Historia Real Valladolid | Mendilibar, héroe pucelano. Temporada 2006/2007
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José Luis Mendilibar, un héroe sin precedentes

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Ángel Velasco B.

Viernes, 22 de abril de 2016. 08:00

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Quedaban tres jornadas para el final de la temporada 2005/2006 pero el Real Valladolid ya pensaba en el futuro. El nombre de José Luis Mendilibar ya sonaba por los aledaños del estadio José Zorrilla antes de que Alfredo Merino terminara su trabajo. La triste realidad blanquivioleta buscaba un hilo de esperanza y éste era el entrenador de Zaldívar.

 
Para saber qué tipo de entrenador iba a firmar el Real Valladolid, los medios de comunicación consultaron la voz de Joseba Llorente, ex jugador de la Sociedad Deportiva Éibar y expupilo del que entonces aún no era ni entrenador pucelano. Las palabras del histórico ‘9’ blanquivioleta fueron muy positivas. Hablando del carácter del míster y asegurando que “puede triunfar en el Real Valladolid perfectamente”, así presentaba el delantero a su mentor. Si alguien podía ilusionarse ante la llegada del entrenador, ése era el delantero vasco.

Miedos y timidez

Arturo Posada, que fuera jefe de prensa del Real Valladolid en el primer año de Mendilibar en el José Zorrilla, aseguraba hace unos años que le sorprendió mucho el perfil del míster en su primer día en Pucela. Reservado y tranquilo, el entrenador comenzaba su etapa en Pucela con timidez. Tras el duro golpe sufrido en San Mamés, el entrenador llegaba con recelo. Tenía que cambiar de mentalidad y necesita un pequeño tiempo para adaptarse al Pucela y para que el equipo se comprometiese con el “currelo” que pedía desde el primer día.
Las dudas y los miedos iniciales se cumplieron. Al equipo le costó acoplarse y los fichajes de última hora, obviamente, necesitaron un periodo de adaptación. Mendilibar, conocedor de la categoría, no quería prisas. Quería  tranquilidad y trabajo. Currando en el día a día y dándolo todo en las sesiones de trabajo, su Pucela iba a superar cualquier adversidad, como así fue.
Con el paso de las jornadas, el miedo y la timidez que mostraba Mendilibar ante los medios de comunicación se fue tornando en confianza, personalidad y desparpajo. Estos adjetivos fueron entendidos por el equipo, que los plasmó sobre el campo. Superando una mala racha de resultados y tras perder en el estadio José Zorrilla ante la Unión Deportiva Salamanca, el Pucela de Mendilibar puso velocidad de crucero y llegó a su sueño.

Valorado

“Lo que define a Mendilibar es que tiene contentos a todos. Suplentes y titulares y eso no es nunca fácil”. Estas palabras de Chema, histórico jugador blanquivioleta, que aquella temporada no tuvo mucho protagonismo en el equipo, demostraron en qué manos estaba el Real Valladolid. Carlos Suárez y José Luis Pérez Caminero habían encontrado al preparador perfecto. El equipo jugaba, ganaba y contaba las semanas para volver a Primera.
Lo hacía con felicidad, con exigencia y con una evolución constante. El equipo forjaba una historia que tenía en su entrenador al eslabón más importante. Como pocas veces ocurre en el fútbol, el señalado es el entrenador y no los jugadores. El equipo, valorado en todo su esplendor e individualidad, tenía en su cabeza al valor más preciado. Tras aquella temporada, Pucela tenía un nuevo ídolo: José Luis Mendilibar Etxeberria.

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