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Losada y su viaje de dos años tras marcarle al Madrid: "Me costó asimilarlo, estuve trabajando mucho con el psicólogo"

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Alberto Bravo

Losada recibe la felicitación de sus compañeros tras estrenarse como goleador ante el Real Madrid (Foto: RCCV).
Losada recibe la felicitación de sus compañeros tras estrenarse como goleador ante el Real Madrid (Foto: RCCV).

El 17 de agosto de 2019, pocos días después de cumplir la mayoría de edad, Íker Losada debutaba en Primera División marcándole un gol al Real Madrid. Un niño, de los más prometedores de la cantera del Celta de Vigo, acaparaba titulares y noticias con un gol cuyo vídeo se emitiría en televisión hasta la saciedad. El jovencísimo mediapunta nacido en Catoira recibía un pase de otro canterano como Pape Cheikh, encaraba a Sergio Ramos y encontraba un hueco para batir a Courtois por el palo largo. En ese momento se acordó de su abuela, que había fallecido recientemente: "Siempre me decía que iba a jugar en Balaídos". Han pasado dos años e Íker Losada sigue soñando con Balaídos, con el primer equipo y marcar más goles junto a sus inseparables Gabri Veiga y Lauti, con los que tiene una "conexión especial". Han pasado más de dos años, más de 700 días en la vida de Íker Losada han pasado muchas cosas, unas muy positivas y otras no tanto.

El celeste tuvo que saber cómo gestionar ese prematuro éxito, cómo pasar de marcar al Real Madrid a no tener minutos en el filial, regresar al Juvenil de División de Honor para  tener encontrarse a si mismo con la ayuda de su familia, sus amigos y el psicólogo del club. Losada reconoce que lo pasó mal, que "estuve jodido" en un momento en el que deportistas como Naomi Osaka, Simon Biles o Brais Méndez han reconocido la importancia de la salud mental en un deportista al que le toca cargar con un protagonismo y una responsabilidad que no están acordes a su edad. Cuando debería estar pensando en el próximo examen de Matemáticas o Historia o en la ropa que se va a poner el fin de semana para salir con sus amigos estos chicos tienen que afrontar las responsabilidades y retos de un adulto ya formado y con un mayor bagaje vital.

Todos ellos fueron fundamentales en el proceso de maduración de un jugador que ha despuntado tan joven que parece un veterano cuando el pasado 1 de agosto aún ha cumplido 20 años. Con toda su carrera por delante Íker Losada ha recuperado su mejor juego, su alegría en el campo y está preparado para volver a pelear por llegar al primer equipo. No poder ir a la concentración de Marbella tras haber dado positivo por coronavirus fue un nuevo palo por superar. "Fue un mazazo, ese día estaba superhundido, no quería hablar con nadie... Ahora ya pasó y me toca trabajar para ver si Coudet me vuelve a llamar".

Losada le da la mano a Aspas tras marcar su primer gol en Primera (Foto: RCCV).
Losada le da la mano a Aspas tras marcar su primer gol en Primera (Foto: RCCV).

Han pasado poco más de dos años desde tu debut en Primera División marcándole un gol al Real Madrid. Fue un momento especial pero con luces y sombras por todo lo que te sucedió desde esa jugada ¿Cómo viviste esos meses en los que pasaste del primer equipo al juvenil?

- Me costó asimilarlo y me costó después llevar el mazazo, no voy a mentir, pero yo tuve la suerte de tener una familia que de humilde hasta pecamos. No se me subió a las nubes marcarle en Primera División un gol al Madrid en mi debut pero sí que es verdad que me costó sobre todo el mazazo de verme ahí y después bajar. Yo estuve trabajando mucho con el psicólogo que tenemos en el club y dos años después he madurado bastante. Es algo que trabajé y de lo que estoy muy contento.

En esos momentos complicados en qué se apoya un jugador tan joven como tú, que acababas de cumplir 18 años, para relativizar todo lo sucedido. ¿Qué supone para un chico con unas responsabilidades ya de adulto el poder contar con un entorno estable y un club que tiene los servicios de profesionales como un psicólogo?

- El entorno es lo que más influye en la cabeza de un jugador y yo tengo la suerte de tener una familia increíble, unos amigos que en ningún momento me hacen pensar cosas que no soy. También tengo y estoy representado por un agente que me ayuda y el poder trabajar con un profesional que no es nada malo. Todo lo contrario, es algo bueno, estás trabajando para ti, que quieres mejorar. A mí me ayudó muchísimo.

