¿Lavado de cara?

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Sergi López

No hay mejor frase que resuma el momento que vive el Levante UD que la del mítico Preciado. “Ni ahora somos el Bayer Leverkusen ni antes éramos la última mierda que cagó Pilatos". Y aquello lo dijo en 2010 cuando su equipo estaba a tres puntos del descenso.

En LaLiga Santander tan rara como esta, esa frase cobra más sentido que nunca. Es cierto que has logrado ganar a Getafe y Real Sociedad con solvencia y que el Barcelona se llevó los tres puntos igual que podía haberse llevado uno o ninguno (o tú una goleada), lo que sin duda es cierto, es que la fortuna, parece haberse vestido de granota justo antes de navidad.

Del 6º al 18º hay sólo seis puntos de diferencia con un tercio de la competición disputada. Es decir que dos partidos te hunden en el barro o te meten en Europa. El Levante sigue teniendo las mismas carencias que hace tres semanas.

En estas líneas, siempre he defendido y lo seguiré haciendo, que el problema que tiene el equipo no es de creación es defensivo. Eso unido a algunas malas decisiones de Paco López en cuanto a la gestión de grupo y los cambios, hacen que al equipo le cueste más de la cuenta sacar resultados.

La dirección deportiva ha fallado, y eso es una evidencia. Las incorporaciones que necesita el equipo no son del medio en adelante si no defensivas. Si al mejor portero de La Liga no le ayudas con una defensa que le quite algo de trabajo, de poco te sirve tenerlo bajo palos. Bueno sí, de no encajar tres o cuatro goles por partido.

Cuando las cosas se hacen bien hay que contarlas, cuando no también. Si echamos la vista un poquito atrás, el cambio del club, la plantilla y el estadio es significativo. Has pasado de tener un club endeudado, en segunda, con un estadio desfasado e incapaz de retener a los jugadores que daban un rendimiento medio decente, a ser un club saneado, con un estadio remodelado y capaz (al menos esta temporada), de tener a tus mejores jugadores.

Ojalá sea el club capaz de convertirse en un equipo de primera, o fijo en primera. Los pasos en los institucional y en imagen se han dado, ahora falta que la pelota entre (o que de deje de entrar en el caso del Levante), porque la imagen dura poco o sirve de menos, si cuando rascas saltan las costuras a las primeras de cambio.

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