LaLiga Santander
Real Valladolid
Óscar Plano (10')
Salisu (39')
2-0
Jornada 10
26 de octubre de 2019
18:30
Eibar

Zorrilla sonríe con su equipo

Sábado, 26 de Octubre de 2019. 20:26

Duró poco segundos en el ambiente de la sala de prensa del Nuevo Estadio José Zorrilla el jueves pero Sergio González llegó a mencionar la palabra "ansiedad" para hablar de lo que siente el equipo en los partidos en casa y la "necesidad", término que luego quiso enfatizar, por conseguir una victoria junto a su afición. 

Con esta previa, la visita de la Sociedad Deportiva Éibar tenía mucho peso y trascendencia ya no en la clasificación del Real Valladolid sino en la cabeza y la mentalización de los de Sergio. Tras cuatro jornadas sin perder, el equipo no conseguía despegarse de la zona baja de la tabla y el tercer regreso oficial de José Luis Mendilibar a Valladolid era determinante para los locales.

Ganar eliminaba cualquier sensación de miedo y, sobre todo, cualquier opción de ansiedad. Por merecimiento y tras 45 minutos de enorme lectura y competitividad y otros 45 de una versión compactada y sufridora, el equipo consiguió la victoria y lo hizo gracias a la fuerza y confianza del tempranero tanto de Sergi Guardiola.

Un gol determinante

Hablar de esta tercera victoria del Real Valladolid en la temporada es hacerlo, indudablemente, del gol del '7'. Criticado en las últimas semanas por su estado de forma y acierto, el de Jumilla rompió su mala racha para dar alas al equipo y que éste consiguiera una victoria de prestigio... e imperiosa necesidad.

El gol de Sergi Guardiola en el inicio de partido resultó determinante para el devenir de la tercera victoria de la temporada

El tercer tanto de la temporada del delantero ofreció al equipo la posibilidad de jugar con el tiempo del partido y usar ese margen de error que había ganado con el gol en el minuto 10. Abierta la lata, el Pucela pudo tener confianza y atrevimiento. Pese a que los armeros tenían el balón y conseguían realizar parte de su juego, los de Sergio firmaron una primera parte tranquila y sin grandes sobresaltos.

El dominio llegó a ser de los de Mendilibar pero de una forma controlada por los pucelanos. El miedo no llegó a instalarse en las grandes de Zorrilla pese a diferentes acercamientos rivales. Con apariciones rápidas por los costados, el Real Valladolid sabía defenderse y, con paciencia, cocinar una enorme jugada que llevó el segundo tanto del partido antes del descanso.

Un saque de esquina muy bien liderado por Míchel Herrero, muy acertado en la primera parte, llevó el balón a los pies de un Nacho Martínez que asistió a Mohamed Salisu para poner distancia y llevar la tranquilidad a una afición entregada a su equipo y a la lectura que éste hizo de los 35 minutos posteriores el primer tanto.

Dominio controlado

Ese margen de dos goles con los que el Real Valladolid se fue al descanso ofrecía un guión para la segunda parte tan interesante como lógico. Los de Mendilibar, con la entrada de Sergi Enrich, adelantarían líneas y exigirían mucho a un Pucela que viviría en campo propio. Este partido, lejos de ser contraproducente para los pucelanos, ofrecía alternativas muy interesantes a los de Sergio y a su estilo de juego.

Con un Éibar volcando y desordenado para defender, el Pucela tendría opciones y oportunidades de transiciones rápidas sobre la meta de Marko Dmitrovic. La teoría era clara pero no se terminó de ejecutar porque el partido no se rompió hasta el tramo final.

El dominio del Éibar conllevaba, también, una fuerte presión tras perdida que no dejaba que los de Sergio pudieran salir con fuerza y facilidad tras el robo. Así, el balón estaba siempre en campo del Pucela y en acciones armeras. Sufriendo con la sensación de peligro rival pero sin grandes ocasiones, el Real Valladolid consiguió su plan llegados al minuto 70.

Nuevamente, la entrada de Jorge de Frutos ofreció verticalidad al equipo y éste pudo llegar al área rival. El propio '12' y Óscar Plano pisaron el área vasca para poner en serios aprietos al portero vasco. Esos acercamientos locales abrieron el partido para dejar la sensación de que un gol lo cambiaría todo. Para sentenciar el duelo o para comprimirlo.

Finalmente ese tanto no llegó. Ni en un bando ni en otro y, a la cuarta, el Real Valladolid pudo celebrar una victoria junto a su afición. En un duelo marcado por el gol inicial de Sergi Guardiola y la buena lectura que el equipo hizo de él, el partido se convirtió en una montaña rusa de sensaciones de la que el Real Valladolid salió victorioso y su afición, sonriente.

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