Crónica Sevilla Atlético vs Real Valladolid | Jornada 34 Liga 123 Temporada 2016/2017
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Sevilla Atlético
6-2
Real Valladolid

Humillante pero realista

Un contenido de:
Ángel Velasco B.

Domingo, 16 de abril de 2017. 11:44

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No era un día cualquiera, ni un lugar cualquier ni un rival al uso. Un estadio de gran envergadura. Un lugar emblemático del fútbol español y en un feudo en el que a equipos grandes siempre les cuesta ganar. El Real Valladolid viajaba al Estadio Ramón Sánchez Pizjuán para calibrar su estado de ánimo y su fuerza para seguir mostrando ilusión y confianza para llegar a la zona de play off. Con el recuerdo de su última visita, marcada hace más de tres años, Paco Herrera y los suyos viajaban con la esperanza de seguir escalando posiciones en la tabla. La exigencia era alta. Pese a la última victoria ya no hay margen de error.

 
Para este importante duelo en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, Paco Herrera seguía la ilusión de nuestros lectores y repetía el esquema de la victoria (2-1) ante el Córdoba CF. El entrenador pacense formaba con ese famoso 4-1-4-1 pero con varios cambios en la firma. Las salidas de Rafa López, Jose Arnáiz y, sorprendentemente, de Míchel Herrero, devolvían a André Leão, al borde del centenario blanquivioletaJuan Villar y Alex López al once titular. Mientras el luso, el onubense y el gallego regresaban al once titular, Raúl de Tomás era, nuevamente, de la partida en una frente ofensivo con Jaime Mata como extremo izquierda. La idea era muy similar a la de hace siete días pero con diferentes protagonistas. Muchos cambios y permutas entre las que sorprendía la salida de Míchel Herrero. El segundo jugador con más minutos en esta temporada volvía a ver el inicio de un partido desde el banquillo tras 255 días
Con Míchel Herrero o sin él, con Alex López o sin él, con Rafa López o sin él, el Real Valladolid firmaba la peor primera parte de la temporada y repetía aquella imagen que dejaba la temporada pasada en goleadas como la encajada (4-0) ante el Club Deportivo Leganés o (4-1) ante el Club Deportivo Mirandés. Como dijo el propio Michel hace unas semanas, el problema no es del entrenador ni de los esquemas. Es de los propios jugadores, aquéllos que, cuando el Pucela debía dar un golpe encima de la mesa para mirar al play off de tú a tú, hacían perder toda ilusión al tocar fondo en su esperanza y objetivos.

Impropia imagen

En la rueda de prensa de Paco Herrera en el Estadio de La Romareda tras el empate (1-1) ante el Real Zaragoza, el entrenador pacense afirmaba que esperaban ese inicio tan fuerte del equipo maño. La situación del equipo aragonés obligaba a entender que los pucelanos vivirían los primeros minutos del partido a merced de rival. Los maños querían y tenían que demostrar que querían salir de la situación. Esa esperanza se esperaba del Real Valladolid en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Pese a la última victoria, la situación blanquiviolera era la misma. No tenían nada que perder. El margen de error era mínimo por lo que la intensidad debía ser altísima. El Real Valladolid debía demostrar que quería ganar el partido.
El objetivo de mandar y dominar el inicio sería irreal y los pucelanos, pasados 11 minutos ya iban perdiendo por dos goles. El fuerte inicio de juego del equipo local rompía los esquemas vallisotenos. El Pucela, acogotado en su área y sin ideas con el balón, no generaba peligro en la portería local y esa intención inicial quedaba como una ilusión lejana. Con todo ello, el Real Valladolid se iba rompiendo por minutos. El inicio del partido mostraba un equipo descompuesto y que perdía la motivación. Los golpes, en lugar de tocar la motivación y, sobre todo, el orgullo del equipo, hacia que el Pucela bajara los brazos.
Roto el equipo visitante, los de Diego Martínez no pisaron el freno. Quisieron más y más y lo consiguieron. Cuando parecía que el Real Valladolid ya había cubierto el cupo de la vergüenza durante esta temporada, llegaban los primeros 45 minutos en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuan. Si en 2014, visitar el feudo hispalense despertaba a los pucelanos de un sueño de mantenerse en Primera, tres años después sería la de una ilusión que nunca tuvo fundamento. El play off se despedía del horizonte vallisoletano tras una primera parte impropia y después de 25 minutos infames.

Impetu De Tomás

Tras el paso por vestuarios, el Real Valladolid tenía muy fácil mejorar la imagen. Ésta era impropia de un equipo profesional pero el lastre ya era importante. Los cuatro goles encajados marcaban cualquier lectura. Pese al doble cambio realizado por Paco Herrera en el descanso, con la entrada de Míchel Herrero y Rafa López, el Pucela ya estaba condenado. Pese al intento de Raúl de Tomás por mejorar el resultado obtenido, con gol incluído, la situación del partido ya estaba marcada.

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El resultado ya era humillante. Los cuatro tantos de los primeros 45 minutos marcaban cualquier tipo de mejora o evolución. El Real Valladolid tocaba fondo con una derrota doloroso y vergonozoso pero que, en realidad, es muy realista. Tras la derrota (0-4) ante el Levante UD, este equipo estaba tocado y en el feudo hispalense tocaba fondo y era hundido con una derrota que hace finalizar la temporada con un margen de ocho jornadas. Con la diferencia con la que José Luis Mendilibar y su Pucela consiguieron el ascenso en 2007, el Real Valladolid de Paco Herrera dice adiós a la temporada. 10 años después el Pucela marca una tendencia muy diferente o muy realista, según se quiera ver.

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