Carlos Soler, una vida de blanco y negro

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Luis Cortés

Viernes, 20 de Enero de 2017. 15:41

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Ese futbolista, que ahora lleva el '28', que es uno más del primer equipo aunque en su DNI refleje una edad demasiado imprudente para jugar en un Valencia. El mismo momento en el que la entidad de Mestalla reconoce a Carlos Soler como jugador con plenos derechos de la principal plantilla, es bueno para recordar la trayectoria de un futbolista que solo conoce el blanco y negro.

Tenía siete años, un pequeño artista del balón que había dado el trofeo 'Pepe Valls'
Nadie se imaginaba que ese envite entre el Bonrepós y el Valencia iba a traducirse en la aparición de un medio centro con presente y lleno de futuro. Ese día Carlos Soler no defendía la elástica valencianista, es más...le endosó tres tantos a un Valencia que se erigía como equipo superior. Las libretas de los ojeadores de Mestalla hervían aquella mañana. Ese futbolista, había nacido para jugar en la Avenida de Suecia. 
Tenía siete años, un pequeño artista del balón que había dado el trofeo 'Pepe Valls'. Aterrizó en la Ciudad Deportiva de Paterna como 'striker'. Sus estadísticas hablan por sí solas: 500 goles en su casillero y más de cien asistencias. Una radiografía que estimuló temporada tras temporada el ascenso meteórico de Carlos.
Su llegada al fútbol once provocó que poco a poco fuera retrasando su posición. Lejos de significar un problema, Soler se fue adaptando a cada una de las posiciones del verde. Para sus entrenadores no era uno más, era el chico que quería triunfar en 'su' Valencia. 
Años, muchos, después se convirtió en el timón del filial del cuadro del Turia a pesar de tener todavía edad de Juvenil División de Honor. Solo un resquicio a la polémica: su renovación. La herida se subsanó con el deseo de un equipo que quería tener a Carlos y las aspiraciones de un joven que solo quería darle a la pelota en el cuadro de sus ídolos. 
Es te año, con el Valencia sobreviviendo a una profunda crisis, es de los pocos resquicios positivos. Contó con el cariño de Pako Ayestarán, al vasco le debe mucho a pesar que no le dio la gloria del debut. Ese derecho se lo reservó Prandelli en un conato de responsabilidad. El hombre de la continuidad fue un técnico de la casa, Voro. Ahora Carlos ya tiene coche, ya puede llegar a Paterna. Ahora su hermano, su familia, siempre esforzándose para que su chico no faltará a ninguna cesión disfrutan junto a él del dulce caramelo que significa vestir la elástica del máximo equipo 'che'. 

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