Atlético - Levante | Jornada 32 de la Liga Santander | 2017-2018
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3-0
Levante

Griezmann y Correa anestesian al Levante

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Javier Mínguez

Domingo, 15 de abril de 2018. 14:24
Jefferson Lerma intenta detener a Griezmann durante el partido entre el Atlético de Madrid y el Levante UD (LaLiga).
Jefferson Lerma intenta detener a Griezmann durante el partido entre el Atlético de Madrid y el Levante UD (LaLiga).

Anestesia general y 3-0 en el Wanda Metropolitano. El Levante UD no se encontró en ningún momento en el Wanda Metropolitano en una victoria incontestable de un Atlético de Madrid que, en tres detalles de gran calidad, profirió tres golpes a los granotas para encajar la primera derrota de la era Paco López. El conjunto de Orriols tuvo algunas opciones, pocas lo cierto, que desaprovechó, todo lo contrario que un conjunto de Diego Pablo Simeone que, con Correa y Griezmann en su mejor momento, sí que no perdonó para amarrar un poco más la segunda plaza de la Liga Santander. El Levante UD, por su parte, tiene una ventaja de cinco puntos respecto al Deportivo en una pelea por la permanencia que promete ser vibrante de aquí a final de temporada.

Como no podía ser de otra manera, el Atlético cogió el mando del partido desde el primer segundo y, además, se fue viniendo arriba con el paso del tiempo viendo que el Levante, eso sí muy bien colocado en defensa, no lograba salir de su rincón del cuadrilátero. Sobre todo, los rojiblancos volcaban su juego por la izquierda, donde Vitolo y posteriormente Correa, que intercambiaron posiciones, intentaban buscarle las cosquillas a la dupla formada por Pedro López y Jason, que tuvieron mucho trabajo en los primeros 45 minutos. Paradójicamente, la primera ocasión de gol digna de ser calificada como tal la tuvieron los granotas, concretamente una doble. Morales, acompañado por Aly, progresó hacia el área local y la centró hacia Sadiku aunque la zaga se adelantó para despejar. En segundo término, el mauritano la puso otra vez y, en el primer palo, la peinó Roger para que el esférico se perdiese por línea de fondo rozando el palo derecho.
Al menos, el conjunto azulgrana dejaba claro que no iba a ser el muñeco de pim-pam-pum de los colchoneros. Pero de ahí (y de sumar con mucha justicia los últimos 10 puntos posibles de 12) a poder evitar la avalancha atlética iba bastante trecho y Correa no tardó en devolver el susto. El argentino probó con un disparo seco tras recorte que Oier detuvo abajo. Era el primer aviso del rosarino, un auténtico dolor de muelas para la defensa granota, convertida en una hilera de piezas de dominó en la acción del gol de los colchoneros. En el 32', Vitolo condujo desde la derecha hasta la posición de Correa, que se dio un garbeo por la frontal y, cuando parecía que iba a chutar, quebró hacia la derecha. Varias piezas visitantes cayeron al suelo y, con un tiro muy ajustado al poste derecho, el atacante hizo el 1-0.
Sucedió, por tanto, lo que nadie quiere y que, por otra parte, parece casi inevitable en el Wanda Metropolitano, al menos para los equipos que distan mucho de la potencia del Atlético. Los de Simeone se ponían por delante, casi sinónimo de que se pare el mundo o de siesta siendo las horas en que se jugó el partido. Sin embargo, el primer tiempo todavía dio de sí, primero con un punterazo de Morales que apenas supuso problema para Oblak y, sobre todo, por una polémica importante a cinco del final. El Levante perdió la pelota en tres cuartos de campo y Lucas estuvo listo para enviar rápidamente hacia Griezmann. El francés encaró a Oier y, tras una salida rápida del irundarra, cayó al suelo. Gil Manzano optó por una decisión difícil y fue no sólo no señalar penalti sino amonestar al talentoso delantero rojiblanco, que bramó ante el colegiado extremeño.
Quedaba claro, por tanto, que el 'unocerismo' no iba a ser suficiente para saciar al Atlético y todavía fue más patente al reanudarse el encuentro con un Griezmann dispuesto a engrosar su ya abultada cifra de goles (18 antes del inicio) de la temporada. El internacional galo ya rozó el gol en el 47' cuando, tras un saque de córner que él mismo sirvió, le volvió y conectó un tiro que un zaguero granota despejó de nuevo a saque de esquina, lamiendo la madera. Poco después, Koke abrió hacia la posición del interior derecho, donde sin embargo esperaba Vrsaljko para enviar de primeras hacia el corazón del área. Allí, 'Grizzi' se desmarcaba para engatillar y romper la red, ante la estirada inútil de Oier (2-0).

Así, después de dos acciones de gran calidad, y como el anestesista que duerme a su paciente antes de operarle, el Levante se despertó en el Wanda Metropolitano con dos muelas menos. Nada importante para seguir compitiendo bien aunque con dos trofeos, los que son válidos para sumar los tres puntos, para su adversario. Porque el conjunto granota no se descolocó en ningún momento, seguro que ni de lejos fue el peor equipo que ha pasado por el feudo madrileño en el presente ejercicio aunque distó mucho de estar bien. Ahí estuvo, por decir algo, con cero opciones de puntuar, que es como nada. Tuvo algunas a considerar, eso sí, Oblak no tuvo que estirar su ya de por sí espigado cuerpo en ningún momento. El mejor del cuadro de Orriols fue sin duda un José Luis Morales que, de concretar igual de bien que teje sus jugadas, seguramente ayer estaría vistiendo de rojo y blanco y no de blanco y negro. En el 60', el 'Comandante' se marchó de cuantos atléticos se cruzaban en su camino y, al final, decidió no pasarle el esférico ni a Roger ni a Morales y estrelló su disparo contra Vrsaljko.
Lo más parecido a una parada del esloveno fue un tiro de Roger, cuando parecía que pasarle a Morales era la mejor opción (se puede decir que el 'Pistolero' se la devolvió), que no generó demasiados problemas al meta rojiblanco. Casi en la siguiente acción, llegaría la jugada que cerraría la tarde perfecta... para el Atlético. Con todo lo sucedido a lo largo de la semana con Fernando Torres de protagonista, y para colmo en el Día del Niño, parecía irremediable que, con la entrada al rectángulo de juego del de Fuenlabrada, cayese el 3-0. El madrileño definió con mucha calidad, en un remate muy parecido al de Griezmann pero con el interior, tras un centro de Ángel Correa. Un argentino que fue una pesadilla para los granotas. Ahí se terminó el Levante, si es que en algún momento estuvo, entiéndase con posibilidades de hacer daño, en el Metropolitano.

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