Notificaciones

Un misil de Jordi Alba explota el sueño Champions del Betis

El fútbol es de todo menos justo. Quizá por eso apasione tanto. El Real Betis tuteó al FC Barcelona en la jornada 35 de LaLiga Santander, haciendo oposiciones a seguir soñando con un puesto en la UEFA Champions League. Pero el sueño explotó en el minuto 93, bombardeado por un misil de Jordi Alba que apagó el eco del Benito Villamarín. El gol invalidó los muchos méritos mostrados por los de Pellegrini y aguó la fiesta de volver a jugar ante la afición tras la consecución del título de la Copa del Rey.

Este Betis de Pellegrini probó que es (casi) de Champions y que no cejará en su empeño de lograr esa posición en la tabla en las tres jornadas que restan. No obstante, el fútbol, como la vida, no tiene justicia divina y le dejó con la ilusión cortada tras un magnífico encuentro en el que luchó de poder a poder contra un enemigo muy potente, por más que no viva su mejor momento de la historia. No tuvo justicia divina el cuadro verdiblanco ni tampoco arbitral, porque dos decisiones clave del colegiado pudieron cambiar el signo del encuentro en la primera mitad.

Una primera parte de tú a tú con el FC Barcelona

Seguramente los mismos que llevan siete meses diciendo que el Real Betis se va caer son los mismos que llevan uno vaticinando que se quedará fuera de los puestos UEFA Champions League. Que está cansado, que no tiene la misma chispa. Claro, pero la óptima gestión de recursos que está llevando a cabo Manuel Pellegrini y el espíritu que le ha inculcado a los suyos quizá acaben contradiciéndolos. De lo que no hay duda es de que el cuadro bético, a estas alturas de la temporada, está sufriendo para medirse a rivales que lo esperan atrincherados. Ante el FC Barcelona el decorado fue bien distinto y eso le ayudó a mirar a los ojos desde el inicio a uno de los grandes de LaLiga Santander.

Álex Moreno pudo con Dembelé y tuvo fuerzas para llegar arriba con peligro (Foto: Kiko Hurtado).
Álex Moreno pudo con Dembelé y tuvo fuerzas para llegar arriba con peligro (Foto: Kiko Hurtado).

Está claro que este Barça es infinitamente más vulgar que otros anteriores, pero con lo que puso sobre el césped y lo que se está jugando tiene mérito que este Betis le tuteara en una primera parte de mucha igualdad. En ello tuvo mucha incidencia del planteamiento del técnico chileno, que logró taponar las vías de creación del equipo culé atosigando a su eje, Busquets, y a sus interiores. Eso le permitió salir a la contra con peligro.

El sacrificio implicó que Juanmi y Guardado pudieran ayudar menos de lo deseable a Álex Moreno con el marrón de frenar a Dembelé. A la postre de la primera mitad, resultó el menor de los problemas, porque sólo una de las tres oportunidades visitantes llegaron por una internada suya. Las del Betis fueron producto de las transiciones rápidas tras pérdida azulgrana, donde los de Xavi sufren sobre manera. Y Pellegrini lo sabe mejor que nadie.

Decisiones más propias de Lahoz que de Mateu

Echó de menos el bloque verdiblanco una mayor aportación de Fekir cerca del área rival, aunque también fue el resultado de que bajara a ayudar en la creación. El equipo se sobrepuso a la temprana lesión de Claudio Bravo, sobre todo por el hecho de que Rui Silva se puso a carburar casi en frío. Y pudiera haberse ido incluso con ventaja a la caseta, de no haber sido por dos decisiones de Mateu Lahoz mas propias de su segundo apellido que del primero.

No vio una mano clara de De Jong en el área. Por lo visto la tenía pegada al cuerpo...lo que pasa es que era al cuerpo de Borja Iglesias, no al suyo. Después se 'inventó' un agarrón de Guido a Ferran Torres que impidió un mano a mano del Panda con Neto. Nada nuevo bajo el sol de Heliópolis con el valenciano.

Bartra, autor del gol del empate del Betis ante el FC Barcelona (Foto: Kiko Hurtado).
Bartra, autor del gol del empate del Betis ante el FC Barcelona (Foto: Kiko Hurtado).

Un Barça manoseador de balón

En contra de lo que promulga su técnico, este FC Barcelona es una espesura perdida en el manoseo del balón que sufre para hacerlo llegar a las bandas, donde de verdad tiene la pólvora. Y este Betis defiende bastante mejor que el de hace unos meses. No sufrió demasiado y eso lo envalentonó, agitado por un nuevo clínic de fútbol posicional de Guido Rodríguez y Marc Bartra. El argentino, que además tiró al palo en la primera parte, no se conformó con eso, sino que sacó a pasear su pase largo para poner de gol a Juanmi dos veces, una de ellas mediando Álex Moreno. Aún tuvo otra a pase de Borja el malagueño, muy ingenuo en la finalización.

Heliópolis, henchido por lo visto sobre el césped y el eco de la celebración copera, cogió en brazos a los suyos, mientras Xavi metía a Aubameyang para que intentara cazar alguna. Y el que pudo cazarla fue Ferran Torres, tras una pifia de Sabaly en el área. El partido se adentró en un fragor eléctrico, con ambos equipos peleando sin respiro por dar el zarpazo que mantuviera encendida la luz. Para los locales, la de la UEFA Champions League: para los visitantes, ésa y la del subcampeonato, ese título pobretón que se ha inventado Xavi para acidular la acidez del título del Real Madrid.

Fati y Bartra

Pero es que, aún vulgar, este Barça tiene mucha tralla. Y al técnico catalán le quedaba la carta de Ansu Fati. Y tal como la puso sobre la mesa se llevó la mano. El chaval se fabricó un hueco en la frontal del área y con la ayudita de un rechace echó un jarro de agua fría sobre las ilusiones del Real Betis. Este niño tiene algo especial con el gol y contra eso poco se puede hacer.

Juanmi, que tuvo varias ocasiones, lucha con Alves (Foto: Kiko Hurtado).
Juanmi, que tuvo varias ocasiones, lucha con Alves (Foto: Kiko Hurtado).

Pellegrini siempre redunda en que este Betis quiere. Eso no siempre garantiza que pueda, pero no veas cómo ayuda. Ni dos minutos después del gol de Fati, Bartra, un exbarcelonista formado en La Masía, devolvió la justicia a la contienda con un bello cabezazo a centro medido de Fekir. Si había poca emoción, ya se desbordó en un tramo final trepidante. Los dos parecían no conformarse con el empate y lo agradeció el aficionado al fútbol, que se vio delante de un thriller balompédico.

Las ocasiones se sucedían, el control se alternaba, la pelea no cedía. Y el beticismo padecía arritmia. Cuando todo parecía condenado al mal menor del empate, llegó el obús de Jordi Alba para plantar la resaca antes de los fuegos artificiales de lo que podría haber sido una Feria de Abril de Champions. En cualquier caso, querido Santi que estás en los cielos, tú y los del cuarto anillo podéis sentiros orgullosos. Si no acaba siendo de Champions, este Real Betis al menos lo merece.

1 comentario

  1. Er

    No se puede hacer una crónica más radical y verderona.. Lamentable..

Enviar comentario
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando