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Lopetegui y su recuerdo para Maradona

Lopetegui, en el entrenamiento del Sevilla FC. (Foto: Kiko Hurtado).
Lopetegui, en el entrenamiento del Sevilla FC. (Foto: Kiko Hurtado).

La muerte de Diego Armando Maradona esta semana ha conmocionado al mundo. El fallecimiento de 'El Pelusa' a los 60 años de edad ha tocado la fibra del mundo del fútbol en particular. En la rueda de prensa previa al partido contra el Huesca, el entrenador del Sevilla FC, Julen Lopetegui, ha querido recordar la figura del 10 de Argentina.

"Mis condolencias a la familia y a todo el pueblo argentino y todo el mundo del fútbol. Sabemos lo que representaba. Maradona es eterno. Si alguien o todos lo sentimos, imagina los argentinos. Porque Maradona representaba también la esencia de ese país. Era una referencia. Los chicos argentinos estaban tristes, algo normal. Mandar mis condolencias a la familia y mostrar nuestro pesar. Unirnos a esa sensación universal de que Maradona es una leyenda y que siempre será eterno", decía el técnico vasco.

Diego Armando Maradona, en su etapa en el Sevilla.Diego Armando Maradona, en su etapa en el Sevilla.
Diego Armando Maradona, en su etapa en el Sevilla.Diego Armando Maradona, en su etapa en el Sevilla.

La historia de Maradona en el Sevilla

El Sevilla ha hecho grande su historia con el paso de los años y sobre todo por hacer una gran gesta: lograr seis Ligas Europa. Pero en esas hazañas al alcance de muy pocos habría que unirle un acontecimiento que cambió la imagen de la entidad en el exterior.

Porque un 23 de septiembre de 1992, el año en el que Sevilla se dio a conocer aún más al mundo con la Exposición Universal, aterrizó en la capital andaluza el mejor jugador del universo: Diego Armando Maradona.

El astro argentino llegó en loor de multitudes después de unas negociaciones de infarto. Luis Cuervas, por entonces presidente del Sevilla, tuvo que cerrar su fichaje en la mismísima sede de la FIFA en Zúrich, ya que Conrado Ferlaino, su homólogo en el Nápoles, fue un duro negociador. 7,5 millones de dólares de la época tuvieron la culpa para que el dirigente napolitano cambiara de opinión.

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