El Pucela tumba a la crueldad

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Víctor Garrido

Jueves, 27 de Septiembre de 2018. 21:53
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A la sexta fue la vencida. El Real Valladolid consiguió el primer triunfo de la temporada (2-1) y sumó sus primeros puntos en el José Zorrilla después de dominar de principio a fin a un Levante que, sin buscarlo, se adelantó en el marcador. Los blanquivioleta, sin embargo, se repusieron a la adversidad y en un visto y no visto, no solo culminaron la remontada, sino que además dejaron a los granota con diez desde el minuto 54 tras a expulsión de Vukcevic por doble amarilla. Con uno más, el Pucela acabó tumbando a los valencianos y a la crueldad que los lleva persiguiendo varias semanas.

Sabedores de la importancia del duelo, por la situación en la tabla y el rival, y aún siendo pronto para hablar de finales, la alineación de Sergio González fue una declaración de intenciones que hablaba por sí misma: dos delanteros y un centro del campo creativo era la apuesta de un Real Valladolid al que solo le valía sumar los tres puntos. Dos disparos en los primeros cuatro minutos, aunque lejanos y desviados, fueron la carta de presentación del conjunto local, que desde entonces iba a protagonizar un auténtico monólogo en la primera mitad.

Monólogo deslucido por la falta de puntería

Los blanquivioleta se adueñaron del balón y comenzaron a encadenar llegadas al área. Nacho Martínez, en un gran estado de forma, percutía una y otra vez por banda izquierda y tras un centro suyo aparecía Duje Cop con un potente remate a puerta que despejó Oier a córner. No fue la única intervención del guardameta ante un Pucela que desbordó por fuera y constantemente a un Levante a merced.

El ímpetu del Pucela se enfrió con el paso de los minutos. Tras un fulgurante cuarto de hora inicial, en el que los locales llegaron a disparar a puerta hasta en tres ocasiones, el Levante UD comenzó a asentarse sobre el terreno de juego y a detener las acometidas blanquivioleta. Los visitantes, sin embargo, no lograron inquietar a Jordi Masip hasta el minuto 30, cuando el cancerbero catalán tuvo que intervenir una doble ocasión de Morales después de una gran jugada individual.

Espoleados por el aviso, el Real Valladolid respondió con un aluvión de llegadas y ocasiones claras. Los últimos quince minutos fueron un asedio de los pucelanos sobre los granota, quienes llegaron al descanso salvados por la campana. Míchel Herrero, con un disparo lejano; Toni Villa, a bocajarro sobre Oier tras un gran pase de Cop; y Rubén Alcaraz, con un zurdazo que se fue alto, no lograron materializar las oportunidades. Quien sí lo hizo, pero en fuera de juego, fue Enes Unal, aunque su tanto quedaba invalidado por el asistente en la recta final de la primera mitad. La falta de puntería fue lo único que deslució el monólogo de los vallisoletanos.

El Pucela se recompone ante la crueldad

La temporada del Real Valladolid, no obstante, parece estar marcada por un cruel e infausto guión. Nada más comenzar la segunda mitad, Sergio Postigo empujaba al fondo de las mallas un balón que previamente había rechazado Jordi Masip tras una falta lateral. Los visitantes abrieron la lata y el Levante, sin apenas buscarlo, había encontrado oro en Zorrilla. Pero los de Sergio González, como demostraron en Balaídos, no se rinden nunca.

El tanto granota se antojaba un mazazo para los locales, pero nada más lejos de la realidad. El Real Valladolid se creció ante la adversidad y la reacción tumbó a un Levante que no tuvo ni tiempo para saborear el tanto. Pocos minutos después del 0-1, Enes Unal batía a Oier con un testarazo cruzado y remachaba un centro medido de Toni Villa. El empate desató la locura en Zorrila, aunque lo mejor estaba por llegar.

La enésima cabalgada de un brillante Toni Villa provocaba la segunda tarjeta amarilla de Vukcevic, que tuvo que derribar al murciano para detener su avance. La jugada, sin embargo, le salió cara al montenegrino, que acabó en la calle y dejó a su Levante con diez y sobre la lona. Nacho Martínez, minutos después, terminó por noquear a los de Paco López. El lateral zurdo, con un voleón tremendo desde la frontal del área, culminaba una jugada ensayada perfecta y la remontada del Real Valladolid. Los blanquivioleta se recompusieron ante la crueldad y volvieron a instaurar su dominio sobre el rival.

Con 2-1 en el marcador, la valentía inicial de Sergio González dio paso a la sensatez. El técnico catalán dio entrada a Antoñito Regal y a Borja Fernández, quienes sustituyeron a Óscar Plano, tocado, y Duje Cop, respectivamente. El Real Valladolid, en superioridad numérica, no quería asumir riesgos y se rearmó atrás. La dolorosa derrota ante el Alavés pesaba demasiado en el cuadro blanquivioleta.

A pesar de contar solo con diez efectivos, el Levante de Paco López lo intentó hasta el final, aunque todos sus intentos quedaron en anda ante el buen hacer de la zaga vallisoletana y la gran actuación de un Jordi Masip imperial en los balones aéreos. El Real Valladolid tenía el primer triunfo en la mano, pero la ansiedad y los nervios provocaron más apuros de los esperados, hasta que el pitido de Medié Jiménez confirmó lo que el Pucela llevaba mereciendo varias semanas: una victoria.

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