Crónica Melilla Baloncesto 77-71 Carramimbre Ciudad Valladolid, Play Off
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Fin al sueño

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ElDesmarque

Miércoles, 22 de mayo de 2019. 11:24
Aboubacar intenta entrar a canasta en Melilla (Foto: Nuria Rioja).
Aboubacar intenta entrar a canasta en Melilla (Foto: Nuria Rioja).

El sueño del ascenso murió en Melilla. El Carramimbre Ciudad de Valladolid cayó en el quinto y decisivo partido de la serie (77-71) y puso fin a una temporada de ensueño. Los de Paco García, que llegaron a estar 24 puntos abajo, nunca dejaron de creer y demostraron por enésima vez su orgullo y gen competitivo para remontar, aunque terminaron muriendo en la orilla, bajando el telón a una temporada de ensueño.

Desarbolados

Como en la primera visita al Pabellón Javier Imbroda, el Carramimbre aterrizaba en la Ciudad Autónoma sin presión, cediendo completamente este papel a los locales, pero con el lastre mental que había supuesto la derrota del sábado en
el Polideportivo Pisuerga. Y en los compases iniciales primaba más la alegría carmesí ante un Melilla Baloncesto atenazado y errático que evidenciaba nervios y ansiedad. Así, el CBC Valladolid aprovechaba dichas sensaciones para cargar la pintura, sostenerse con el rebote ofensivo y mantener la igualdad (11-12) durante todo el primer periodo, a pesar de que los locales pisaban el acelerador en la recta final del mismo (19-14).

Los de Alejandro Alcoba no iban a levantar el pie. No tardaban los melillenses en afinar la puntería y comenzar a desarbolar al Carramimbre desde la larga distancia. Dos triples de Josep Franch y otros de Jonathan Guilling ponían tierra de por medio para un Ciudad de Valladolid que entraba en barrena en ataque y se diluía defensivamente. Los de Paco García se encasquillaban en los 20 puntos y ni siquiera dos tiempos muertos consecutivos del vallisoletano podían reanimar a un Carramimbre visiblemente cansado y tocado mentalmente (35-20).

Intensos en defensa y liderados por un inspirado Jonathan Guilling (15 puntos,
17 de valoración y cinco de siete en triples al descanso), los melillenses rompían el partido con un parcial total de 17-0 con el que acababa Jonathan Kazadi (8 puntos), el único jugador visitante que parecía mínimamente acertado de cara al aro.

Los vallisoletanos, a merced del Melilla durante el segundo periodo, no volvían en sí en la recta final y acababan salvados por la campana del descanso (46-25). La
situación casi crítica no invitaba al optimismo, aunque en el partido inaugural de
la serie, las ardillas ya habían sido capaces de remontar 20 puntos en contra. Las
sensaciones, no obstante, eran distintas; la frescura de piernas, también.

Amago de remontada

Después de cuatro partidos y medio, ni siquiera las variantes tácticas en
defensa ni el pundonor conseguía sorprender a un Melilla Baloncesto que
dominaba en todos los aspectos del juego: siete de 14 en triples contra el uno de 10 vallisoletano, 25-16 en rebotes y 12-4 en asistencias. Los números hablaban
por sí solos y el Carramimbre estaba abocado a una epopeya épica, aunque el
factor sorpresa del partido inaugural de la eliminatoria ya no jugaba a su favor.

Aun así, lo cierto es que los primeros minutos de la segunda parte recordaban
por momentos a la remontada que propiciaba la campanada inicial en el Javier
Imbroda. Un parcial de 0-9 encendía todas las alarmas en el conjunto dirigido
por Alejandro Alcoba, quien se veía obligado a pararlo cuanto antes. Buscando
objetivos cortos, el Carramimbre había dado un paso adelante para meterse en
el partido, aunque faltaba lo más difícil: darle la vuelta. Ese era el objetivo para
un último periodo al que se llegaba 60-49, después de haber logrado media
remontada.

Remar para morir en la orilla

Consumar la reacción, sin embargo, eran palabras mayores. Los nervios
afloraban en ambos bandos y, después de dos minutos sin que se moviera, el
Carramimbre golpeaba con un parcial de 2-6 que tenía que enfriar de nuevo el
entrenador local. El Melilla Baloncesto, ya con el miedo en el cuerpo, se
encomendaba a un Caleb Agada valiente que sostenía a sus compañeros. La
enésima gran actuación del exterior nigeriano, sumada a varias decisiones arbitrales controvertidas, evitaban el sorpasso carmesí en los momentos críticos (68-60).

A pesar de todo, la cuerda se tensaba y el Carramimbre amenazaba de nuevo las
opciones de los locales, pero Txemi Urtasun cogía el testigo de Caleb Agada y
acababa con las últimas esperanzas. Cinco puntos consecutivos del escolta
pamplonés ponían sobre la lona a un Carramimbre que nunca dejaba de creer y
que llegaba al último minuto aún con vida (73-69), pero la falta de acierto a la hora
de la verdad condenaba a los vallisoletanos.

Finalmente, la frialdad desde la línea de tiros libres daba la puntilla (77-71) a un
Ciudad de Valladolid que no podía en la primera mitad y al que no dejaban en la
segunda, que acababa muriendo en la orilla con la cabeza alta. Abajo
el telón a una temporada, la de los carmesí, de ensueño.

Ficha técnica

77 - Club Melilla Baloncesto: Javi Marín (2), Txemi Urtasun (10), Caleb Agada
(15), Stojan Gjuroski (5), Felipe Dos Anjos (9) -quinteto titular-. También
jugaron: Luis García (-), Josep Franch (9), Alberto Artiles (-), Darko Balaban (6),
Vasilije Vucetic (1), Juan Rubio (3) y Jonathan Gilling (17).

71 - Carramimbre CBC Valladolid: Óscar Alvarado (5), Greg Gantt (12), Álex
Reyes (13), Sergio de la Fuente (15), Jubril Adekoya (2) -quinteto titular-.
También jugaron: Álvaro Reyes (-), Jonathan Kazadi (13), Daniel Astilleros (4),
David Fernández (-), Seydou Aboubacar (7) y Carlos Novas (0).

Parciales: 19-14, 27-9 (46-25 al descanso), 14-24 y 17-22 (77-71 al final).

Árbitros: Morales Ruiz, López Lecuona y Lucas Martínez. Expulsado Vasilije
Vucetic por cinco faltas personales.

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