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Pellegrini sigue con su campaña contra Bordalás

Manuel Pellegrini sigue con su campaña contra Bordalás. En concreto, una campaña futbolística consistente en meterle siete goles en dos partidos ligueros y ganarle la final de la Copa del Rey. Es la forma que tiene el chileno de argumentar su magisterio. Y en la jornada 36 de LaLiga Santander ofreció otro clínic, demostrando además que cuando dice que el Real Betis quiere estar en la UEFA Champions League es una verdad como un templo. De paso, dejó al Valencia CF sin la más mínima opción europea ya, la peor guantá sin manos que podía darle a su homólogo tras el cruce de declaraciones de hace apenas dos semanas.

Pellegrini le ha enseñado a ganar a Bordalás esta temporada de todas las formas posibles. En Villamarín a finales de octubre le dio un soberano baño de cuatro goles. Luego le ganó la final de Copa en los penaltis en un partido que el propio Betis se complicó el solito. Y en Mestalla le dio un repaso de efectividad casi sin despeinarse en un partido pésimo pero en el que al final se demostró quién es mejor técnico y cuál de los dos es mejor equipo. Lo demás es demagogia, ésa de la que tanto se quejan hombres de fútbol como el propio Bordalás.

El Real Betis ganó con solvencia sin ser el Betis, lo cual tiene más importancia aún. Venció al rival con las armas de éste. Las opciones matemáticas de estar en puestos Champions las apurará este equipo que parecía en Mestalla el que realmente quería revancha. Se alcance o no ese broche de otro, lo de este martes es una muestra más de lo grande que ha hecho Pellegrini a este equipo, que no se cansa de ganar, sea como sea.

Pellegrini, con su chándal en Mestalla (Foto: EFE)
Pellegrini, con su chándal en Mestalla (Foto: EFE)

Bordalás y el Valencia CF

La trayectoria de José Bordalás tiene bastante mérito, más que nada por haber sacado petróleo de equipos yermos. El Valencia CF, la institución, es otra cosa, aunque quizá el club que se encontró fuera también eso, terreno baldío. Si se analiza desde ese punto de vista, le ha devuelto un halo de competitividad que parecía haber perdido. Eso, no obstante, se queda en poco si se fija uno en la plantilla, especialmente de mediocampo para adelante. Con esos mimbres, lo mismo hay para más cesto.

En cualquier caso, su filosofía es la que es y tiene toda la legitimidad del mundo. Los que lleven la crítica contra él al extremo hacen mal. Y si hay una campaña en su contra, pues peor. Pero Pellegrini, que retrató una realidad palmaria en la previa de la Copa del Rey cuando habló del juego del Valencia CF, no sabe hacer más campañas que jugar al fútbol. Este martes su equipo lo volvió a intentar, mientras el de enfrente se preocupó más de que el Betis no lo intentara.

La mayor parte del partido lo consiguió Bordalás: no se jugó a nada. Pero hete aquí que este Betis de Pellegrini se ha mostrado capaz de igualar ese otro fútbol (o no fútbol) cuando toca. En Mestalla tocaba y lo hizo a la manera de los locales: intensidad, competitividad, entrega...y poco más. El resultado no fue otro que un espantoso trampantojo de partido, más parecido a uno de pretemporada que a uno oficial del tramo decisivo de LaLiga Santander. Imprecisiones continuas, despropósitos, verticalidad mal entendida, las defensas imponiéndose a los ataques, pintorescas jugadas ensayadas... Un soberano truño impropio de dos equipos de tal entidad.

Canales y Willian lo cambian todo

Como sin duda le gustará a Bordalás, en ese tipo de confrontaciones puede pasar cualquier cosa. Sin embargo, pasó lo que no quería él: que la única vez que se juntaron tres pases con sentido cerca de un área, Canales se la puso a Willian José, éste templó con calidad el brío de Alderete y se la metió por debajo de las piernas a Mamardashvili. "¿Y ahora qué?", pensarían muchos valencianistas; "Coño, ¿a que ganamos?", dirían otros tantos béticos.

En ese minuto 56 cambió todo. El Valencia, en la medida en la que se lo pemitió su fútbol paleontológico, apretó un poco, más por orgullo y vergüenza torera que por capacidad. Pero ya era demasiado tarde. Llegaron otros dos goles. El del chándal, Pellegrini, le hizo un traje al del ídem, Bordalás. Y el fútbol triunfó un poquito.

2 comentarios

  1. Juan

    Señor Delgado, ha hecho una definicion correcta de la situación de ambos equipos. Quizás, y no se lo tome a mal, creo que hacer leña del árbol caído no es siempre lo mejor. Puede que dentro de no mucho tiempo el desahuciado reviva y retome el vuelo y el que solo recibe parabienes se quede averiado en el trayecto. No hay una ciencia cierta en esto del deporte. Por tanto, hay que ser cautos y más cuando se habla de un equipo histórico como el Valencia que ya quisieran muchos equipos, con todo el respeto, igualarle en éxitos deportivos y prestigio no solo a nivel nacional sino internacional.Es solo una recomendación de amigo y lector.

  2. Keunam

    La mejor noticia por fin se pelo ,la peor sigue aún con el chandal de pretemporada pasada jajsja

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