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Daniel Alves y la final de Glasgow: "Estaba dibujada para Palop"


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El sevillismo sigue de celebración en este mes de mayo plagado de recuerdos, y este sábado toca recordar la final de la Copa de la UEFA de 2007, en la que el Sevilla FC se impuso al RCD Espanyol en una tanda de penaltis para el recuerdo. Uno de los integrantes de aquel equipo y pieza clave de él fue Daniel Alves, precisamente el único sevillista que falló en su lanzamiento desde los 11 metros.

El brasileño ha recordado el tercer título de su carrera –ha ganado más de 40- en una entrevista para UEFA TV, en la que ha puesto por las nubes al grupo que consiguió conjuntar Juande Ramos. “Ese equipo era especial porque era más que un equipo, porque un equipo de fútbol, lo ves jugando bien y qué guay, pero este equipo trascendía más allá de la palabra equipo”.

“Recuerdo en la final que podríamos haber marcado muchos goles después de la expulsión y haber ganado con tranquilidad, pero empezamos a fallar. En el fútbol sabemos que cuando el balón no entra hay que tener cuidado porque en cualquier momento te pueden hacer gol. Cuando nos marcaron fue un shock, el fútbol nos puso a prueba, nos testó para ver si nosotros realmente merecíamos llevarnos esta Copa una vez más. Estábamos dominando y de repente, un calambre, un shock. Un chut de lejos de Jonatas empató el partido y tuvimos que ir a penaltis, porque estaba así escrito”, añadió Daniel Alves.

Daniel Alves celebra con Palop la UEFA del Sevilla en Glasgow.
Daniel Alves celebra con Palop la UEFA del Sevilla en Glasgow.

El de Bahía fue uno de los encargados de chutar desde el punto de penalti y falló, pero reconoce que tenían mucha confianza en Andrés Palop. “En la tanda de penaltis teníamos calambres, estaba lloviendo, el campo estaba pesado y acabamos el partido muertos, pero estábamos tranquilos, Palop era muy bueno, atajaba mucho y fuimos a los penaltis con la tranquilidad de que los iba a parar, la final estaba dibujada para él. Cuando fui a patear, pensé, le voy a dar fuerte y a intentar que no se me vaya, pero al final, le puse demasiada fuerza, tenía el cuerpo desequilibrado y el balón se me fue”.

“La celebración fue como un flashback porque hacíamos puntos para lograr la permanencia y ahora estábamos consiguiendo nuestra segunda Copa de la UEFA. Es una inyección de adrenalina a 300 por hora y es una satisfacción de que estás poniendo un granito de arena para construir un gran respeto, eso es lo que más me gusta de mi profesión, me llena de orgullo ir a un equipo y construir o reconstruir algo. En el Sevilla fue cuando me di cuenta que uno está aquí para esto, para construir y dejar su nombre ahí”, culminó Daniel Alves.

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