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Mis rebeldes del Levante

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Javier Mínguez

Sábado, 02 de enero de 2016. 17:30

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El Levante UD presentó estas navidades un cartel llamado 'Los Rebeldes del Levante UD' con las imágenes de varios ex futbolistas de carácter fuerte con la intención, en teoría, de inculcar el espíritu al que debe acogerse la plantilla para sacar la situación adelante. Los Rubén Suárez, David Barral, Koné,  Ernesto Domínguez, Cruyff o Caszely a buen seguro que harían papel en este equipo. Un servidor, después de década y media informando del Levante, se ha permitido la licencia de hacer una lista con sus particulares 'rebeldes'. Alguno de ellos quizá ni entrase en el top-ten de futbolistas granotas de sus 106 años de vida pero les aseguro que dejaron huella. Futbolistas para los que el único postureo era la forma de perfilarse para rematar un balón, aunque fuese a las nubes. Puede que hasta nunca fueran al Mercadona en Maserati. A otros muchos, no les esperaban la Fiorentina ni el Genoa sino la puerta de atrás del club tras una hoja de servicios intachable en Orriols. Y tampoco creo, o al menos no se les vio, que se marchasen a dar un paseo por Madrid después de perder en San Mamés.

 
Yo ya no sé si la plantilla tiene calidad o no para estar en Primera División pero lo que es meridiano es que la cosa pinta mal y que así no se va a ninguna parte. Hay partidos horrorosos y otros en que el Levante mira a los ojos a grandes adversarios como el Valencia o el Atlético pero, por 'h' o por 'b', siempre se escapan vivos. Vamos, que da igual jugar como los ángeles que hacerlo como aquello donde la espalda pierde el nombre, que el resultado es siempre el mismo. Lo mejor que tiene este plantel son los jóvenes, pero no es suficiente. Los Camarasa, Lerma, Iván López o Toño apuntan maneras, y muchas pero, como dijo Verza, hay gente a la que estas situaciones les superan por el nerviosismo de verse en el pozo. Otros como Feddal o Morales tienen ganas de triunfar pero, al final de la corrida, el equipo tiene una evidente falta de calidad que queda patente cuando pisa el área rival y se le agotan las ideas. Y liderazgo. Verza, ante la ausencia de los cuatro titulares del brazalete, lo recogió y le quedaba como un guante.
Pero, al fin y al cabo, el nivel de la plantilla es responsabilidad directa de quien la confecciona y eso tiene nombres y apellidos: Manolo Salvador. Miren, yo ya no estoy pensando en si toda la culpa es del de Faura o de mi tía Carmen, en si esto terminará por costarle el puesto o si lo renovarán al final. Ahora, yo, como todos los levantinistas, sólo pienso en que coja el toro por los cuernos y arregle el desaguisado con dos o tres fichajes que le salven el pompis al Levante. También espero que Quico Catalán esté observante y con la lupa encima de todos los movimientos, cosa que tuvo que hacer el pasado mes de mayo y decir: "Si Lucas Alcaraz no nos convence, tenemos que fichar al entrenador idóneo para nuestro nuevo proyecto y darle una lavado de cara a la plantilla para que no la reconozca ni la madre que la parió". Esto último lo dijo Alfonso Guerra de España en su día y lo pongo de mi cosecha.

Y ahora mis rebeldes del Levante

1. JUANLU
Uno de los mejores extremos zurdos que ha pasado por el Levante, al menos en su era moderna, y un rebelde en toda regla. Se pasó un año en blanco en el Betis apartado por Paco Chaparro, ejercitándose con el filial verdiblanco. El día que fueron a ficharle, Quico Catalán le preguntó cómo había sido su vida en ese año tan difícil y el malagueño hizo una exhibición en toda regla de su incontinencia verbal: "He salido de fiesta todos los días. Encima de que estoy apartado, no me voy a quedar en casa". El presidente y Manolo Salvador se fiaron de su hoja de servicios y el andaluz fue uno de los que se echó al equipo de Luis García a las espaldas para subirlo a Primera. Su segunda temporada quizá no fue la más brillante pero, en 2011-12, volvió a explotar hasta que una desafortunada entrada de Borja Fernández en un Levante-Deportivo de Copa le rompió el peroné, lo que lamentaron en el equipo granota pues su aportación podría haber sido clave, quién sabe, si para entrar en la Champions aquel año. Pese a la mala fortuna con la lesión y a su mala relación con Juan Ignacio, tuvo los arrestos de marcar el primer gol del Levante en Europa, dos goles al Villarreal para hacer a los azulgrana líderes de Primera y de anotarse el último gol que vio La Catedral de San Mamés, por no hablar de abrir el marcador frente al Castellón en aquel mágico 13 de junio de 2010. Un rebelde de raza.
2. RUBÉN SUÁREZ
De las muchas aportaciones de Luis García al Levante, sin duda reclutar al asturiano fue una de las mejores. En la primera entrevista que le hice, en Oliva, me dijo que tras la última operación que le habían realizado en la rodilla su menisco era como el hueso de un melocotón. Aquello no era muy tranquilizador pero pronto demostró que hasta las personas más pequeñas pueden conseguir las cosas más grandes. Rubén era 168 centímetros de mala leche, muchas veces rozando lo huraño y así se lo hacía padecer a sus compañeros en los entrenamientos pero, cuando el balón empezaba a rodar, cuando tocaba competir, era imprescindible para el equipo. El jugador más determinante para el Levante sobre un terreno de juego al menos que un servidor haya visto. El gijonés lucía una zurda que para sí querrían muchos de los más afamados lanzadores de falta de la historia. Limpiaba las telarañas de las porterías de manera totalmente insultante, desde cualquier distancia, desde cualquier posición. Aún recuerdo verlo jugar con una subluxación en el hombro pero su carácter y su amor propio podían con cualquier dolor. Se ganó a pulso su presencia en el cartel de 'Los Rebeldes del Levante'.

