Crónica UCAM Murcia vs Real Valladolid | Jornada 26 Liga 123 | Temporada 2016/2017
Secciones
UCAM Murcia
1-3
Real Valladolid

Tres goles; tres puntos

Un contenido de:
Ángel Velasco B.

Sábado, 18 de febrero de 2017. 16:50

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Hay partidos y partidos. Duelos en los que se debe dejar buenas sensaciones y encuentros en los que la obligación pasa por competir, marcar y ganar. En esta situación se iniciaba el partido ante el UCAM Murcia. El equipo blanquivioleta llegaba al Estadio de La Condomina con la obligación de mejorar pero de hacerlo con puntos, goles y una victoria. A estas alturas de la temporada no queda tiempo para obtener un buen sabor de boca. Solamente queda la opción de "ganar, ganar y volver a ganar", que diría Luis Aragonés.

 
Para este duelo, Paco Herrera lo tenía claro. Posiblemente sabía cómo lo iba a afrontar desde que en el empate (0-0) ante el Club Deportivo Tenerife dio entrada a Sergio Marcos en un cambio muy discutido. Sabía que quería volver al rombo en Murcia. Sólo quedaba saber con quién. Ese protagonismo fue para el '10', que jugaba que disfrutaba de su primera titularidad, en el puesto de Juan Villar, sancionado en ese último duelo. Con la zona central controlada, el resto eran los mismos que ante los de Pep Lluís Martí. Raúl de Tomás y Jose Arnáiz formaban como hombres más adelantados y sobre ellos recaía una responsabilidad que, bien pronto, supieron afrontar.
Con la inercia del buen inicio, la expulsión de Unai Albizua y la sentencia de Míchel Herrero, los pucelanos regresan a Valladolid con tres puntos en el maletero y el único inconveniente del gol con el que Jona Mejía cerraba el partido. La importancia de vivir con la portería a cero en esta categoría determina más a un equipo que un juego que enamore. El tiempo corre a favor de la seguridad y de la efectividad, aquélla con la que el Pucela contrarrestaba su partido.

Con pegada todo es más sencillo

En muchas ocasiones, resumir un partido es difícil. Un equipo puede ser mejor que el rival pero no obtener resultado. Por el contrario, puede ser inferior pero llevarse la victoria. En un sentido o en otro, el gol es capital. Anotar es determinante para cualquier partido y el Real Valladolid lo ha  podido comprobar en su regreso, más de un década después, al Estadio de La Condomina. Un conjunto, como el de Paco Herrera, dubitativo de cara a puerta durante gran parte de la temporada, se ganaba la fortaleza mental del encuentro desde bien pronto.
Aprovechar las primeras ocasiones ofensivas del partido provocaba una versión fuerte y confiada del Real Valladolid. Los vallisoletanos se gustaban y el partido salía rodado gracias a la eficacia ofensiva. Con ella, todo es más sencillo y los pucelanos, antes de llegar al primer tercio de partido, ya tomaban una seria ventaja en el marcador. La eficacia de sus dos referencias, Raúl de Tomás y Jose Arnáiz, regalaban al equipo blanquivioleta un marcador muy ventajoso cuando apenas habían transcurrido 27 minutos de partido. Una buena jugada colectiva, finalizada por el '47', y una brillante ejecución del '29' desde fuera del área dejaban el partido encarrilado gracias a la amistad con ese gran enemigo. El gol estaba de cara y todo era más sencillo. El UCAM Murcia vivía una versión acertada de un Pucela que aumentaba la herida universitaria. 
El duelo estaba encarrilado pero no sentenciado. El Real Valladolid debía tenerlo claro desde ese segundo tanto pero los locales se los mostraron con un juego fuerte, incisivo y en el que no bajaron los brazos. El último cuarto de hora de la primera parte fue dominado por los de Francisco Rodríguez. Los murcianos, con la posesión, encerraron al Pucela en su campo. Crearon grandes ocasiones y Juan José Collantes y Natalio Lorenzo pudieron llevar el miedo al cuerpo pucelana tras dos grandes ocasiones ante Pau Torres. La fortuna estaba de cara y ésta, sumada a la calidad escondida por el Real Valladolid, dejaba una primera parte que sin ser de ensueño, sí mostraba efectividad y es éste el punto que más necesita el Pucela y que más diferencias rompe en la actualidad.

Todo de cara

La segunda parte comenzaba como terminaba la primera y el Real Valladolid estaba a merced de un rival con mucha más fuerza, dinamismo y claridad que el visitante. Todo hacía presagiar que los locales iban a recortar diferencias ya que se llegaron a toparse con el poste pero cuando se rozaba la hora de partido, Alberola Rojas expulsaba a Unai Albizua, el jugador con más minutos del equipo universitario, y el partido se rompía en favor pucelano. En inferioridad numérica, los locales perdían esa fuerza y superioridad y el partido caía en manos de un Pucela que sólo compitió con Jose Arnáiz durante los primeros 45 minutos.

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En el descanso, Paco Herrrera dejaba en el vestuario al máximo goleador pucelano para dar entrada a Jaime Mata. El '9' entraba al tereno de juego y con la expulsión del central murciano todas las miradas se centraban en él. El partido pedía la puntilla blanquivioleta pero el rival, pese al marcador y a estar en inferioridad, no pondría nada fácil. Pelearía con uñas y dientes por el objetivo de recortar distancias para, más tarde, intentar una actuación heroica. El Pucela lo ponía fácil, en ese sentido, porque los locales, pese a ser uno menos, seguirían llevando el peso del partido.

Una victoria más

El duelo avanzaba y el Real Valladolid no conseguía hacerse superior al UCAM Murcia y, lo que es peor, no hacía méritos del resultado que defendía en el marcador. La pegada parecía suficiente para un Real Valladolid que no conseguía dormir el partido como buscaba con el rombo en el centro del campo ni, como se esperaba, tras la expulsión universitaria. Pese a esa imagen pucelana, el partido avanzaba y se acercaba a su final con el mismo marcador con el que se llegaba a la primera media hora. Todo hasta que en el minuto 83 Míchel Herrero daba la puntilla al partido.
La solvencia ofensiva del Real Valladolid era suficiente para conseguir tres puntos más, llegar a los 38 puntos y dar un golpe de efecto a su candidatura. Sin un juego preciosista ni ser superior al rival, los de Herrera firmaban tres goles que valen tres puntos y que significan una nueva oportunidad de los Paco Herrera para mostrar quiénes son y dónde quieren estar. Ya sea con rombo, sin él, con efectividad o sin ella, a este Real Valladolid se le debe exigir ganar partidos y en su regreso al Estadio de La Condomina lo hacía. Más que suficiente. Por el momento.

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