El silencio de las entrañas de Mestalla en tiempos del coronavirus

Mestalla es sinónimo de ilusión, de esperanza, de grandes sueños y, sobre todo, de ruido. Mestalla es ruido. Cada semana decenas de miles de valencianistas se reúnen en su estadio para alentar al Valencia CF. Sin importar la situación del equipo, del clima o de los horarios, Mestalla nunca falla. Pero ahora no queda nada de eso. En tiempo de coronavirus, Mestalla no es ruido, es silencio.

El coronavirus Covid-19 ha privado al mundo de muchas cosas, confinando en sus casas a familias enteras. Ha paralizado LaLiga Santander y el resto de competiciones deportivas, y ha dejado a Mestalla sin voz, sin vida. Todo a su alrededor es un desierto. No se ve ni un alma, dejando una escena totalmente alejada de su ajetreo habitual.

Las taquillas de Mestalla cerradas a causa del coronavirus (Foto: David González).
Las taquillas de Mestalla cerradas a causa del coronavirus (Foto: David González).

La imagen actual es desoladora. Las taquillas están cerradas, sin aficionados haciendo cola para renovar su pase o para comprar entradas para un partido en el que esperan que el Valencia CF logre una importante victoria. Ni siquiera hay visitantes dispuestos a conocer la historia del club valencianista gracias al Tour de Mestalla.

Las oficinas del Valencia CF también permanecen cerradas (Foto: David González).
Las oficinas del Valencia CF también permanecen cerradas (Foto: David González).

Tampoco hay nadie en las oficinas, cerradas a cal y canto, con los empleados obligados a realizar el tan extendido teletrabajo. Y, por supuesto, tampoco se puede abrir la tienda oficial que hay junto al estadio. El coronavirus se lo ha llevado todo, pero es sólo un parentesis.

Tampoco se puede abrir la tienda del Valencia CF a causa del coronavirus (Foto: David González).
Tampoco se puede abrir la tienda del Valencia CF a causa del coronavirus (Foto: David González).

El Valencia CF siempre se levanta y esta vez no es una excepción. Los aficionados valencianistas volverán a tomar las calles, a recibir al autobús, a conquistar la plaza de la afición y cubrirla de bufandas. Devolverán la vida y la voz a Mestalla para que deje de ser silencio y vuelva a ser ruido.

Mestalla está desierto, sin fútbol ni aficionados (Foto: David González).
Mestalla está desierto, sin fútbol ni aficionados (Foto: David González).
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