Anatoli Karpov Visita a Sevilla | Campeonato Mundial de Ajedrez 1987

Anatoli Karpov: la visita más especial a Sevilla

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Gabriel Galán

Martes, 18 de diciembre de 2018. 14:17

Sevilla se convirtió hace 31 años en el epicentro mundial del ajedrez. Una previa de lo que sería Sevilla cinco años después con la Expo 92. Una ciudad internacional, una ciudad universal. Aquel 1987 siempre quedará presente en los sevillanos y, sobre todo, en los amantes del ajedrez. Que son muchos. Durante más de dos meses los Grandes Maestros Anatoli Karpov y Gari Kasparov se retaron sobre un tablero de ajedrez para ver quién era el mejor del mundo. Ganó Kasparov, aunque hubo un empate, por ser el vigente campeón. Pero Karpov, a pesar del resultado, se guardó para siempre la ciudad de Sevilla. Y ahora ha vuelto para revivir aquellos momentos.

En un acto de ElDesmarque, en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla, el Instituto Municipal de Deportes (IMD) y la Junta de Andalucía, Karpov ha vuelto a sentir el cariño de la gente y, sobre todo, saborear de nuevo el escenario donde muchos millones de espectadores siguieron una de las partidas más históricas del ajedrez.

Karpov ha saboreado de nuevo el escenario (Teatro Lope de Vega) donde muchos millones de espectadores siguieron una de las partidas más históricas del ajedrez

Un Teatro Lope de Vega reluciente, donde Karpov ha recordado algunas curiosidades del momento, como aquella habitación que tenía cada finalista dentro del Teatro para descansar y pensar, a la que sólo podían acceder los árbitros. Donde Karpov ha rejuvenecido con las mismas ganas de aquel tiempo en el que quiso ganar sobre un tablero de ajedrez a su máximo rival.

Anatoli Karpov, en un coche de caballos en la Plaza de España (Foto: Kiko Hurtado).
Anatoli Karpov, en un coche de caballos en la Plaza de España (Foto: Kiko Hurtado).

Pero para Karpov, Sevilla no es sólo el Teatro Lope Vega. Tiene más curiosidades y ha podido sentir de primera mano algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Un paseo a caballo desde la Plaza de España hasta la Catedral, con una mirada a La Giralda muy particular. Con frío, pero Karpov está más que acostumbrado, y con la ilusión de niño pequeño en su primer día de colegio. Karpov ha podido comprobar que el color de Sevilla, la que fue su casa durante un tiempo, no es blanco o negro, como las piezas del ajedrez. Que el color de Sevilla es muy especial.

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