3. LUIS GARCÍA
Cuando llegó, en aquella mítica concentración de Oliva, le sobraban dedos de la mano para contar los futbolistas con los que contaba pero le daba igual. Su ilusión por triunfar le llevó, junto con Manolo Salvador, a armar en dos semanas un equipo que salvó con honor los muebles en la situación de concurso de acreedores y que durante buena parte de aquella 2008-09 dio guerra en la parte de arriba de la tabla de Segunda. Un año más tarde, apuntalada la plantilla, se subió a Primera. No paraba de repetir que era el entrenador más joven de la categoría. Todo el mundo tiene su ego, nadie es perfecto. Le costó dinero salir del Benidorm y de nuevo le tocó rascarse el bolsillo para marcharse al Getafe. En cuanto tuvo claro que se iba al Coliséum, no se andó con rodeos y se lo comunicó a Quico y Manolo. Todo entusiasmo, el día que supo que contarían con un presupuesto para la plantilla de menos de seis millones para lograr la permanencia en Primera estaba que fumaba en pipa. Luego los dineros se estiraron un poco, pero no mucho. Otro rebelde. Con causa. La del Levante.
4. ASIER DEL HORNO
El de Gallarta llegó casi en la última semana del mercado de verano de 2010 al Levante, cedido por el Valencia junto a Nacho González. Tras su salida del Athletic, donde se convirtió en uno de los mejores laterales del mundo, no cuajó en el Chelsea y aún menos en el conjunto de Mestalla, y las lesiones tampoco contribuyeron a ello. El maldito tendón de aquiles, los dos, fueron su cruz. Pero el vasco tenía un compromiso con la causa azulgrana y lo llevó hasta las últimas consecuencias. Luis García descubrió que de central, y con su experiencia, le daría mucho mayor rendimiento al equipo que por la banda y en el eje de la zaga cumplió y con creces. En un partido frente al Racing en El Sardinero, forzó la máquina para ayudar al conjunto granota. El duelo terminó con 1-1 y, como héroe, se recuerda a Rafa Jordá por su gol en el último suspiro. Pero otro titán lloraba de dolor en el vestuario tras el que había sido su último encuentro de aquella 2010-11. Era la jornada 31. Se rebeló contra su calvario físico. Asier fue un hombre de honor.

5. ÁLVARO MAIOR
Uno de los mejores defensas en la historia del Levante, sobre todo en su primera temporada, la 2006-07 y, si le hubiera acompañado su vida fuera de los terrenos de juego, habría marcado una época. Tenía una voz como si se hubiera tragado a Gloria Fuertes y a Sauron y, seguramente con ella, imponía a los rivales, además de por su potencia física. Era un portento, una potencia física, y entraba a rematar a portería como si la vida le fuera en ello. Su segundo año como azulgrana ya no fue lo mismo aunque tampoco lo fue para nadie pues fue aquella 2007-08 en que todo se fue al garete y empezaron los impagos. Un día, le vomitó (literalmente) encima a Gianni de Biasi pero Álvaro siguió jugando porque era el mejor del equipo. Le dejó marcado su amago de salida hacia el Newcastle, en una operación que demostró ser una farsa. El traspaso habría dejado tres millones en las necesitadas arcas de la entidad de Orriols y habría sido el fin de la pesadilla para uno de los integrantes de aquella plantilla pero aquello era una obra de teatro de baja estofa. Al día siguiente el jugador estaba roto. Una vida atribulada para un jugador y un rebelde de bandera.
6. VICENTE IBORRA
Junto a Sergio Ballesteros, uno de los referentes principales para el levantinismo. Sus inicios en el primer equipo no pudieron arrojar más incógnitas. Tuvo la ocasión de anotar en su currículum un gol en su debut en la élite pero, frente al Getafe, erró una de las ocasiones más claras que se recuerdan, con permiso de Deyverson. Le tocaba jugar de atacante pero ser la referencia ofensiva no era precisamente lo suyo. Incluso tuvo que escuchar los pitos de algunos aficionados, no muchos, al ver que no terminaba de cuajar. Luis García y su representante pugnan por la patente de quién ideó que el de Moncada retrasara la posición hacia el mediocentro pero lo importante es que fue en beneficio del Levante. Ahí, su figura empezó a crecer hasta que el conjunto granota parecía que se le empezaba a quedar pequeño. Hablamos de un doble campeón de Europa con el Sevilla y con protagonismo. Tampoco lo ha tenido fácil, ni en el campo ni fuera de él. Un rebelde desde la cantera.

