Crónica del viaje de la afición: La desilusión de San Siro en primera persona

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Manuel Morera (Milán)

Jueves, 20 de Febrero de 2020. 10:23

Los 2300 valencianistas que viajaron a Milán, el mayor desplazamiento de la temporada, regresaron a Valencia con un nuevo fracaso. San Siro continúa como uno de los campos malditos del Valencia CF y esta vez el resultado fue una goleada. El sueño blanquinegro comenzó el martes cuando buena parte de los desplazados se dispusieron a viajar en avión, aunque tres autobuses partieron hacia Milán en un viaje de dieciséis horas. Esta es la crónica de la afición del Valencia.

El martes ya resonaba en los aeropuertos el himno del Valencia CF, ya que cientos de valencianistas aterrizaron en la ciudad italiana a la espera del resto de aficionados, que tenían prevista su llegada el miércoles.

La fiesta del Duomo

No tardaron en hacerse notar los hinchas blanquinegros que poco a poco tomaron el Duomo de Milán y el centro de la ciudad. Los turistas que visitaban la catedral se encontraban con una marea blanquinegra que se disponía en círculo para jalear a su equipo. A esas horas de la tarde, solo había ilusión entre la afición de la capital del Turia.

Aunque en las inmediaciones del estadio los aficionados del Atalanta intentaron romper varios cordones de seguridad y tuvo que intervenir la policía, hubo cordialidad entre hinchadas hasta el punto de que se produjeron intercambios de bufandas.

La afición del Valencia toma Milán.
La afición del Valencia toma Milán.

Los trenes de la ilusión... y de la desilusión

Cuando se acercaba el momento del partido, casi la totalidad de aficionados valencianistas optó por utilizar el metro para acudir a San Siro. El subterráneo de Milán fue invadido por la hinchada blanquinegra que convirtió los trenes en una fiesta valencianista.

Todos los metros rumbo a San Siro partían repletos de bufandas y senyeras, que llenaban de colorido unos trenes desde los que resonaban cánticos ches. La fiesta continuó en las calles cercanas al estadio pese a que se había impuesto la ley seca.

El duro regreso

La entrada al estadio se alargó durante más de media hora debido a los exhaustivos controles policiales, pero eso no evitó que la afición del Valencia CF subiera las míticas torres de San Siro animando al equipo. Lo que sí consiguió acallar a la afición che fue el resultado. Con el pitido final fue el turno de la desesperación y, tras el costoso viaje, la hinchada valencianista se despechó con cánticos de "¡Esa camiseta no la merecéis!". En cambio, cuando los futbolistas del Atalanta se acercaron a su fondo, los valencianistas respondieron con aplausos. Después serían Parejo, Wass o Jaume los que más se acercaron a saludar a los fieles seguidores.

El regreso del estadio volvió a tener como protagonista al metro milanés. Los visitantes tuvieron que esperarse tres cuartos de hora hasta poder salir de San Siro y el tren de vuelta únicamente contaba con valencianistas. Pese a que se produjo algún tímido canto, el ambiente tras la goleada era desolador. Los trenes que a la tarde estaban repletos de cánticos, se llenaron por la noche del silencio del que sabe que ha vuelto a caer en San Siro. Todos los seguidores, agolpados en un único convoy, tampoco había mucho espacio para cánticos, casi ni para sacar el móvil.

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