La intensa reflexión del Sevilla tras el tropezón inesperado ante el Mallorca

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El vestuario entiende que en Vallecas tendrá (casi) la última oportunidad
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Antes del Mallorca, Saúl advirtió a sus compañeros
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El sacrificio de Gudelj por el Sevilla: quiso jugar pese a sus molestias
Tocaba volver a empezar. La plantilla del Sevilla abandonaba el Sánchez-Pizjuán el pasado lunes, tras el empate ante el Mallorca, con rostros muy serios, con la sensación de que habían vuelto a desperdiciar una oportunidad y que no era ni la primera, ni la segunda, ni la tercera. Tocaba volver a remontar y tocaba, por enésima vez en el curso, reflexionar en el vestuario.
Porque llevar la camiseta del Sevilla, entre otros muchos puntos, así lo condiciona. A pesar del nuevo proyecto, los jóvenes y los no tan jóvenes saben que la exigencia blanquirroja llega por los éxitos conseguidos recientemente y ante eso no hay tiempo ni margen para rendir.
Tras unas horas de reflexión, los jugadores volvieron a la ciudad deportiva el martes para cumplir con la habitual jornada de recuperación y fue el miércoles cuando se volvió al trabajo con normalidad.
Los mensajes de los capitanes del Sevilla, 'resuenan' en el vestuario
Aún el miércoles había algún futbolista tocado. Las noticias, con la lesión de Nemanja Gudelj, tampoco eran demasiado positivas y muchos jugadores aún escuchaban las advertencias de los capitanes en el vestuario del Sánchez-Pizjuán antes de jugar ante el Mallorca: "Partido largo, eh, tenemos que apretar hasta el final", gritaba Saúl Ñíguez momentos antes del encuentro como advertencia a lo que después llegaría.
Fue este mismo miércoles cuando, durante la sesión, se vieron imágenes de García Pimienta, por ejemplo, charlando con Dodi Lukebakio, pero no fue el único que pasó por dicho instante.
Previamente, la plantilla y el cuerpo técnico habían charlado en el interior de las instalaciones, habían hecho ese reset necesario que tantas veces han hecho durante el curso y se animaron para volver a completar una buena semana de trabajo.

"Es la hora de demostrar todo lo que hemos hablado durante la semana, es la hora de demostrar lo que queremos", se escuchaba decir a Álvaro Fernández en la previa ante el Mallorca. Por poco, pero no se demostró.
La plantilla se ha dado días de margen para olvidar, para cambiar el chip, pero el mensaje dentro del vestuario es uniforme tras una intensa reflexión: Vallecas es el último tren (o casi); si el Sevilla no da la cara... la ilusión por Europa acabará apagándose.
Si Álvaro Fernández es el que tiene que liderar y motivar a la plantilla, aviados estamos. Es para echarse a temblar. A todos los motas esos que han venido de diferentes ligas de Europa mediante pago de un pastizal ¿Hay que decirles para qué están en el Sevilla FC? ¿Hay que recordarles que en el minuto 80 no empieza La Feria? ¿ Hay que orientarlos sobre concentración en el partido?