7. RIGA MUSTAPHA
Un auténtico personaje fuera de los terrenos de juego y en el vestuario pero que sobre el césped tenía imán para el gol. De hecho, hasta la irrupción de David Barral, era el futbolista que más veces había enviado la pelota a la red en la historia del Decano de Valencia. Torturaba a sus compañeros con que él no era delantero, que rendía más como mediapunta, con lo que ello conllevaba para un equipo de 'curritos': menos trabajo y, a la hora de marcar, menos responsabilidad al no ser el delantero de referencia. Su carácter le costó incluso tener sus más y sus menos con compañeros de raza como Pablo Cavallero. En la época de los impagos, el club comunicó a la plantilla que les pagaría 20.000 euros y aún no habían terminado de darle la noticia y Riga ya se había pulido el dinero en unas llantas para su Hummer. Luego, la pasta no llegó. Genio y figura, si no habláramos de una situación tan dramática como la que vivieron aquellos jugadores y trabajadores del club de Orriols. Un rebelde sin causa, salvo la de la genialidad mal entendida.
8. IÑAKI DESCARGA
Uno de los grandes capitanes del Levante, situaciones turbias al margen. No era el futbolista más sutil, ni el más técnico, ni el más dotado pero su compromiso hacia el azul y el grana le llevó a ser lateral de Primera División. El 'Cañoncito de Irún' o, como le definió Carlos Cantarero, el reloj suizo, dejó varias muestras de su contrato vital con la entidad levantinista. Un hombre que nunca se rendía y que podía aparecer cuando la gente ya empezaba a desfilar por la grada del Ciutat como con aquel gol que le marcó a Las Palmas en el minuto 98 de un partido. Todavía queda en la retina su chilena, imbuido del espíritu de Bob Beamon o de Javier Sotomayor para salvar un gol cantado del Elche en la 2005-06. No era un partido a vida o muerte, era la jornada 3 de aquella Liga en que los granotas peleaban por volver a ascender tras perder la categoría de la mano de Schuster. Pero el jugador vasco decidió que cualquier punto era vital para el equipo de Orriols y que, para que un adversario se llevase un punto del Ciutat de València, iba a tener que pasar por encima suyo. Descarga se rompió la muñeca pero salvó a los suyos. Otro rebelde para la historia.

9. FELIPE CAICEDO
Siempre he pensado que, si él hubiera querido, se hubiera convertido en uno de los tres mejores delanteros del mundo. Futbolista a veces desesperante, había partidos en que le bastaba con tocar una vez el balón para enviarlo al fondo de las mallas y seguir dormitando. Luis García se vaciaba cada semana para lograr que llegase al fin de semana porque, con todo lo grande que es Felipao, es uno de los jugadores más delicados (quejicas, vamos) que han pasado por Orriols. "Felipe, eres muy importante para nosotros, tienes que llegar...". Al final, el ecuatoriano llegaba y, el domingo, volvía a marcar. Caicedo se habría quedado toda la vida a jugar en el Levante pero el dinero (el que él quería ganar y el que necesitaba el Levante con su traspaso) fue más fuerte y nunca volvió a ser tan feliz como en el Ciutat de València. El rebelde del gol.
10. QUINI
Jugó en el Levante en Segunda B y, después de ver a los Caicedo, Koné, Obafemi Martins o Barral, para muchos granotas Joaquín Béjar 'Quini' sigue siendo el mejor delantero que han visto jugar vistiendo de azulgrana. Melena al viento, el jiennense era como un Felipao en blanco pero elevado a la enésima potencia. No jugó en Primera División porque, básicamente, no le dio la real gana. En el Nou Estadi, ahora Ciutat de València, marcó 40 goles en dos temporadas. En su carrera, en la que jugo en 16 equipos distintos, marcó 126 dianas. Lo de rebelde se le quedó corto.

 

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