José Juan y el coronavirus: "Cuando fallen las fuerzas, mírense el corazón"

Sábado, 04 de Abril de 2020. 13:44

José Juan Romero se marchó en verano a Ceuta para probar un proyecto ilusionante y el reto de lograr el ascenso a la Segunda B. Y en Ceuta vive ahora confinado junto a su mujer y a sus tres hijos con la ilusión de que todo vuelva cuanto antes a la normalidad. El fútbol, ahora mismo, no importa.

- ¿Cómo se lleva el confinamiento tan lejos de casa?

- Bien, porque afortunadamente tengo aquí a mi mujer y a los tres niños. Pero con un poco de intranquilidad porque la familia está lejos y está situación se ha ido complicado por momentos. Pero bien porque los cinco que vivimos juntos lo seguimos estando. Y afortunadamente hacemos cosas que antes por motivo profesional uno no podía hacer.

José Juan Romero, exentrenador del Betis Deportivo.
José Juan Romero, exentrenador del Betis Deportivo.

- ¿Cómo se vive esa primera experiencia fuera de casa?

- Salvo vacaciones, nunca había estado fuera de lo que es Sevilla o Gerena. Es positivo y siempre algo nuevo, diferente, que te sirve y aporta. Yo no estoy llevándolo de forma diferente. Cuando llegué, lo hice solo, ese primer mes o dos meses fueron más complicados, pero por la acogida y el tratamiento no ha habido mucha diferencia. No haces el día a día de allí, no están esos cafés por la tarde con mis hermanos para hablar de fútbol y de todo. Ahora no y esos aspectos uno los echa de menos, como estar con los amigos. Pero aquí, por como son la gente, no hecho en falta nada.

"Estoy muy bien en Ceuta, la acogida fue tremenda, pero no haces el día a día de antes. No están esos cafés por la tarde con mis hermanos para hablar de fútbol y de todo"

- ¿Qué les dice a los que se quejan de querer salir como sea de casa?

- Hay dos mundos ahora mismo. Uno entre cuatro paredes y otro que es el que está fuera. Y el de fuera es dramático por lo que está sucediendo y por lo que puede suceder. La queja nunca puede ser estar en tu casa, porque los que estamos en casa es por estar bien. Nos hemos quejado mucho de no tener tiempo para nuestros hijos y ahora parece que estar con tus hijos 24 horas es un drama. Yo lo estoy viviendo como algo fantástico. El fútbol es una profesión que te absorbe y, aunque estés en tu casa, no estás. Está tu cuerpo pero no tu mente. Estoy viviendo lo que hace 15 años no he vivido, estoy incluso conociendo a mis hijos cosas que ni sabía. Es una falta de respeto hacia todo lo que está pasando si nos quejamos por estar entre cuatro paredes. Los que se tienen que quejar son los que están saliendo a la calle y jugándose la vida.

- ¿Ha llorado en algún momento del confinamiento?

- Sí me he emocionado en varios momentos, porque ve situaciones, llamadas de tus padres, personas mayores cómo lo está viviendo… Incluso estando aquí te pones a ver momentos, porque tienes tiempo para todo, cosas que te han ocurrido… Te llevan a la nostalgia, unas veces de impotencia, otras de alegría. Pero sí, alguna lágrima ha caído.

- ¿Y los vellos de punta?

- Se me ponen cada vez que veo acciones que no son de cara a la galería, sino de estos profesionales que por su espíritu y corazón hacen cosas. Ves vídeos como esa mujer mayor a la que le cantan cumpleaños feliz. El otro día vi en mi calle la Policía Nacional le llevaba a una mujer la compra. O los aplausos de la ocho de la tarde, porque tengo enfrente a muchas personas mayores que ves salir. Sobre todo un matrimonio que sale todos los días a las ocho y no sé cuánto tiempo se llevan aplaudiendo. Incluso ahora se me ponen los vellos de punta, son momentos para eso.

"Hay un matrimonio ya mayor que sale todos los días a las ocho y no sé cuánto tiempo se llevan aplaudiendo. Y el otro día la Policía Nacional llevó la compra a casa de una mujer"

- Además de entrenador, es una especia de filósofo. ¿Qué mensaje de esperanza puede dejar?

- Sí espero esperanza, pero tardaremos tiempo en recuperar cuando salgamos de esto. Sé que muchas veces el mundo gira mucho a través del fútbol. La frase que me salió aquella tarde en Lorca de ‘cuando fallan o flaquean las fuerzas, mírense el escudo’ ahora será ‘cuando fallen las fuerzas, mírense el corazón’, porque él nos va a guiar en lo que tenemos que hacer y en cómo salir de todo esto.

- ¿Ha hecho mucho retos?

- Sí, es tiempo para esto. He hecho el que me mandó mi sobrino de la harina y tal. Lo hacemos y damos un poco de juego para que los niños lo hagan y todo no sea negativo.

"El dinero es de cada uno y puede hacer lo que quiera. Pero dar publicidad a las donaciones ya deja de tener valor"

- Hay profesionales del fútbol que han hecho donaciones pero también muchos anónimos…

- Es algo que me gusta poco. Imagino y creo, porque confío en el corazón de las personas, que habrá gente con mucho dinero que está haciendo cosas. El dinero es de cada uno y puede hacer lo que quiera. Pero dar publicidad ya deja de tener valor. Todo aquel que podamos aportar con lo que cada uno pueda debe ser de modo anónimo.

- ¿Qué va a hacer cuando acabe todo esto?

- Ni lo he pensado. Cuando me preguntan por la competición, qué va a ocurrir. Hablando mal y pronto, me importa un carajo todo lo que no sea el presente, que vea la curva y ese pico famoso empieza a bajar. Que las víctimas dejan de morir. Cuando todo eso lo vea que se lleva a cabo y vaya en sentido positivo, empezaré a pensar. Imagino que volveré al Murube que lo tengo a 50 metros y volveré loco de alegría. Y rápidamente ir a Gerena y abrazar a mis padres y a mis hermanos, que es lo que más deseo ahora mismo. Pero ahora que todos los seres queridos estén bien y los no queridos que todo vaya a mejor.

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