Sevilla FC
0-0
Levante UD

Gélido Sevilla

Un contenido de:
Basilio García

Viernes, 15 de Diciembre de 2017. 21:53
Correa conduce bajo la lluvia en el partido ante el Levante. (FOTO: Kiko Hurtado)
Correa conduce bajo la lluvia en el partido ante el Levante. (FOTO: Kiko Hurtado)

El Sevilla FC ha cedido puntos por segunda vez en la temporada en Nervión, donde firma todo un 2017 sin perder de la manera más fría posible. Fue un congelador el Sánchez-Pizjuán durante toda la noche, especialmente tras el chaparrón caído en la primera parte, pese a que las temperaturas no eran tan bajas como días atrás.

El frío comenzó horas antes. El autobús llegaba a Nervión rodeado de apenas decenas de personas que no batieron una sola palma. Si no hubiera sido por le ebullición del centro comercial aledaño, en plena campaña navideña, nadie habría dicho que este viernes había fútbol en Nervión.
Frío el ambiente y gélido un equipo que no fue en nada mejor al rival y que si tuvo opciones de ganar, como las tuvo de perder, fue por el continuo error del Levante en el área de Sergio Rico. Para aumentar los principios de resfriado de los pocos que fueron al campo, para colmo, el peor partido de la temporada como local y, de huevo, una imagen lamentable.
La mejor noticia al inicio del choque fue volver a ver Eduardo Berizzo en la banda. Esa fue la única. El Sevilla salió al campo con la intención de demostrar que le tocaba mandar después de la debacle del Bernabéu, pero se quedó únicamente en buenos propósitos, humo, volviendo a evidenciar que no controla ni un solo partido con claridad. El Levante no tardó en poner en apuros a los locales, que por momentos bajaba los brazos y daba la sensación de que la película no iba con ellos. Como en Madrid, pero con la diferencia del abismo de calidad y pegada que hay entre el equipo merengue y el granota. Eso salvó al Sevilla.
En pleno minuto 16 Unal dio el primer aviso serio, obligando a Rico a una intervención de reflejos. Fue un susto que propició que el Levante se encontrara a gusto sobre el césped. Apenas con algunas combinaciones sencillas ya metía miedo a un equipo que cree poco en sí mismo. Tan poco que en el minuto 20 empezaron los pitos, centrados principalmente en un Correa que cada vez recuerda más a Perotti, jugadores ambos con calidad máxima que se les acabó atravesando a la grada del Sánchez-Pizjuán. Ya saben cuánto tardó en irse el hoy romanista. O no es tan bueno como se cree o no es tan bueno como le dicen. Y no por calidad, sino por esa sensación que da de futbolista al que se le olvida que éste es un deporte de equipo y de que se equivoca en todas sus decisiones.
A la media hora Ganso –que jugaba inexplicablemente lejísimos del área- pudo adelantar a los suyos, pero remató con el hombro una pelota que llovía del cielo. El aviso no amilanó al equipo de Muñiz. Jason, de falta lejana, la ponía en el poste. Diez minutos después, Mercado empató a ‘palos’ con un remate tras un córner sacado por Banega, en la última acción interesante de una primera parte, una vez más, para tirar a la basura y que provocó la bronca, justificada, se la hinchada. Como la del Madrid o el Liverpool, pero con la suerte de tener enfrente a un Levante que pinchaba siempre en la suerte suprema.
El Sevilla parecía salir algo mejor en la segunda parte, pero como en la primera todo quedó en un espejismo. Más humo. Seguía jugando a arreones, como en todo el ejercicio, lo que le valía para poner a Ben Yedder claramente de gol en un par de ocasiones, pero no le servía  para contener en defensa a un Levante muy serio que habría goleado simplemente con que sus jugadores hubieran acertado a chutar la pelota en varias de las muchas veces en las que se plantaron en el área de Rico.
Hasta la hora de partido el público, el que no había pensado que cualquier plan era mejor que pasar un viernes prenavideño mosquéndose con su Sevilla, no se animó un poco. Al final acabaría cabreándose de verdad y con motivo, sacando incluso pañuelos al viento.
Decía Muñiz en la previa del encuentro que le preocupaba la calidad de los jugadores sevillistas. A día de hoy a ningún rival le puede quitar un segundo de sueño ni el plan, ni el sistema, ni el carácter de un equipo que deambula sin una idea establecida. Sólo un destello podía desequilibrar la balanza en contra de un Levante que mostró este viernes ser mejor equipo y un pésimo rematador. Y no llegó.
El desenlace fue el que se veía venir. Un empate sin goles que sabe a desazón y que, probablemente, ni siquiera mereció el Sevilla. Una sensación de frialdad de lo más desagradable. El resfriado del Bernabéu se convierte en pulmonía y pasar la Navidad algo más calentito y relajado depende de un buen resultado en el siempre difícil Anoeta. Allí se irá a buscar la victoria 1.000. Pero como se vaya a San Sebastián con la actitud de los últimos tres partidos esta será ya para el año que viene.
 
 


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2 comentarios

  1. Mjdg

    Me alegro por el buen estado de salud de Berizzo, pero igualmente me alegraría no verlo más sentado en un banquillo que no sabe llevar y al que le sobran muchos de su nacionalidad. Banega es un auténtico esperpento de futbolista con una forma física alarmante, Correa se cree Messi, el Mudo da pena y alergia, no anda, se arrastra. En la vuelta de Banega ya dije que era un error y una bajada de pantalones de esta pésima junta, lo repito y lo sentencio. Fuera argentinos de mi Sevilla FC

  2. petergc

    Hay dinero, hay jugadores de dinero y hay una afición que es la mejor...cual es el problema sr. Castro?? HUEVOS eso es lo que no hay...de vergüenza

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