Diagnóstico y solución

Los jugadores del Betis antes de un partido (foto: Kiko Hurtado).
Los jugadores del Betis antes de un partido (foto: Kiko Hurtado).

La catarsis protagonizada por el Betis en este 2021 ya le ha colocado en posiciones europeas. Unos espectaculares números firmados por el conjunto verdiblanco en este cambio de año, que se no producen por casualidad. Nada, o casi nada, en el mundo del fútbol sucede porque sí, menos cuando la racha positiva se prolonga en el tiempo.

Los dos cambios más significativos en este nuevo Betis tienen que ver con su mejoría defensiva, los números así lo apuntan, también con el espíritu competitivo de un equipo capaz de sobreponerse a situaciones complicadas durante los partidos, paciente y combativo para levantarse de los golpes. Dos cualidades que de las que adoleció en los últimos tiempos y que ahora han aparecido con fuerza.

El diagnóstico era simple. Cualquiera que hubiera visto el Betis de los últimos años, también el de principio de curso, lo observaba. Los verdiblancos debían cortar la sangría de goles que condenaba cualquier virtud ofensiva, de la misma manera que necesitaban hacerse duros y sólidos para no sucumbir al primer golpe. Pasó temporadas atrás y los síntomas los podía apreciar cualquiera que siguiera al equipo domingo a domingo.

Sin embargo, el siguiente paso, el complicado, era solucionarlo. Ahí ha irrumpido con fuerza la mano del entrenador, el sello de Manuel Pellegrini, que ha dado con la tecla, gracias a su pericia y experiencia para variar el rumbo del equipo en esas dos cuestiones que han hecho del Betis otro equipo muy distinto, capaz de pelear de tú a tú por el objetivo europeo.

Era llamativo como el chileno, tras vencer en Cádiz este domingo, hablaba de la concentración y el trabajo defensivo como clave para lograr la victoria ante un rival que, precisamente, basa su fútbol en su plan para hacerse fuerte atrás. Un síntoma de la trascendencia que le ha dado Pellegrini a cuidar los detalles, mantener la portería a cero y minimizar los errores defensivos que tanto daño hicieron en otros momentos.

La otra gran virtud potenciada por Pellegrini es lograr construir un Betis sólido, que se agarra a los partidos y que nunca está fuera de ellos, más allá de la brillantez o la inspiración que puedan tener sus futbolistas de ataque en determinados momentos. Una seguridad y paciencia que explica que el cuarto de hora final de los partidos se haya convertido en aliado de los heliopotalitanos que marcan y ganan, en muchos casos, por 1-0. Sirva como ejemplo Osasuna, Getafe y Cádiz.

Evidentemente la mejoría del Betis guarda más motivos, entre otros el potencial de una plantilla que quedaba lejos de ofrecer el rendimiento que se le atisbaba. Los mimbres, con sus demarcaciones a mejorar, existían pero restaba el salto de entrenador que le ha dado Pellegrini a sus futbolistas que creen y transmiten. Diagnóstico y remedio atinado, el siguiente paso es evitar euforias.

2 comentarios

  1. MAYULA

    El Ratón decía que este Equipo era de Segunda si o si, Pues que siga comiendo Queso de Bola BÉTICO y esto sin gastarnos un Duro, Venga Ratón al MAMAERO.

  2. Ricardo García Estévez

    Guardo un gran cariño al real betis balompié de toda la vida

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