Simon Biles protagonizó uno de los momentos más importantes de los Juegos de Tokio reconociendo lo importante que es para un deportista la salud mental. Antes lo había hecho Naomi Osaka, hace pocos días un compañero como Brais Méndez. Para los jóvenes deportistas cómo de importante es que grandes figuras del deporte hayan reconocido que acuden al psicólogo para aprender a gestionar todo lo que les sucede en su carrera, con sus momentos buenos y malos.

- Deportistas importantes están revelando que acuden al psicólogo, están naturalizando el poder ir a un psicólogo. Es un entrenamiento más, como el ir al gimnasio a trabajar la espalda, por ejemplo. Esto sirve para trabajar tu mente, tu manera de pensar, tu saber estar. Que lo estén naturalizando todos me parece genial porque a los que venimos desde abajo nos hace ver que ir al psicólogo no es estar loco, no es una cosa mala. Estás viendo que va mucha más gente y que no es nada del otro mundo, es un entrenamiento más.

Has vuelto a recuperar ese juego que te llevó a ser una de las grandes promesas de la cantera del Celta ahora que acabas de cumplir 20 años. Eres un jugador más hecho y más maduro. ¿Estás ya listo para volver a afrontar el reto de pelear por estar en el primer equipo?

- Nunca perdí esa manera de pensar. Siempre pensé que lo mejor es ir poco a poco, despacio y con buena letra como decían mis profesores, eso es lo más importante. El llegar, debutar y marcar gol como me pasó a mí, que es un sueño cumplido, no implica que ya vayas a estar en el primer equipo del Celta. Estar en ese equipo es la competitividad a muerte, la de querer meterse en Europa, la de conseguir muchas cosas y por ser un chavalín que metes un gol no vas a conseguir estar ya ahí solo con eso. Tienes que tener un trabajo detrás, ir cogiendo minutos en el filial para poco a poco irse haciendo más importante.

Onésimo te 'castigó' haciéndote jugar de lateral derecho, en banda, posiciones que en nada se parecen al rol de mediapunta con el que fuiste ascendiendo en las categorías inferiores del Celta. ¿Cómo se afronta ese momento en el que juegas menos y cuando lo haces no es en donde te sientes cómodo y seguro? 

- Yo antes era un poco más inmaduro y también lo veía como un castigo. Ahora lo veo como todo lo contrario. Onésimo sabe que puedo jugar en todo el ataque pero poniéndome en estas posiciones quiere que yo sea más polivalente, que pueda jugar en más sitios. Ahora entiendo que lo está haciendo como un bien para mí y no como un castigo.

Iker Losada tras marcar al Coruxo (Foto: RC Celta).
Iker Losada tras marcar al Coruxo (Foto: RC Celta).

Contigo está repitiéndose lo sucedido con Brais Méndez. En un momento actual donde apenas se juega con mediapuntas os habéis tenido que adaptar a otras posiciones, sumar a vuestro repertorio nuevas facetas que os hacen más completos.

- Eso también es lo bonito del fútbol, el poder adaptarte a una posición a la que no estabas adaptado a jugar tratando de hacerlo lo mejor posible. Tanto a Brais como a mí nos está saliendo bastante bien, salvando claramente las distancias porque no me puedo comparar con Brais. Él es un jugador de 11 sobre 10. Yo trato de adaptarme lo más rápido posible a jugar de extremo derecho para ser una posición más en la que pueda jugar.

¿Fue un palo no poder ir a la concentración de Marbella con el primer equipo tras haber dado positivo y tener que quedarte sin la posibilidad de entrenarse bajo las órdenes de Coudet?

- Me llamaron, iba a subir y justo el día del viaje di positivo en una prueba de antígenos y me tuve que quedar aquí. Me jodió en el momento, lo pasé bastante mal, me tocó pasarlo lo mejor posible y volví bien hasta la lesión. Fue un mazazo, a mí me habían avisado un jueves para marcha allí el viernes. Tenía muchísima alegría. Llamé a mis padres, a mi pareja, a mis amigos... estaba supercontento porque me iba con el primer equipo.

Justo el viernes me levanté un poco mal. Avisé a los fisios, me hicieron una prueba de antígenos, di positivo y me tuve que quedar. Ese día estaba superhundido, no quería hablar con nadie... Ahora ya pasó y me toca trabajar para ver si Coudet me vuelve a llamar.

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