grande por su afición, por su sevillanía, por tomar el nombre de nuestra ciudad y pasearla por el mundo, grande entre los grandes, menos es más, no necesitamos estar "apiñados como balas de cañón", somos grandes por que seremos Sevillistas Hasta la Muerte, porque no nos rendimos, porque no llevamos "manque" a muchos les pese la vitola de la que otros se enorgullecen de "perdedores", porque no ofendemos a la ciudad en la que vives con apelativos como "cerdilla". Viva el Sevilla FC

  2. Papafritas

    Ole, ole y ole al SEVILLA F.C
    Gran articulo

  3. Ratón Colorao

    Pedazo de artículo ,si señor .

    Sevillistas de ilusión , de los ke nunca se rinden ,de los ke exigen ,de los ke están al pie del cañón ,de los ke aguantan ,de los ke saben sufrir y por supuesto ,de los disfrutan
    mucho con todos los éxitos de nuestro club .

    10 TITULOS en 15 años , grande no !!!

    GRANDIOSO OIGA !!!!!

    Saludos y enhorabuena por el gran artículo .

    Pd: Lean bien , " Más p'arriba "

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