Las dudas del Celta con Fran Escribá y su continuidad como entrenador celeste
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Las dudas en el Celta con Fran Escribá

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Alberto Bravo

Martes, 17 de Septiembre de 2019. 20:12

Aunque parezca sorprendente, en el seno del Celta de Vigo han aparecido, o en algunos casos aumentado, las primeras dudas en torno a la figura del entrenador del primer equipo, Fran Escribá. Su puesto aún no corre un peligro inmediato pero estas dudas se podrán acrecentar si el equipo no responde en los compromisos de la próxima semana. Si esto sucede, la continuidad del técnico valenciano sí estaría en peligro.

Fran Escribá, durante un entrenamiento del Celta (Foto: RCCV).
Fran Escribá, durante un entrenamiento del Celta (Foto: RCCV).

No se trata de un problema de resultados: empezar con Real Madrid, Valencia, Sevilla y Atlético de Madrid vaticinaba unas primeras jornadas de pocos puntos, que además se han visto lastrados por el partido ante el Granada, donde las decisiones tras consultar el VAR acabaron con las opciones del Celta. Tampoco es, estrictamente, un problema de juego ya que el equipo ha mostrado momentos de buen fútbol, sino que es un problema de feeling tal como ha podido saber ElDesmarque.

Escribá, junto a Mouriño y Miñambres durante su presentación (Foto: RCCV).
Escribá, junto a Mouriño y Miñambres durante su presentación (Foto: RCCV).

Una renovación que no convence

Todo empieza a finales de la pasada campaña cuando Escribá renueva su contrato a pesar de las dudas que dejó en parte de la directiva celeste. En el acto de la renovación el presidente del Celta, Carlos Mouriño, aseguró que el valenciano fue su primera y única opción, algo que no es cierto, ya que el club contactó con otros entrenadores para hacerse cargo del primer equipo.

Escribá renovó con el Celta a pesar de que en la directiva había dudas. Y en esa decisión los méritos deportivos casi que pasaron a un segundo plano aunque logró la salvación

Finalmente, la opción de Escribá terminó cuajando por las facilidades que puso el entrenador y su cuerpo técnico en seguir, el carácter afable del técnico y que otros entrenadores consultados dijeron que no al cargo. En la decisión de ofrecer la continuidad a Escribá sus méritos deportivos pasaban a un segundo plano a pesar de salvar al Celta del descenso. Además pesaban y mucho las malas experiencias de Antonio Mohamed y Miguel Cardoso, por lo que se entendió que la afición no avalaría la marcha de Escribá con la llegada de una nueva apuesta al banquillo que no fuese un entrenador conocido y contrastado.

Ya en ese momento una parte importante de la zona noble del Celta acusaba al entrenador de que su juego y su sistema táctico no encajaban con la filosofía del equipo. Estas dudas se fueron acrecentando a medida que pasaba el verano y el run run era ya demasiado alto cuando el entrenador pidió en público la llegada de más jugadores, especialmente de un pivote defensivo y un extremo.

No sentaba bien que el técnico pusiese en duda la política de fichajes, al menos esa era la sensación que manifestaban aunque el técnico no estuviese criticando las incorporaciones que ya habían llegado a Vigo. No gustó que Escribá dejará al descubierto las debilidades de una plantilla que el propio entrenador asegura que es mejor que la del curso pasado, pero que sigue teniendo importantes carencias que no se han solucionado.

La puntilla llegó cuando Fran Escribá expuso después de caer ante el Real Madrid que tuvo que alinear a un "chico de la cantera" cuando el rival sacaba del banquillo a internacionales. Unas palabras que cayeron como una bomba en A Sede de Príncipe y que el propio entrenador tuvo que matizar días después.

Denis Suárez y Fran Escribá charlan durante las pruebas físicas en A Madroa (Foto: RCCV).
Denis Suárez y Fran Escribá charlan durante las pruebas físicas en A Madroa (Foto: RCCV).

Con ese caldo de cultivo y con el complicado inicio de liga, la silla del entrenador no está garantizada más allá de tres partidos. La derrota en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid no tendrá consecuencias, aunque un empate o una victoria celeste acallarían a los detractores de Escribá por el momento. Atendiendo a la lógica futbolística lo normal es que el Celta caiga en Madrid.

Una derrota ante el Atlético en el Wanda, que entraría dentro de la lógica, aumentaría la presión para ganar después al Espanyol y al Éibar. En esos partidos estaría en juego el futuro de Escribá

Si esto sucede Fran Escribá necesita ganar al Espanyol o Éibar para que sus detractores no inicien su tentativa de destitución presionando a Carlos Mouriño, presidente de la entidad, de que prescindir de Escribá es la mejor decisión. Para aplacar cualquier tipo de ruido de sables, el entrenador celeste deberá sacar dos buenos resultados ante dos equipos a los que el club considera inferiores ya que aunque el discurso de cara afuera es de humildad en el club se cree que se ha armado un equipo para estar en Europa la próxima temporada.

1 comentario

  1. jorge

    REsulta muy sorprendete esta noticia. Dice no ser un problema de resultados ni juego. El unico problema es el "feeling". Vamos, que Escribá no le debe de caer bien al mismo que dejó marchar a Berizzo, al que ficho a Unzue y luego dijo que tenia un futbol "plano", al mismo que fichó a Mohamed y Cardoso y que luego, ¡¡¡ que curioso !!! fichó a Escribá, con el que ahora, no tiene "feeling". ¿Será que los de la parte noble del Club se creen que con la actual plantilla hay que ganar la liga ? Los demas equipos tambien se reforzaron y muy bien la mayoria de ellos.

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